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La historia de Agustín Rossi en Boca: las renovaciones fallidas, el grito de La Bombonera y la frase fulminante de Ibarra

El arquero, que supo ser la gran figura en estas últimas temporadas y ganarse el corazón de los hinchas, se fue del Xeneize por la puerta del fondo y jugará seis meses en Al Nassr con Cristiano Ronaldo.


El fin de ciclo de Agustín Rossi en Boca generó reacciones de todo tipo. Algunos hinchas le hicieron la cruz por no renovar su contrato, firmar un acuerdo con Flamengo y marcharse anticipadamente y por la puerta del fondo de La Bombonera, el templo que le rindió pleitesía durante tantos partidos y que hasta cantó “Rossi es de Boca, de Boca no se va”. Otros le agradecieron sus atajadas y apariciones en momentos clave. Bronca o gratitud, lo cierto es que la etapa del arquero no pasó desapercibida para ningún bostero.

Agustín Rossi y su primera etapa en Boca de mayor a menor

Once partidos en Defensa y Justicia en 2016 le bastaron al Xeneize para darse cuenta de sus condiciones y vestirlo de azul y oro. La primera vez que se ajustó los guantes del conjunto de la Ribera fue el 25 de febrero de 2017, en un amistoso contra Colón. Su debut oficial sucedió días después, el 11 de marzo, en la victoria 2-0 ante Banfield. En aquella cita en el Florencio Sola, el bonaerense fue una de las figuras y empezó con el pie derecho su camino.

Fue un gran primer año para Rossi en Boca, a tal punto que no solo le ganó la pulseada a Axel Werner, sino que también lo hizo con Guillermo Sara. En 2018, sin embargo, una seguidilla de errores –principalmente contra Palmeiras en la Copa Libertadores-, empezaron a generar el murmullo de los hinchas. Además, la llegada de Esteban Andrada lo fue relegando poco a poco del 11 titular.

Más allá de haber perdido terreno en la consideración de Guillermo Barros Schelotto, el arquero tuvo protagonismo durante el último tramo del calendario por la lesión de Sabandija y hasta atajó en la ida de la final de la Libertadores 2018 ante River. Aquella tarde en La Bombonera, les ahogó varios gritos a los jugadores millonarios.

Agustín Rossi, la vuelta a Boca y la consolidación

RIO GRANDE

Entre principios de 2019 y mediados de 2020, Rossi fue cedido a Antofagasta de Chile (solo compitió un semestre) y a Lanús, donde recuperó la confianza y ganó mayor madurez. Tras su vuelta del Granate en junio del año pasado, mantuvo una charla con Miguel Ángel Russo, en la que le expresó su deseo de buscar otras latitudes para su carrera. Ofertas había. Montpellier, Udinese, Gremio…

Pero se quedó a pelearla, respondió cuando lo llamaron y en 2021 tuvo recompensa. Con la venta de Andrada a Monterrey de México, Rossi se adueñó del arco de Boca, demostró su templanza y reflejos y se dio el lujo de eliminar dos veces a River por penales (le atajó tres: dos por la Copa Liga Profesional y uno en la Copa Argentina), siendo el primer arquero xeneize en lograrlo en la historia.

Su inmejorable desempeño lo catapultó a la Selección Argentina. En septiembre, antes del choque con Bolivia (el primer tras la conquista de la Copa América), Lionel Scaloni levantó el teléfono y convocó de urgencia a Rossi tras la lesión de Franco Armani. Si bien no sumó minutos con la Mayor, se dio el lujo de ser exigido por Lionel Messi y compañía en las prácticas de Ezeiza.

El gran 2021 lo cerró con un título bajo en Santiago del Estero, donde Boca venció por penales a Talleres de Córdoba y se consagró campeón de la Copa Argentina. En aquella tanda, Rossi se hizo gigante y le ahogó el grito a Héctor Fértoli.

Lejos de mermar su nivel, el 2022 lo encontró cada vez más seguro con el buzo xeneize. En marzo, fue la figura indiscutida del triunfo 1-0 sobre River en el Monumental y en mayo se convirtió en héroe tras taparle un remate desde los doce pasos a Enzo Copetti en la semifinal con Racing de la Copa Liga Profesional que terminaría ganando el por entonces equipo de Sebastián Battaglia.

En los octavos de final de la Copa Libertadores también se mostró imbatible en la pena máxima, pero no pudo evitar la eliminación en manos de Corinthians. En Brasil, Rossi contuvo un penal en el tiempo reglamentario. En La Bombonera tapó dos en la definición. Así se erigió como el tercer arquero con más penales atajados en la historia de Boca; con 15, solo por detrás de Navarro Montoya (20) y Roberto Abbondanzieri (24).

A mitad del año pasado, sin embargo, Rossi comenzó a ser noticia más por los problemas en la renovación de su contrato que por su desempeño en el verde césped. En marzo, a un año y tres meses de que terminara su contrato, el Consejo de Fútbol había empezado los acercamientos para buscar la extensión de su vínculo. Según su representante Miguel González, el arquero tenía ganas de quedarse, pero en un diálogo con TyC Sports disparó fuertemente contra los laderos de Juan Román Riquelme: «Si tomás la realidad de Agustín, tiene un salario como el cuarto arquero de Panamá. Es una inquietud que viene arrastrando hace rato, pero nunca ha dejado de entrenar, ni tampoco ha bajado su nivel».

Luego de varias idas y vueltas, el CdF se reunió con Rossi y su entorno y Jorge Bermúdez contó que le hicieron una «oferta gigante»: duración hasta diciembre de 2026, cláusula de salida superior a los 20 millones de dólares, sueldo total (por todo el contrato) de 11 millones de dólares brutos (sin impuestos, serían 7 millones de dólares) y adelanto del 40 por ciento del primer año de contrato. De esta manera, teniendo en cuenta el valor del dólar oficial, al arquero en total le hubieran quedado 3,1 millones de dólares, lo que daría un sueldo anual de 750.000 de la moneda estadounidense.

No obstante, la oferta fue rechazada por Rossi y contraofertada con los siguientes requisitos: contrato hasta diciembre de 2025, cláusula de salida inferior a la actual, que es de 18 millones de dólares, 11 millones de dólares netos (es decir, libres de impuestos) por todos el contrato y compra del pase incluida en el sueldo pretendido. Estas pretensiones no fueron bien recibidas por Román y se cortaron las charlas por un tiempo: “Desde su entorno hicieron público el enorme esfuerzo que había hecho Boca, y con toda la ilusión del mundo esperábamos que nos dijera que sí pero no fue así. No es más que eso, para nosotros no hay ningún problema y lo vamos a disfrutar hasta el 30 de junio. Queremos que el hincha de Boca trate a todos los jugadores de esa manera».

Rossi siguió atajando en Boca y no solo no bajó su rendimiento, sino que fue la gran figura del equipo en la obtención de la Liga Profesional. Tal es así, que la hinchada xeneize lo bancó en La Bombonera con un grito de guerra que fijó una postura clara: «Rossi es de Boca y de Boca no se va». En octubre, el club reactivó las conversaciones para volver intentar la renovación y en noviembre realizaron una mejor oferta que nuevamente fue rechazada.

El vínculo entre Rossi y Boca se terminó de romper cuando el club se enteró por las redes sociales de Flamengo que el arquero había firmado un pre-contrato con el equipo brasileño para llegar libre en julio. Esto llevó a Hugo Ibarra y la dirigencia a tomar la decisión de no volver a contar con él -esto no se lo comunicaron- y en las últimas horas encontraron ambas partes la solución con el préstamo al Al-Nassr, algo que sentenció el fin del ciclo de Agustín Rossi en Boca.

Ibarra confirmó que Rossi no juega más en Boca: «Quiero jugadores comprometidos con el club»

«Todos recordamos a un equipo de Brasil que comunicó sobre un pre-contrato firmado con Agustín (Rossi) y desde ese momento yo decidí para este año que todos mis jugadores tienen que estar comprometidos con el club al 100 por ciento. Por eso fue la decisión. Yo trabajo con 29-30 jugadores y los quiero comprometidos», disparó Ibarra en Emiratos Árabes Unidos.

El trasfondo del acuerdo entre Boca y Al-Nassr por Agustín Rossi

La oferta del club saudí llegó mientras Boca se encontraba en Abu Dhabi para disputar frente a Racing la Supercopa Internacional -en la que cayó 2 a 1 en el tiempo extra- y, a partir de la declaración del Negro en la que dejó en claro que no volvería a contar con Rossi, el Consejo del Xeneize consideró que no había otra salida que no sea aceptar el ofrecimiento del equipo en el que juega Cristiano Ronaldo. Esto luego de haber rechazado propuestas del Mengao para llevárselo antes por considerarlas insuficientes.

Una vez finalizado el partido, las dirigencias de Boca y Al-Nassr empezaron a ultimar los detalles para cerrar el trato y terminaron de llegar a un acuerdo arriba del avión mientras la delegación regresaba desde Abu Dhabi rumbo a la Argentina. Por este motivo, Rossi se quedó en Madrid, capital de España en la que hicieron escala, y estará en la ciudad hasta que le salga la visa de trabajo para poder viajar a los Emiratos Árabes Unidos.

Como curiosidad, el arquero se tuvo que ir a comprar ropa debido a que únicamente contaba con la indumentaria de Boca. Una vez le llegue la visa de trabajo, Rossi viajará al país saudí para firmar con el Al-Nassr su préstamo por cinco meses a cambio de 1 millón de dólares. El príncipe dueño del club lo conoce desde el amistoso entre Boca y Barcelona (diciembre de 2021) y, luego de pedir referencias -entre ellas Miguel Ángel Russo-, se inclinaron por él para reemplazar al lesionado portero colombiano David Ospina, por encima de otra opción que barajaron como la de Keylor Navas.

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