A 50 años del Golpe, la Plaza volvió a ser memoria viva: “Son 30 mil, que nos digan dónde están”
En una multitudinaria movilización en la Plaza de Mayo, los organismos de Derechos Humanos renovaron su reclamo por los desaparecidos y cuestionaron con dureza al gobierno de Javier Milei, en el marco de un nuevo aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976.
La Plaza volvió a latir como en los momentos más decisivos de la historia argentina. A medio siglo del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, miles de personas se congregaron en el corazón político del país para sostener una consigna que atraviesa generaciones: memoria, verdad y justicia.
Desde el escenario central, el documento consensuado por los organismos de Derechos Humanos recuperó una de las demandas más persistentes y dolorosas: “Son 30 mil y que nos digan dónde están”. La frase, repetida como un eco colectivo, volvió a instalar el reclamo por los detenidos desaparecidos y la necesidad de respuestas que aún no llegan.
La lectura estuvo acompañada por figuras emblemáticas de la lucha por los derechos humanos, como Estela de Carlotto, Taty Almeida y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quienes ocuparon la primera fila en un acto cargado de simbolismo y memoria.
“Estamos juntos nuevamente en esta histórica plaza y en todas las del país con profunda convicción para afirmar que la memoria se defiende luchando”, señalaron los organizadores, en un mensaje que vinculó pasado y presente.
El documento no eludió el contexto político actual. Con críticas explícitas al gobierno nacional, cuestionaron la postura oficial respecto a la cifra de desaparecidos y reafirmaron: “Son 30 mil y fue genocidio”. También hubo referencias directas a la vicepresidenta Victoria Villarruel, en el marco de un discurso que apuntó contra lo que definieron como intentos de relativizar el terrorismo de Estado.
La multitud respondió con cánticos y consignas que atravesaron la plaza, entre ellas una que sintetizó el clima de la jornada: “Milei basura, vos sos la dictadura”.
En otro tramo, el documento recuperó el sentido político de las luchas de los años ‘70 y lo proyectó hacia el presente: “Lucharon por una sociedad sin opresión, sin explotación. Venimos de esas tradiciones y recreamos la lucha popular”.
El repaso histórico también fue contundente. Se recordó la existencia de más de 800 centros clandestinos de detención, el robo sistemático de bebés y las prácticas de tortura y fusilamiento que marcaron uno de los períodos más oscuros del país. “Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles. La desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente”, afirmaron.
La movilización en la Plaza de Mayo fue el epicentro de una jornada que se replicó en distintas ciudades del país, en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
A cincuenta años del golpe, la escena se repite, pero no es la misma: hay nuevas generaciones, nuevas voces y un mismo reclamo que resiste al paso del tiempo. Porque, como volvió a quedar claro en la Plaza, la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino una disputa viva en el presente.
