PROVINCIA

Gustavo Melella abrió el año legislativo con promesas de transformación en medio de un panorama económico crítico

Con un gobierno atravesado por el desgaste de seis años de gestión, el mandatario anunció más de 20 proyectos para “transformar el Estado”. El mensaje combinó autocrítica moderada, ambición reformista y un giro político en un contexto de empleo frágil y alto costo de vida en la provincia.

Ushuaia: Con tono enfático y apelaciones directas a la necesidad de cambio, el gobernador Gustavo Melella inauguró el período legislativo en Tierra del Fuego con una hoja de ruta ambiciosa, más de veinte iniciativas que se enviará a la Legislatura bajo el paraguas de la “transformación del Estado”.

El anuncio, sin embargo, se produce en un escenario adverso. La economía provincial atraviesa tensiones, el empleo privado no logra expandirse al ritmo de la demanda laboral y el costo de vida continúa entre los más elevados del país. A eso se suma un clima social exigente y un oficialismo que ya no transita la etapa inicial de expectativas, sino la de los balances.

En ese marco, el discurso dejó flotando una pregunta central: ¿se trata de un verdadero punto de inflexión o de una reconfiguración narrativa frente a un electorado que reclama resultados concretos?

Desarrollo y empleo, entre la urgencia y el giro político

El primer eje del paquete legislativo apunta a la generación de empleo y al desarrollo productivo. Incluye una nueva Ley de Beneficios Fiscales para el Empleo, la Ley de Pesca, un Marco Legal para el Desarrollo Portuario, la Ley de Turismo y Turismo Aventura, la adhesión al RIGI, instrumento que el propio gobernador había cuestionado en el debate nacional y que ahora incorpora a su agenda y la Ley de Mano de Obra Local para el transporte.

“No es menor convertir a Tierra del Fuego en Tierra de Trabajo”, afirmó. La consigna busca condensar una aspiración histórica; diversificar la matriz productiva de una provincia fuertemente dependiente del subrégimen industrial y del empleo público.

El giro en torno al RIGI no pasó inadvertido. Más allá de la necesidad pragmática de atraer inversiones, el cambio de postura expone la tensión entre discurso político y realismo económico. La efectividad del paquete dependerá menos del enunciado y más de su ejecución concreta en un contexto macroeconómico volátil.

RIO GRANDE

Estado ágil y créditos hipotecarios: promesas de cercanía

El segundo eje se centra en la simplificación administrativa y la digitalización. La Ley de Simplificación de Trámites y Ciudadanía Digital apunta a reducir burocracia y modernizar procesos.

“Reivindicamos el Estado, pero un Estado servicial, eficiente y dinámico”, sostuvo Melella, reconociendo implícitamente falencias estructurales. La intención de que el Estado no solicite información que ya posee es una demanda transversal, aunque su implementación exigirá inversión tecnológica y cambios culturales dentro de la administración pública.

En este mismo apartado se anunció una línea de créditos hipotecarios a 30 años impulsada por el Banco de Tierra del Fuego, con tasas preferenciales y ajuste vinculado a los ingresos. La propuesta busca responder a la presión inmobiliaria y a la dificultad de acceso a la vivienda, uno de los reclamos más persistentes en ciudades como Río Grande y Ushuaia.

Reformas sensibles y costos políticos

El tercer eje incluye reformas estructurales como la reestructuración de la OSEF, nueva ley de Compras y Contrataciones, legislación en Ciberseguridad, fortalecimiento de infraestructura en Salud y Educación y cambios en la carrera policial y penitenciaria. Pero no mencionó la restructuración de la desmedida estructura política que sostiene en la actualidad, con funcionarios ocupando cargos innecesarios ante el panorama económico y financiero, que se encuentra sumergida Tierra del Fuego. Aquí se concentra el mayor cuestionamiento de la sociedad fueguina a un alicaído Gustavo Melella.

La reforma de la obra social estatal, en particular, anticipa un debate áspero, tanto por su impacto financiero como por la sensibilidad social que implica.

Entre la épica y la realidad

“O se transforma, o se transforma”, cerró el gobernador, en una frase que buscó instalar una lógica de urgencia. La repetición refuerza la narrativa de cambio, pero también evidencia que el margen de maniobra se achica.

En un gesto institucional, Melella entregó los proyectos a la presidenta de la Legislatura, Mónica Urquiza, abriendo formalmente un proceso que será determinante para su segunda etapa de gobierno.

Después de seis años en el poder, la transformación ya no puede sostenerse solo en el plano discursivo. El desafío es convertir la agenda en resultados medibles; empleo genuino, alivio en el bolsillo y un Estado más eficiente. En una provincia donde la paciencia social se acorta al ritmo de la inflación, el tiempo político empieza a jugar en contra.

Redacción; Correo Diario

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