Vanina Ojeda defendió la Plaza Bolivia y cuestionó los discursos xenófobos: “Una plaza no pone en riesgo la soberanía”
La concejal del Partido Justicialista respondió a las críticas por la inauguración del espacio público dedicado a la comunidad boliviana y afirmó que el reconocimiento fortalece la identidad multicultural de Ushuaia. Además, diferenció ese debate de la discusión nacional sobre la compra de tierras por extranjeros.
Ushuaia.- La concejal de Ushuaia por el Partido Justicialista, Vanina Ojeda, y referente de pueblos originarios, salió al cruce de las críticas que surgieron tras la inauguración de la Plaza Bolivia y cuestionó los discursos que, a su entender, promueven actitudes xenófobas al rechazar el reconocimiento a la comunidad boliviana en la capital fueguina.
En declaraciones al programa Mañanas Diferentes, que se emite por FM Espectáculo 93.1, la edil sostuvo que la polémica generada en torno al nombre del espacio público expuso prejuicios que desconocen la historia de conformación de Ushuaia y el aporte de las distintas colectividades que hicieron posible el crecimiento de la ciudad.
“Es importante poner las cosas en su lugar y con respeto. Nadie propone quitarle identidad a Ushuaia, borrar nuestra historia o poner una colectividad sobre otra. Es preocupante el debate que se generó con este video”, expresó.
En ese sentido, recordó que la ciudad cuenta desde hace años con plazas, monumentos y espacios de reconocimiento dedicados a diversas comunidades inmigrantes. “Nuestra ciudad tiene una historia profundamente marcada por la diversidad. Tenemos monumentos, plazas y reconocimientos a distintas colectividades, como Perú, Croacia o Paraguay. ¿Por qué cuando se trata de la comunidad boliviana aparece el enojo?”, planteó.
Ojeda fue más allá y calificó esas manifestaciones como expresiones de xenofobia, al sostener que invisibilizan el aporte cotidiano de miles de vecinos que forman parte de la comunidad boliviana.
“Es una mirada xenófoba. La comunidad boliviana vive en Ushuaia, estudia, trabaja y cría a sus hijos. Es parte de la construcción de nuestra ciudad. Lo mismo podemos decir de la comunidad paraguaya. Una plaza no le quita identidad a nadie; al contrario, suma memoria, cultura y reconocimiento”, afirmó.
Para la concejal, el verdadero debate no pasa por la denominación de un espacio público, sino por el modelo de sociedad que se pretende construir.
“Lo que está en discusión no es el nombre, sino qué tipo de sociedad queremos ser; si una que excluye o una que reconoce, abraza e integra. No vemos una discusión sobre un espacio público, sino la persistencia de prejuicios que creíamos superados”, señaló, al tiempo que consideró que existe una responsabilidad colectiva de rechazar este tipo de discursos.
Asimismo, sostuvo que muchas de las críticas responden al desconocimiento de la historia de Tierra del Fuego y aclaró que el reconocimiento a una colectividad no implica ningún tipo de cesión territorial.
“No se está entregando una porción de tierra, sino que se hace un reconocimiento. Ponerle ‘Estado Plurinacional de Bolivia’ a una plaza no regala ni un metro de territorio. Es un reconocimiento simbólico. Sigue siendo pública, municipal, fueguina y argentina”, enfatizó.
El debate por la soberanía y la reforma de la Ley de Tierras
Durante la entrevista, Ojeda también vinculó la discusión con el proyecto de reforma de la Ley de Tierras que impulsa el Gobierno nacional, encabezado por el presidente Javier Milei, iniciativa que propone flexibilizar los límites para la adquisición de tierras rurales por parte de personas y empresas extranjeras.
La concejal consideró que ambos temas no pueden confundirse, ya que responden a debates completamente diferentes.
“Estas cuestiones nos tienen que encontrar a todos unidos defendiendo nuestro territorio y dejar de marcar estas conductas xenofóbicas. Es muy diferente a la discusión por la extranjerización de la tierra que se tratará en el Senado”, sostuvo.
En esa línea, remarcó que mientras el reconocimiento a una colectividad representa un gesto cultural e histórico, la eventual flexibilización de la legislación sobre tierras sí abre una discusión de fondo sobre la soberanía nacional y el control de los recursos estratégicos.
“Una cosa es ponerle nombre a una plaza y otra es entregar nuestro territorio. Ahí sí debemos dar un debate serio sobre soberanía, territorio y recursos naturales. Defender la soberanía es cuidar la tierra, los bienes comunes y nuestra capacidad de decidir como pueblo”, afirmó.
Finalmente, Ojeda insistió en que no debe confundirse un homenaje simbólico con decisiones que puedan afectar el patrimonio territorial del país.
“No hay que confundir un reconocimiento cultural con entrega territorial. Una plaza no vende tierra, pero una ley que quita controles a la compra de campos por capitales extranjeros sí puede poner en riesgo la soberanía”, concluyó.
