Donald Trump busca culpables externos ante el avance del coronavirus

Pese a que la enfermedad se había confirmado a principios de febrero en Estados Unidos, el 12 de marzo el primer mandatario pronunció un discurso en el que calificó al coronavirus como “una simple gripe”.

Con sus peleas con China y la Organización Mundial de la Salud (OMS), Donald Trump parece buscar culpables externos para mitigar el desconcierto que provocan sus medidas domésticas en la pandemia del coronavirus.

No sería el primer mandatario estadounidense que adopta esta estrategia: muchos recuerdan la invasión de Irak dispuesta por George W. Bush en 2003, para hallar unas armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas en poder de Saddam Hussein.

La ocupación de ese país resultó decisiva para que Bush lograra su reelección en noviembre de 2004.

Evidentemente, Trump ha cometido varios errores: pese a que la enfermedad se había confirmado a principios de febrero en Estados Unidos, el 12 de marzo pronunció un discurso en el que calificó al coronavirus como “una simple gripe”.

Incluso dijo que era una “farsa” orquestada por la oposición demócrata, siempre pensando en su reelección en los comicios de noviembre. Pero luego, ante el crecimiento exponencial de la pandemia, comenzó a responsabilizar a Chinare por el origen de la enfermedad.

Y esta semana recibió una mala noticia: el veterano Bernie Sanders se retiró de las primarias demócratas para que el ex vicepresidente Joe Biden sea finalmente el candidato que enfrente al magnate en las elecciones presidenciales.

Una candidatura de Sanders, que se vislumbró como posible al ganar el caucus de Nevada, era para algunos analistas “el principio del fin de Trump, aunque para otros era el candidato ideal para asegurarle la reelección al permtirle con su discurso izquierdista, para el concepto estadounidense, aglutinar a todo el arco conservador.

Un “virus chino”
Fuera del tema electoral, cuando Trump habla del “virus chino”, por lo que es criticado tanto por la ONU como por la oposición estadounidense, está dando una prueba de que la guerra comercial entre los dos países no ha terminado.

Sus diferencias no son sólo con Beijing, sino también con la OMS. A este organismo de la ONU, que Estados Unidos financia en su mayor parte, lo acusó de favorecer a China por sus recomendaciones para combatir el coronavirus, y amenazó con congelarle los fondos.

El director general de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, le pidió al jefe de la Casa Blanca que “no politice el virus”, en alusión a las críticas formuladas por el mandatario en contra de la OMS y del gobierno chino.

Trump, sin duda, está preocupado por el avance de la enfermedad. Estados Unidos es hoy uno de los principales focos de esta pandemia, con más de 501.700 contagiados y 18.700 muertos (5820 en Nueva York), apenas por debajo de Italia, que totaliza 18.849 fallecidos.

Pero, además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que el mal causará la mayor crisis económica desde la “Gran Depresión” del 29 octubre de 1929.

Para Patricio Giusto, director del Observatorio chino-argentino, “obviamente, el blanco más fácil es China. Trump acuña esta frase de `virus chino´, esta frase denigrante que fue criticada no solo por la Comunidad Europea y la OMS, sino también por la opinión publica estadounidense”.

“Esto hace que escale la tensión entre China y Estados Unidos. Pero Beijing no ha dejado de ayudar a Washington y a otros países, ya que ha mandado respiradores, barbijos y otros insumos críticos a través de Alibaba y otras empresas”, dijo Giusto en declaraciones a Télam.

La polémica sobre si se originó o no en el mercado de mariscos de Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes, está lejos de concluir entre Estados Unidos y China.

La pandemia ya mató a un total de 103.796 personas alrededor del mundo y más de 399.000 fueron recuperadas, según la universidad estadounidense Johns Hopkins.

De acuerdo a algunos informes de prensa, China es el único país capaz de satisfacer la creciente demanda mundial de barbijos y de otros elementos para luchar contra la enfermedad.

A pesar de las críticas de Trump, Beijing tampoco se ha quedado atrás a la hora de defenderse de las acusaciones de Washington.

El 12 de marzo, el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores Chino, Zhao Lijian, afirmó: “Podría haber sido el ejército estadounidense quien trajo la epidemia a Wuhan”.

Pero, más allá de las polémicas que genera el coronavirus, el enemigo real de Trump no parece ser China, sino lo que algunos analistas califican como una “pésima gestión” de gobierno para prevenir una pandemia que está golpeando al mundo y, especialmente, a Estados Unidos.

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