El fuego no da tregua en Chubut: Columnas de más de 50 metros y poblaciones en alerta
El incendio forestal avanza sin control, ya arrasó más de 40 mil hectáreas y mantiene en vilo a comunidades enteras. Cerca de 500 personas participan del operativo, mientras los gobernadores patagónicos reclaman al Congreso la declaración de la emergencia hídrica.
Chubut; Con columnas de fuego que superan los 50 metros de altura y un avance favorecido por las fuertes ráfagas de viento, el incendio forestal que afecta a la provincia de Chubut continúa fuera de control y mantiene en máxima alerta a poblaciones enteras.
Cientos de brigadistas permanecen desplegados en distintos puntos del territorio con un objetivo prioritario: resguardar viviendas, animales y zonas habitadas ante el avance de las llamas. El escenario es crítico y se agrava por las altas temperaturas, que alimentan el frente ígneo y dificultan las tareas de contención.
Ante la critica situación, arribaron refuerzos provenientes de distintas provincias del país y también desde Chile, que envió cuadrillas especializadas para sumarse al combate terrestre del fuego. Los medios aéreos operan de manera intermitente y su despliegue depende estrictamente de las condiciones meteorológicas y de la visibilidad, que en amplios sectores se ve seriamente reducida por el humo.
El desgaste del personal es extremo. Muchos brigadistas llevan casi 50 días sin descanso, en un operativo que ya involucra a unas 500 personas, entre ellas más de 270 brigadistas forestales distribuidos en diferentes frentes de combate.
El impacto ambiental es devastador: más de 40 mil hectáreas fueron consumidas por el fuego y el temor crece ante la persistencia de condiciones climáticas adversas. En este contexto, los gobernadores de la Patagonia elevaron un pedido conjunto al Congreso Nacional para que se declare la emergencia hídrica, en un intento por reforzar los recursos y la asistencia frente a una crisis que ya desborda las capacidades locales.
Mientras tanto, el fuego sigue avanzando y la incertidumbre domina a las comunidades afectadas, que miran con preocupación cómo las llamas se acercan cada vez más a zonas pobladas.
