MUNDO

Lula y Trump reabren el diálogo para revisar los aranceles y bajan la tensión entre Brasil y Estados Unidos

Los presidentes mantuvieron una conversación telefónica de más de una hora y coincidieron en la necesidad de retomar las negociaciones comerciales. También abordaron la seguridad, el proceso electoral brasileño y la cooperación contra el crimen organizado.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó este viernes que su gobierno volverá a sentarse a negociar con Estados Unidos para revisar los aranceles comerciales aplicados en julio, luego de mantener una extensa conversación telefónica con el mandatario estadounidense, Donald Trump.

El diálogo se extendió durante una hora y veinte minutos y, según relató Lula, transcurrió en un clima “amistoso” y “cordial”. Para el presidente brasileño, la conversación permitió abrir una nueva instancia de negociación en medio de las tensiones comerciales que se acumularon durante los últimos meses.

Ambos mandatarios coincidieron en que continuar el diálogo es “la mejor opción” para los dos países y avanzaron en la organización de una nueva reunión bilateral entre funcionarios de ambas administraciones.

Durante un acto realizado en Minas Gerais, Lula explicó que Trump instruyó a su secretario de Comercio para establecer contacto con el ministro brasileño del área, Márcio Elias Rosa, con el objetivo de avanzar en las conversaciones.

Los aranceles, en el centro de la discusión

El principal punto de la agenda estuvo relacionado con los aranceles impuestos por Washington a productos brasileños durante julio, una medida que afectó a sectores considerados sensibles para la economía del país sudamericano.

Según Lula, Trump reconoció sus argumentos respecto de que las tarifas “tienen base en la mentira”, una expresión con la que el mandatario brasileño volvió a cuestionar el fundamento de las sanciones comerciales.

RIO GRANDE

Las medidas habían sido justificadas por Estados Unidos a partir de cuestionamientos vinculados con la deforestación, la propiedad intelectual y las políticas de lucha contra la corrupción.

Desde Brasil, sin embargo, Lula sostuvo públicamente que las decisiones respondían también a intereses políticos y podían tener incidencia en el escenario electoral de cara a los comicios de octubre.

De acuerdo con una fuente del gobierno brasileño, ese tema no habría sido abordado directamente durante la conversación telefónica entre ambos presidentes.

Elecciones y confianza en las urnas electrónicas

A pesar de ello, la situación política brasileña se filtró en el diálogo.

Ante una consulta de Trump sobre el proceso electoral, Lula defendió el sistema de votación de su país y aseguró que las elecciones brasileñas cuentan con un mecanismo “confiable”.

Sus declaraciones se producen en un contexto de cuestionamientos impulsados por sectores de la oposición. El senador Flávio Bolsonaro, uno de los dirigentes que disputa el escenario político con el oficialismo, puso en duda en distintas oportunidades la seguridad de las urnas electrónicas.

La confiabilidad del sistema electoral volvió así a instalarse como uno de los temas que atraviesan la campaña rumbo a las elecciones de octubre.

Seguridad y crimen organizado

Otro de los puntos centrales de la conversación estuvo relacionado con la política de seguridad y la posibilidad de que Estados Unidos clasifique a organizaciones criminales brasileñas como grupos terroristas.

Lula reiteró su rechazo a esa posibilidad y marcó una diferencia entre el accionar de las bandas criminales y la definición internacional de organizaciones terroristas.

“Estos grupos ejercen terror cotidiano sobre las poblaciones más carentes, pero no se confunden con organizaciones terroristas”, sostuvo el mandatario brasileño.

En ese sentido, propuso profundizar la cooperación bilateral para combatir el crimen organizado, especialmente a través de mecanismos destinados a perseguir y bloquear sus fuentes de financiamiento.

Sin embargo, remarcó que Brasil no aceptará ningún tipo de “interferencia externa” en la definición de su política de seguridad.

La inseguridad figura entre las principales preocupaciones de la sociedad brasileña en la antesala de las elecciones.

Flávio Bolsonaro ha planteado una política de mayor dureza frente al delito y defendió la posibilidad de adoptar estrategias similares a las impulsadas por el presidente salvadoreño Nayib Bukele. También pidió que grupos como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital (PCC) sean clasificados como organizaciones terroristas.

Lula, en cambio, sostiene una posición diferente y apuesta por estrategias integrales contra el crimen, rechazando medidas que, según advierte, podrían vulnerar derechos o abrir la puerta a intervenciones extranjeras.

Una negociación atravesada por economía y política

La conversación entre Lula y Trump se produjo en un contexto marcado por tensiones comerciales, diferencias políticas y disputas sobre el rumbo de la relación bilateral.

Para Brasil, una eventual revisión de los aranceles resulta clave para proteger exportaciones estratégicas y reducir el impacto sobre sectores productivos que podrían verse afectados por las medidas de Washington.

Para Estados Unidos, en tanto, la relación con Brasil representa una pieza importante dentro de su estrategia hemisférica y de su política hacia América Latina.

Con el diálogo nuevamente abierto y una reunión técnica ya encaminada, ambos gobiernos ingresan ahora en una nueva etapa de negociación.

El desafío será transformar la conversación entre los presidentes en acuerdos concretos capaces de reducir las tensiones comerciales y estabilizar la relación bilateral.

Mientras tanto, en Brasil, la campaña electoral continúa avanzando con debates sobre economía, seguridad y soberanía, tres temas que, de una u otra manera, también terminaron atravesando la conversación entre Lula y Trump.

Volver al botón superior