La Federación Argentina de Cardiología rechazó la posible derogación de la Ley de Etiquetado Frontal
La entidad advirtió que eliminar la Ley 27.642 implicaría un retroceso en materia de salud pública y prevención cardiovascular. Reclamó fortalecer la normativa, mejorar su implementación y preservar las herramientas de protección para niños, niñas y adolescentes.

Buenos Aires.- La Federación Argentina de Cardiología (FAC) expresó su rechazo a la iniciativa legislativa que propone derogar la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como Ley de Etiquetado Frontal, y sostuvo que la normativa constituye una herramienta clave para la prevención de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
A través de un documento institucional, la entidad científica fijó su posición frente al debate abierto en el Congreso y remarcó que cualquier modificación a la legislación debe estar respaldada por evidencia científica y orientada a fortalecer la protección de la salud pública, no a debilitarla.
“La respuesta más adecuada no es derogar la ley, sino sostenerla, evaluarla y mejorar su implementación”, sostuvo la Federación, que representa a profesionales de todo el país especializados en prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares.
Una problemática en crecimiento
La FAC fundamentó su postura en los preocupantes indicadores sobre sobrepeso y obesidad infantil registrados en Argentina.
De acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2), el 41,1% de los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años presenta sobrepeso u obesidad. A su vez, un informe regional de UNICEF ubica al país entre los tres con mayor prevalencia de exceso de peso infantil en América Latina, con un 36,5% de la población de entre 5 y 19 años afectada.
Para la entidad médica, estas cifras reflejan una tendencia preocupante que incrementa el riesgo de padecer hipertensión arterial, diabetes tipo 2, dislipidemias y enfermedades cardiovasculares desde edades cada vez más tempranas.
El etiquetado no prohíbe, informa
Uno de los principales argumentos del documento es que el etiquetado frontal no restringe la libertad de elección de los consumidores, sino que brinda información sencilla y visible sobre el contenido excesivo de nutrientes críticos como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías.
Según la FAC, los sellos negros permiten reducir la desigualdad de información entre quienes elaboran los alimentos y quienes los adquieren, facilitando decisiones de compra más conscientes.
En ese sentido, la institución reconoció que el sistema puede perfeccionarse, tanto en aspectos técnicos como en su comunicación, fiscalización y armonización con las normativas del Mercosur.
Sin embargo, advirtió que esas mejoras no justifican eliminar la ley.
“Si parte de la población aún no comprende plenamente los sellos, la respuesta sanitaria razonable es mejorar la comunicación y fortalecer la implementación, no retirar la información”, sostuvo la entidad.
Un retroceso para la salud pública
La Federación alertó que una derogación completa, sin una norma alternativa que garantice el mismo nivel de protección, significaría perder una de las principales herramientas de prevención disponibles en la actualidad.
Además, recordó que la Ley 27.642 no solo regula el etiquetado frontal, sino también aspectos vinculados con la publicidad, promoción y patrocinio de alimentos dirigidos a niños, niñas y adolescentes, así como las condiciones de los entornos escolares.
Desde la entidad consideran que estas disposiciones cumplen un rol central en la prevención temprana de enfermedades cardiovasculares, ya que los hábitos alimentarios comienzan a consolidarse durante la infancia.
Experiencias internacionales
El documento también hace referencia a antecedentes registrados en otros países donde la implementación del etiquetado frontal se asoció con una disminución en el consumo de productos con alto contenido de azúcar, sodio y grasas, además de una reducción sostenida en la compra de bebidas azucaradas.
Para la FAC, estas experiencias deberían servir como base para perfeccionar el sistema argentino, en lugar de avanzar hacia su eliminación.
Las propuestas de la Federación
Como alternativa a la derogación, la Federación Argentina de Cardiología propuso una serie de medidas orientadas a fortalecer la política pública de alimentación saludable:
- Mantener la vigencia de la Ley 27.642 y del etiquetado frontal como herramienta de información sanitaria.
- Evitar cualquier derogación que no contemple una norma con igual o mayor capacidad de protección.
- Implementar evaluaciones periódicas e independientes sobre el funcionamiento del sistema.
- Reforzar las campañas de educación alimentaria para mejorar la comprensión de los sellos.
- Analizar mejoras técnicas en el formato de las advertencias basadas en evidencia científica.
- Preservar las restricciones vinculadas a la publicidad y promoción dirigida a niños y adolescentes.
- Acompañar procesos de armonización regional únicamente si no implican una reducción de los estándares sanitarios.
- Promover la reformulación de alimentos para mejorar su perfil nutricional.
“La prevención también comienza en el supermercado”
En el cierre del documento, la Federación sostuvo que la prevención cardiovascular no depende únicamente del sistema de salud, sino también de las decisiones cotidianas que toman las personas al momento de comprar alimentos.
Por ese motivo, consideró que brindar información clara y accesible constituye un derecho de los consumidores y una herramienta fundamental para construir hábitos saludables desde edades tempranas.
“La población necesita información visible para reconocer excesos de nutrientes críticos; las familias requieren herramientas simples para decidir; y las infancias necesitan entornos que no naturalicen el consumo habitual de productos de baja calidad nutricional”, concluyó la entidad.
Con este pronunciamiento, la Federación Argentina de Cardiología se suma al debate sobre el futuro de la Ley de Etiquetado Frontal y reafirma su postura de mantener y fortalecer una política que considera estratégica para la prevención de enfermedades crónicas y la promoción de una alimentación más saludable.