La CGT se moviliza a Tribunales y prepara una ofensiva judicial contra la reforma laboral
La central obrera resolvió marchar el lunes 2 de marzo a Plaza Lavalle si el Senado aprueba la iniciativa. Con Hugo Moyano alineado al sector dialoguista y el sindicalismo duro convocando a otra protesta el viernes, el mapa gremial vuelve a tensarse.
La cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) terminó de trazar una hoja de ruta que combina estrategia judicial y presión callejera. Si el Senado convierte en ley la reforma laboral durante la sesión prevista para el viernes, la central obrera avanzará el lunes próximo con una presentación ante la Justicia y la acompañará con una movilización hacia Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales.
La decisión se tomó en la sede del gremio estatal Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), donde la denominada “mesa chica” cegetista debatió durante varias horas el escenario abierto por el proyecto oficial.
“La decisión ha sido sustentar el análisis legal que se viene haciendo y la presentación judicial que va a hacer la CGT respecto de lo que creemos inconstitucional en el proyecto”, afirmó el triunviro Jorge Sola al término del encuentro. Según detalló, el lunes habrá una “movilización” para acompañar la petición ante los tribunales, en una señal de respaldo político y sindical a la ofensiva judicial.
El peso del ala dialoguista
El anfitrión del encuentro fue Andrés Rodríguez, jefe de UPCN. Convocaron los triunviros Cristian Jerónimo y Octavio Arguello, junto a Sola, y participaron referentes de peso como Juan Carlos Schmid (CATT), Armando Cavalieri (Comercio), Omar Maturano (La Fraternidad), Rodolfo Daer (Alimentación), Gerardo Martínez (UOCRA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Héctor Daer (Sanidad) y Hugo Moyano, entre otros.
La presencia de Moyano no pasó inadvertida. Lejos del perfil confrontativo que supo marcar etapas anteriores del sindicalismo, el líder camionero se ubica hoy dentro del ala dialoguista de la central. Comparte esa postura con los triunviros y respalda una estrategia que prioriza la vía judicial y la negociación política antes que la confrontación directa.
Ese posicionamiento lo distancia aún más de su hijo, Pablo Moyano, quien desde hace tiempo impulsa un armado sindical opositor más combativo frente al Gobierno. Las diferencias entre ambos no son nuevas: combinan disputas políticas y tensiones en la conducción del propio gremio de Camioneros. Pero el nuevo capítulo en torno a la reforma laboral vuelve a exponer la grieta interna.
En los pasillos sindicales, la lectura fue clara: la foto del padre en la mesa de la CGT confirmó que el sector moderado mantiene la mayoría dentro de la central obrera.
Presión sobre el Senado y pulseada en la calle
Más allá del frente judicial, en la CGT admiten que buscarán que los senadores que acompañen la reforma —especialmente aquellos vinculados al peronismo— asuman el “costo político” de su voto. La movilización a Tribunales, en ese sentido, apunta a mostrar capacidad de reacción sin romper todos los puentes institucionales.
En paralelo, el mapa gremial muestra otra dinámica. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), un nucleamiento de perfil más duro, convocó a una movilización para el viernes a partir del mediodía, en coincidencia con el tratamiento del proyecto en el Senado. A esa protesta se sumará un paro nacional de ATE.
Ese espacio reúne a gremios como la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y las dos fracciones de la CTA, entre otros, y busca consolidarse como un polo alternativo dentro del universo sindical.
Así, mientras el Senado se prepara para una sesión decisiva, el sindicalismo argentino vuelve a exhibir sus dos almas: una que apuesta a la disputa en los tribunales y la negociación política, y otra que elige la presión inmediata en la calle. El desenlace legislativo no solo definirá el futuro de la reforma laboral, sino también el equilibrio de fuerzas dentro del movimiento obrero.
