PAÍS

Menos locales, más compras online: la crisis que golpea a las jugueterías

La caída del poder adquisitivo, el menor consumo y el crecimiento de las compras internacionales aparecen entre los factores señalados por la Cámara de la Industria del Juguete.

El cierre definitivo de la histórica juguetería Tío Mario volvió a poner en el centro de la escena la crisis que atraviesa el comercio de juguetes en Argentina. Desde 2023, más de 300 jugueterías habrían dejado de atender al público en sus locales o migrado su actividad hacia el canal online, según una estimación de la Cámara de la Industria del Juguete (CIJ).

La caída del poder adquisitivo, la contracción del consumo, el crecimiento de las compras internacionales mediante el sistema de Courier y la comercialización de productos sin los controles habituales aparecen, de acuerdo con el sector, entre los principales factores que explican el deterioro de la actividad.

“El sector comercial distribuidor e importador se vio afectado por el puerta a puerta internacional, además de la caída del poder adquisitivo del consumidor, que está comprometido en bienes y necesidades. Puntualmente, el puerta a puerta hizo estragos a nivel comercial”, explicó en diálogo con C5N Julián Benítez, presidente de la Cámara de la Industria del Juguete.

El dirigente sostuvo que la situación no responde a un único factor, sino a una combinación de circunstancias que modificaron los hábitos de consumo y profundizaron las dificultades que enfrentan los comercios tradicionales.

Uno de los principales puntos señalados por la entidad es el crecimiento de las compras directas en el exterior. Según Benítez, consumidores que cuentan con capacidad de compra optan en algunos casos por realizar pedidos a plataformas internacionales como Temu o Amazon, en lugar de adquirir los productos en jugueterías locales.

A esta situación se suma, de acuerdo con el representante de la CIJ, la aparición de los denominados “manteros digitales”: personas que adquieren productos directamente en el exterior y posteriormente los ofrecen para la venta a través de redes sociales.

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“Todo eso se vende sin ningún tipo de control, no pagan impuestos. Y es algo que está ocurriendo en otros sectores también”, señaló Benítez, quien explicó que la Cámara participa de una mesa de trabajo sobre contrabando junto con la Unión Industrial Argentina (UIA) y el Ministerio de Seguridad.

Desde la entidad advierten que este tipo de comercialización genera una competencia que, según plantean, coloca a los comercios formalmente establecidos frente a condiciones diferentes, particularmente en materia tributaria y de controles sobre los productos comercializados.

Más de 300 comercios afectados

El impacto sobre la estructura comercial del sector también se refleja en la cantidad de establecimientos que dejaron de funcionar de manera presencial.

“Del 2023 para acá nosotros tenemos una estimación de unas 300 jugueterías que cerraron su atención en la calle. Algunas de manera definitiva y otras que migraron al canal online”, detalló Benítez.

La cifra contempla, según explicó, tanto los cierres definitivos como aquellos comercios que abandonaron la atención presencial y trasladaron su actividad al comercio electrónico como estrategia para sostenerse en un contexto de menor circulación de clientes y cambios en las formas de comprar.

Para el titular de la Cámara de la Industria del Juguete, el escenario actual es “multicausal”. Entre los factores que enumeró se encuentran la pérdida de poder adquisitivo, la menor capacidad de consumo de las familias, la expansión de las compras internacionales y las situaciones vinculadas al contrabando y la subfacturación.

“Por un lado tenemos la cuestión coyuntural, el poder adquisitivo del consumidor, la facilitación del puerta a puerta”, resumió.

El panorama expuesto por la entidad muestra así cómo los cambios en el consumo y la apertura de nuevas vías de acceso a productos importados están modificando el funcionamiento de un sector históricamente vinculado al comercio minorista y a los locales a la calle.

Mientras algunas jugueterías buscan adaptarse al escenario trasladando sus ventas al entorno digital, otras no logran sostener sus estructuras y terminan bajando definitivamente sus persianas. El cierre de Tío Mario se suma, de este modo, a una tendencia que el sector viene señalando desde hace varios años y que vuelve a poner en debate el impacto de las nuevas modalidades de compra sobre el comercio tradicional.

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