Con restricciones y en medio de una crisis energética, EE. UU. autoriza venta de combustible a Cuba
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció una flexibilización parcial de las sanciones que permitirá, bajo condiciones específicas, la venta de petróleo y gas hacia Cuba en un contexto de aguda escasez de energía en la isla. La medida excluye al Gobierno cubano y está orientada principalmente al sector privado.
Estados Unidos anunció este miércoles que autorizará la venta de combustible —incluido petróleo y gas— a Cuba, con ciertas restricciones y únicamente si estas operaciones benefician al sector privado o a la población civil, y no al Gobierno o las fuerzas armadas de la isla, informó el Departamento del Tesoro.
La decisión se da en medio de una grave crisis energética en Cuba, desencadenada en parte por el bloqueo de envíos de crudo que solían llegar desde Venezuela tras la interrupción de los acuerdos previos, lo que dejó a la isla con apagones, transporte limitado y servicios esenciales reducidos al mínimo.
¿Cómo funcionará la flexibilización?
- La medida fue detallada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), un organismo del Tesoro de EE. UU., que dijo que emitirá licencias para que empresas puedan vender crudo venezolano y derivados a Cuba, siempre y cuando esas transacciones apoyen al pueblo cubano y no involucren directamente al Gobierno o al sector militar.
- Las exportaciones deberán ser principalmente para uso comercial o humanitario de empresas privadas cubanas o personas individuales.
- La oferta también permitirá que compañías no estadounidenses soliciten estas autorizaciones, aunque los ingresos de las ventas generalmente tendrán que pasar por cuentas controladas por el Tesoro.
Contexto de la crisis
Cuba atraviesa uno de sus peores momentos energéticos en décadas, con estaciones de servicio cerradas, interrupciones en el suministro eléctrico y servicios esenciales afectados por la falta de combustible. La escasez se ha profundizado desde que EE. UU. impuso sanciones más estrictas a países que suministraban petróleo a la isla.
La flexibilización de las reglas quiere, según Washington, diferenciar entre el gobierno cubano y la población civil o el sector privado, permitiendo cierto flujo de combustible sin levantar el embargo general que sigue en vigor para el Estado cubano.
Reacciones y presiones regionales
La medida coincide con preocupaciones crecientes de líderes caribeños, que advierten que la creciente inestabilidad en Cuba podría tener efectos más amplios en la región, incluyendo migración y problemas económicos.
Aunque el anuncio implica una apertura, expertos subrayan que las restricciones siguen siendo importantes y limitan fuertemente la capacidad del país para asegurar combustible a gran escala, manteniendo a Cuba en una situación de vulnerabilidad energética.
En síntesis, la decisión de Washington representa un gesto hacia aliviar la crisis en la isla, pero condicionado a que los beneficios lleguen al pueblo cubano y no al Gobierno estatal, en medio de tensiones políticas y humanitarias que todavía se desarrollan.
