MUNDO

Bolivia atraviesa una nueva jornada de violencia y tensión política con protestas masivas contra el Gobierno

Manifestantes y fuerzas policiales volvieron a enfrentarse en La Paz y El Alto, mientras continúan los bloqueos de rutas y crece la presión sobre el presidente Rodrigo Paz Pereira. El conflicto ya lleva 22 días consecutivos y mantiene paralizado gran parte del país.


Bolivia vive una nueva escalada de conflictividad política y social tras una jornada marcada por violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales, en medio de protestas masivas que reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira y el adelantamiento de las elecciones.

Las ciudades de La Paz y El Alto volvieron a convertirse en el epicentro de las movilizaciones impulsadas por sindicatos, organizaciones campesinas, juntas vecinales, mineros, docentes y sectores fabriles vinculados a la Central Obrera Boliviana.

Miles de personas marcharon hacia el centro político de La Paz desde distintos sectores de la ciudad, provocando el colapso del tránsito, la paralización del transporte público y el cierre preventivo de comercios ante el temor de nuevos disturbios.

La situación se tornó particularmente tensa en las inmediaciones de la plaza Murillo, donde funcionan la sede presidencial y el Poder Legislativo. Allí, grupos de manifestantes intentaron avanzar sobre los cordones de seguridad instalados por la Policía, generando fuertes enfrentamientos.

Las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos y balines para dispersar a los manifestantes, mientras que algunos grupos movilizados utilizaron piedras, petardos, palos e incluso cartuchos de dinamita en medio de escenas de extrema tensión que se extendieron por varias calles del centro histórico paceño.

El clima de confrontación volvió a instalarse en el corazón administrativo del país, con detonaciones, humo y corridas que obligaron a comerciantes y vecinos a resguardarse. Algunos locales reportaron daños materiales, según mostraron medios locales y publicaciones en redes sociales.

RIO GRANDE

En paralelo al agravamiento del conflicto, el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas bolivianas emitieron un comunicado expresando preocupación por la supuesta presencia de “grupos irregulares con armamento bélico de alto calibre” en distintas regiones del país, luego de la difusión de videos donde aparecen civiles armados exigiendo la salida del mandatario.

“Las Fuerzas Armadas actuarán en el marco de la ley para garantizar la seguridad de la población”, señalaron desde el Gobierno, que además pidió colaboración ciudadana y respaldo a las instituciones estatales ante la creciente tensión política.

En El Alto también se registraron importantes medidas de presión. Organizaciones vecinales y transportistas instalaron bloqueos en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de El Alto mediante quema de neumáticos y objetos sobre las vías de acceso.

La protesta obligó a reforzar la seguridad en la terminal aérea, donde efectivos policiales colocaron mallas de contención para impedir el ingreso de manifestantes.

Bolivia atraviesa ya 22 días consecutivos de bloqueos y protestas impulsadas por sectores sindicales, organizaciones campesinas y grupos afines al expresidente Evo Morales.

Según informó la Administradora Estatal Boliviana de Carreteras, actualmente existen 51 puntos de interrupción vial distribuidos en siete de los nueve departamentos del país. La región de La Paz continúa siendo una de las más afectadas, especialmente en las rutas que conectan con Oruro, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.

Los bloqueos ya generan fuertes consecuencias económicas y sociales, afectando el transporte de alimentos, combustibles y mercaderías en distintas regiones. Mientras crece la incertidumbre política, el país permanece atento a la evolución de un conflicto que amenaza con profundizar aún más la crisis institucional y social boliviana.

Volver al botón superior