MUNDO

Brasil ante una elección clave: cómo puede cambiar el mapa político de América Latina

Los comicios ponen en juego el rumbo de la mayor potencia sudamericana y pueden modificar los equilibrios regionales, el futuro del Mercosur y las relaciones con las principales potencias mundiales.

Brasil se prepara para una elección que trasciende sus propias fronteras. El resultado de los comicios no solo definirá quién conducirá la principal economía de América Latina durante los próximos cuatro años: también puede modificar los equilibrios políticos de la región, el futuro del Mercosur y la relación de Sudamérica con Estados Unidos, China y la Unión Europea.

Con Lula da Silva y Flávio Bolsonaro como principales protagonistas de la disputa, Brasil vuelve a quedar en el centro de una definición política de alcance continental. La elección también tendrá consecuencias para países como Argentina y México, cuyos gobiernos mantienen estrategias diferentes frente a Washington y ante el escenario internacional cada vez más multipolar.

En diálogo con C5N, Leandro Morgenfeld, historiador, docente de la UBA e investigador del CONICET, analizó el escenario abierto por los comicios y recordó una frase de Richard Nixon: “‘América Latina va donde va Brasil’. Sin duda, la definición de lo que pase en Brasil va a inclinar el mapa político regional”, sostuvo.

Brasil es la principal economía de América Latina y, por tamaño territorial, población y capacidad comercial, ocupa un lugar central en cualquier discusión sobre integración sudamericana. Esa condición explica la importancia histórica del vínculo con Argentina y del Mercosur, pero también el interés de China, Estados Unidos y la Unión Europea sobre la orientación internacional que adopte el próximo gobierno.

Morgenfeld ubica la elección dentro de una disputa regional más amplia. “Estamos en un contexto en esta segunda presidencia de Trump de avance de los gobiernos de ultraderecha en la región, incluso la participación implícita de Estados Unidos en muchos procesos electorales”, afirmó, antes de marcar una diferencia entre Brasil y México frente a Washington.

“Hoy, si bien hay muchos gobiernos de la región alineados con Trump, en los dos principales que son México y Brasil tienen gobiernos que plantean una política soberanista y no alineada con Trump, y por supuesto Brasil es el más importante de Sudamérica”, explicó el historiador.

RIO GRANDE

Lula, Bolsonaro y una nueva etapa para Brasil: qué pasará con México

Lula llega a esta elección después de haber gobernado Brasil durante dos mandatos consecutivos, entre 2003 y 2010, y de haber regresado al Palacio del Planalto en 2023. Su trayectoria estuvo atravesada por uno de los episodios más fuertes de la política brasileña reciente: permaneció 580 días preso, desde abril de 2018 hasta noviembre de 2019. En 2021, el Supremo Tribunal Federal anuló las condenas de la Operación Lava Jato al determinar que la Justicia Federal de Curitiba no era competente para juzgar esas causas.

El otro apellido central de la elección es Bolsonaro, aunque existe una diferencia fundamental: el candidato es Flávio, mientras que su padre, Jair, fue condenado en 2025 a 27 años y tres meses de prisión por delitos vinculados con la tentativa de golpe de Estado para impedir la asunción de Lula tras las elecciones de 2022.

Para Morgenfeld, una victoria de Lula reforzaría el vínculo con el gobierno de México y el eje regional que, según su lectura, busca mayor autonomía frente a Estados Unidos. “Si Lula consigue la reelección, sin duda el eje que tiene con Claudia Sheinbaum va a verse fortalecido y va a tener un impacto regional muy importante”, señaló.

En cambio, consideró que un triunfo de Flávio Bolsonaro modificaría ese equilibrio: “Si triunfa el hijo de Jair Bolsonaro, sin duda va a sumarse al escudo de las Américas y a pintar el continente de gobiernos de derecha y ultraderecha, y va a dejar muy aislado al gobierno de Sheinbaum”.

Mercosur, China y Estados Unidos: qué está en juego

El resultado también tendrá consecuencias sobre el Mercosur, creado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y sostenido desde entonces sobre una relación particularmente estrecha entre Buenos Aires y Brasilia. Para el analista, una continuidad de Lula ofrecería respaldo político a ese esquema de integración. “Sin duda, si gana Lula va a ser un espaldarazo para que el Mercosur siga siendo una opción para los países del Cono Sur”, afirmó.

El docente vinculó esa discusión con la relación bilateral entre Argentina y Brasil y con las diferentes estrategias de inserción internacional. Recordó que Lula había impulsado en 2023 la incorporación de la Argentina a los BRICS, mientras que Javier Milei descartó ese ingreso al asumir la Presidencia. “Han planteado el eje Argentina-Brasil como un eje de articulación clave para empezar a pensar a América del Sur como un polo emergente en este mundo cada vez más multipolar”, planteó.

En el escenario contrario, el historiador advirtió que el bloque podría atravesar una etapa de mayor crisis: “Si en cambio gana Bolsonaro, yo creo que el Mercosur va a estar en su momento más débil”. El planteo adquiere relevancia porque Brasil es el actor de mayor peso dentro del esquema regional y, además, mantiene una agenda comercial que excede ampliamente a sus vecinos.

China es actualmente el principal destino de las exportaciones brasileñas y también tiene un peso creciente en las importaciones, mientras Estados Unidos continúa siendo un socio comercial estratégico y la Unión Europea ocupa otro lugar central. En los primeros ocho meses de 2026, China concentró el 30,7% de las exportaciones brasileñas y el 26,4% de sus importaciones.

Por eso, el investigador también interpretó la elección como una discusión sobre el posicionamiento de Brasil frente a las grandes potencias. “Si gana Bolsonaro, va a tener una política absolutamente alineada con Estados Unidos”, afirmó. Sobre una continuidad de Lula, en cambio, sostuvo: “Brasil está planteando una diversificación, sin romper con Estados Unidos, pero una diversificación de las relaciones no solo económicas, sino también políticas”.

Esa estrategia “plantea un vínculo no solo con Estados Unidos y China, también con la Unión Europea, con India y con Rusia, con otros actores, polos emergentes en este mundo cada vez más multipolar”, agregó Morgenfeld.

La religión y su relevancia en la captación de votos en los últimos años

La religión es otro componente de la disputa electoral. El Censo 2022 mostró que el 56,7% de los brasileños de 10 años o más se declaraban católicos y el 26,9% evangélicos, en un país donde el crecimiento de las iglesias evangélicas transformó su peso social y político durante las últimas décadas, a favor de los partidos más conservadores. Esa composición no determina por sí sola el voto, pero forma parte de las identidades que atraviesan la campaña.

La primera vuelta será este domingo y, si ningún candidato supera el 50% de los votos válidos, habrá una segunda instancia el 25 de octubre. Morgenfeld consideró que una diferencia menor a cinco puntos entre los principales candidatos dejaría abierta esa definición: “Va a ser un escenario absolutamente abierto de cara a la segunda vuelta electoral”.

En ese escenario, Brasil no solo definirá quién ocupará el Palacio del Planalto durante los próximos cuatro años: también pondrá en discusión el rumbo de la mayor potencia sudamericana frente al Mercosur, sus vecinos y las grandes potencias que disputan el dominio geopolítico del mundo.

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