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Boca cayó ante Vasco da Gama y quedó obligado a buscar la hazaña en Brasil

El Xeneize perdió 1-0 en la semifinal de ida de la Copa Sudamericana, en una noche en la que estuvo lejos de su mejor versión. El conjunto brasileño dominó gran parte del encuentro y se puso en ventaja con un cabezazo de Adson. Pese a jugar la última media hora con diez futbolistas, logró sostener la diferencia y trasladó toda la presión a la revancha.

Boca Juniors quedó contra las cuerdas y tendrá que jugarse todo en Brasil para mantener vivo el sueño de llegar a la final de la Copa Sudamericana. En un partido en el que nunca consiguió imponer su juego, el equipo argentino cayó por 1-0 frente a Vasco da Gama en la semifinal de ida y quedó obligado a cambiar la imagen en el próximo encuentro para revertir la serie.

El Xeneize mostró dificultades para controlar el mediocampo, perdió buena parte de las disputas por la pelota y sufrió ante un rival que supo aprovechar los espacios y ejecutar un planteo sencillo, pero efectivo. La expulsión del colombiano Andrés Gómez, que dejó al conjunto brasileño con diez jugadores durante la última media hora, abrió una posibilidad para la reacción visitante, aunque Boca no logró capitalizar esa ventaja numérica.

Uno de los factores que más pesaron fue la ausencia de Leandro Paredes. Sin su presencia para ordenar el juego y darle claridad a la circulación, el mediocampo integrado por el chileno Williams Alarcón, Milton Delgado y Santiago Ascacíbar no consiguió hacerse dueño del partido. Vasco encontró terreno para manejar la pelota y marcar el ritmo de un encuentro en el que Boca estuvo casi siempre incómodo.

Un planteo que neutralizó al Xeneize

Vasco da Gama apostó por cerrar los costados y limitar las principales vías de ataque del equipo argentino. Con Adson y Andrés Gómez como piezas importantes tanto en la contención como en las salidas ofensivas, el conjunto local consiguió controlar las proyecciones de Lautaro Blanco y Leandro Lozano, que tuvieron pocas oportunidades para avanzar y generar peligro.

A su vez, la marca doble sobre Leonel Flores redujo sus posibilidades de desequilibrar en el uno contra uno. Boca perdió así profundidad por las bandas y encontró cada vez más dificultades para construir situaciones claras frente al arco rival.

El dominio brasileño tuvo su premio a los 25 minutos del primer tiempo. Tras un centro de Andrés Gómez, Adson apareció en el área y conectó un cabezazo cruzado que terminó en el ángulo derecho, lejos del alcance del arquero. El 1-0 reflejó lo que sucedía en el campo de juego: Vasco manejaba los tiempos, mientras Boca no encontraba respuestas para cambiar el desarrollo.

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La expulsión abrió una puerta que Boca no supo aprovechar

La roja a Andrés Gómez, en una acción que condicionó el desarrollo del encuentro, dejó a Vasco con un futbolista menos durante los últimos 30 minutos. En ese tramo, Boca tuvo la oportunidad de adelantar sus líneas y buscar el empate, pero la superioridad numérica no alcanzó para modificar la tendencia de una noche complicada.

El conjunto argentino necesitaba más precisión, circulación y decisión para romper el orden defensivo del rival. Sin embargo, las dificultades que había mostrado desde el comienzo continuaron presentes y el equipo no consiguió transformar la posesión en ocasiones suficientes para llevarse un resultado más favorable.

La derrota deja a Boca ante un desafío exigente: deberá mejorar su funcionamiento colectivo, recuperar peso en el mediocampo y encontrar variantes ofensivas si pretende dar vuelta la serie. La diferencia es mínima, pero el rendimiento mostrado en la ida enciende señales de preocupación.

La clasificación sigue abierta, aunque el margen de error se achicó. Boca tendrá que buscar una respuesta futbolística en la revancha, porque en una semifinal internacional no alcanza solamente con la historia y la camiseta: también será necesario demostrar dentro de la cancha que está en condiciones de dar el golpe.

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