La comunidad judía celebra Rosh Hashaná: un tiempo de fe, introspección y esperanza
El próximo lunes la comunidad judía comienza a celebrar Rosh Hashaná. En vísperas del año 5786, el Gran Rabino de AMIA, Eliahu Hamra, compartió un mensaje de unidad, reflexión espiritual y plegaria por la liberación de los secuestrados.
Con la puesta del sol del próximo lunes 22 de septiembre, la comunidad judía dará inicio a Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, que conmemora la creación del mundo y marca un tiempo sagrado de alegría, esperanza e introspección.
En este contexto, el Gran Rabino de AMIA, Eliahu Hamra, compartió una profunda reflexión dirigida tanto a la comunidad judía como a toda la sociedad, en la que destacó el carácter espiritual y universal de la festividad.

“Rosh Hashaná es un día en el que celebramos que el mundo y el ser humano son fruto de la obra de Di-s. Es también un día de juicio, que nos invita a la introspección: ¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el camino correcto para vivir?”, expresó el Rabino Hamra.
En su mensaje, el Gran Rabino renovó la plegaria para que Di-s proteja y libere a los hermanos secuestrados, devolviéndolos sanos y salvos junto a sus familias, y reafirmó el compromiso del pueblo judío con su legado espiritual e histórico.
La universalidad de Rosh Hashaná
A diferencia de otras festividades judías, Rosh Hashaná se caracteriza por su enfoque universal. En las plegarias, no solo se recuerda el inicio de la creación, sino que se eleva un deseo por el bienestar de toda la humanidad. En la liturgia, se repite: “Hayom Harat Olam” (“Hoy es el nacimiento del mundo”), subrayando la dimensión global y espiritual de la fecha.
“El judaísmo no es una ilusión para consolar; es el coraje de alegrarse en medio de la incertidumbre, con la certeza de la fe en un futuro mejor”, afirmó Hamra.
Un legado compartido y una historia viva
El Rabino también compartió una reflexión sobre la identidad judía y el sentido de pertenencia que une a generaciones a través de la historia.
“Somos parte de una historia que comenzó muchas generaciones antes de que naciéramos, y que continuará muchas generaciones más sin nosotros. Pero la elección de seguir esa historia está en nuestras manos”, sostuvo.
Al recordar sus visitas a comunidades judías de Argentina y países vecinos, el Rabino destacó el anhelo de muchos por reconectarse con su herencia espiritual, aún en contextos alejados de la vida religiosa.
Un nuevo año, un nuevo compromiso
Finalmente, el Gran Rabino dejó su berajá (bendición) a toda la comunidad judía argentina, deseando un año de unidad, fortaleza y alegría, y reafirmando el compromiso con la misión que Di-s le encomendó al pueblo de Israel: ser portadores de luz, esperanza y fe en el mundo.
