El bolsillo no da tregua: La mitad de los argentinos se percibe de clase baja y el 61% se queda sin ingresos antes del día 20
Un relevamiento nacional expone la profundidad del malestar económico: casi nueve de cada diez argentinos aseguran que sus salarios pierden frente a la inflación y apenas el 13% logra llegar a fin de mes con capacidad de ahorro. Pese al duro escenario, la desaprobación al Gobierno de Javier Milei mostró un freno durante junio.

La economía cotidiana continúa golpeando de lleno el bolsillo de millones de argentinos. Más allá de los indicadores oficiales y del discurso de estabilización macroeconómica, una amplia mayoría asegura que sus ingresos siguen perdiendo terreno frente al aumento de los precios y que llegar a fin de mes se convirtió en una carrera cada vez más difícil.
Así lo refleja el Monitor de Opinión Pública (MOP) de junio, elaborado por Zentrix Consultora, que expone una radiografía preocupante sobre la percepción económica y social del país.
Según el estudio, el 50,2% de los argentinos se considera actualmente de clase baja, mientras que apenas un 10,5% se identifica como parte de la clase alta. El resto, cerca de cuatro de cada diez personas, se ubica dentro de la clase media.
Sin embargo, el dato más contundente aparece cuando la percepción social se cruza con la realidad de los ingresos: el 86,1% de los encuestados asegura que su salario no logra ganarle a la inflación.
La cifra se mantiene prácticamente sin cambios desde marzo y se ubica apenas por debajo del máximo registrado en abril, cuando alcanzó el 86,6%. Lejos de representar una mejora, la estabilidad del indicador muestra que durante los últimos meses una enorme mayoría de la población convivió con una persistente sensación de pérdida de poder adquisitivo.
Incluso entre quienes respaldan políticamente al Gobierno nacional el impacto económico es evidente. El 70,2% de los votantes oficialistas reconoce que sus ingresos pierden frente a la inflación. Entre los votantes opositores, el porcentaje asciende al 96,6%.
La diferencia parece estar menos vinculada a la existencia del ajuste que a la interpretación política del proceso: mientras un sector considera la pérdida de ingresos como parte de una transición económica, otros la señalan como una consecuencia directa del modelo impulsado por el presidente Javier Milei.
La plata se termina antes de fin de mes
El deterioro de los ingresos tiene una fecha concreta en el calendario de las familias argentinas. De acuerdo con el relevamiento, el 61% de los encuestados logra sostenerse con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 de cada mes.
En contrapartida, apenas el 13% asegura llegar a fin de mes y conservar capacidad de ahorro.
Las diferencias se profundizan cuando los datos son analizados según la autopercepción de clase social. Entre quienes se consideran de clase alta, sólo el 11,8% se queda sin ingresos antes del día 20. En la clase media, el porcentaje escala al 43%.
Pero entre los sectores que se identifican como clase baja, la cifra alcanza un dramático 86,1%.
Para una parte importante de la sociedad argentina, quedarse sin salario antes de terminar el mes dejó de ser una situación excepcional. La falta de ingresos suficientes se transformó en una realidad que se repite de manera sistemática cada treinta días.
Crece la desconfianza sobre los datos de inflación
El malestar económico también alcanza a las estadísticas oficiales. El 68,8% de los argentinos considera que el índice de inflación difundido por el INDEC no refleja la variación de precios que experimenta en su vida cotidiana.
La desconfianza es todavía mayor entre los sectores de menores ingresos. Entre quienes se perciben como clase baja, el nivel de descreimiento se acerca al 84%.
El fenómeno parece tener una relación directa con la experiencia diaria del bolsillo: cuanto más temprano se terminan los ingresos, mayor es la distancia entre la percepción de los precios y los indicadores oficiales.
La incertidumbre también domina las expectativas hacia el futuro. El 55,1% de los encuestados considera que “lo peor está por venir” en materia económica, mientras que apenas el 24% cree que la etapa más difícil ya quedó atrás.
Una vez más, la mirada política marca profundas diferencias. Entre los votantes de Milei en 2025, el 55,4% sostiene que lo peor ya pasó. Entre quienes acompañaron a sectores opositores, apenas el 3,4% comparte esa percepción.
Corrupción, salarios e incertidumbre: las principales preocupaciones
En este escenario, la corrupción aparece como el problema más mencionado por los argentinos. Cuando los encuestados fueron consultados de manera espontánea sobre la principal dificultad que atraviesa el país, “corrupción” fue la palabra más repetida.
En segundo lugar apareció el propio apellido “Milei”, incluso por delante de “economía”.
Al analizar las preocupaciones mediante respuestas cerradas, la corrupción vuelve a liderar con el 51,3%, seguida por los ingresos y salarios, con el 48,2%, y la incertidumbre económica, que alcanza el 37,1%.
Los números muestran que el malestar económico comienza a mezclarse con una lectura política y social más amplia, en la que las dificultades del bolsillo también encuentran explicaciones vinculadas a la dirigencia y al funcionamiento del Estado.
El malestar económico no profundizó la caída de Milei en junio
Pese al duro escenario económico que describe el informe, durante junio se produjo un dato político llamativo: la desaprobación a la gestión de Javier Milei frenó la tendencia ascendente que mantenía desde marzo.
Luego de alcanzar un pico del 61,2% en mayo, la desaprobación retrocedió al 56,6% en junio. En paralelo, la aprobación presidencial pasó del 32,2% al 33,2%.
El movimiento todavía aparece como una estabilización antes que como una recuperación consolidada. Sin embargo, muestra que el deterioro económico dejó momentáneamente de traducirse en una mayor pérdida de apoyo para el Gobierno nacional.
Una posible explicación es que parte de la sociedad haya incorporado el ajuste como una realidad cotidiana. Cuando la pérdida del poder adquisitivo permanece durante meses en niveles elevados, el deterioro deja de generar el mismo impacto político inmediato.
No obstante, el desgaste atraviesa a buena parte de la dirigencia nacional. Javier Milei registra un balance neto de imagen de -22,4 puntos porcentuales; Axel Kicillof, -13,8; y Patricia Bullrich, -13,3.
La única figura analizada con saldo positivo es Myriam Bregman, quien alcanza un balance favorable de 3,8 puntos y una imagen positiva del 44,1%.
Una oposición que todavía no logra capitalizar el descontento
El crecimiento de Bregman podría estar reflejando el comportamiento de un sector del electorado que no encuentra representación plena dentro del kirchnerismo ni del peronismo tradicional.
Mientras esos espacios continúan atravesados por disputas internas, el malestar económico permanece sin una alternativa política claramente consolidada que logre transformar el descontento social en apoyo electoral.
En ese escenario, Milei enfrenta una oposición fragmentada y con dificultades para capitalizar los errores del Gobierno.
El desafío central para la administración nacional continuará pasando por la economía doméstica. La estabilización de los grandes indicadores deberá traducirse en una recuperación concreta de los salarios y del poder adquisitivo.
Porque, según muestra el estudio, para millones de argentinos la discusión económica no pasa únicamente por las estadísticas: se define cada mes en el momento exacto en que el sueldo se termina y todavía quedan días por delante.
Sobre el relevamiento
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora fue realizado entre el 15 y el 22 de junio de 2026 y contó con 1.297 casos válidos de alcance nacional.
El diseño muestral fue ponderado por región, edad, sexo y voto declarado en el balotaje presidencial de 2023 y las elecciones legislativas de octubre de 2025. La encuesta fue realizada mediante un cuestionario autoadministrado en línea.
El estudio informa un margen de error teórico de ±2,7%, con un nivel de confianza del 95%, y advierte que los resultados no deben extrapolarse automáticamente a escenarios subnacionales.