La educación sigue relegada entre las preocupaciones de los argentinos: Solo el 5% la considera el principal problema del país
Un informe de Argentinos por la Educación revela que la inseguridad y la economía concentran la mayor atención de la ciudadanía. La satisfacción con las políticas educativas también se mantiene en niveles bajos y no supera el 35% desde la pandemia.
Río Grande: En medio de las preocupaciones cotidianas marcadas por la economía, la inseguridad y la incertidumbre política, la educación continúa ocupando un lugar secundario en la agenda pública de los argentinos. Apenas el 5% de la población considera que se trata del principal problema del país, una cifra que, aunque superior al promedio latinoamericano, refleja la escasa centralidad que el tema tiene en la percepción social.
Los datos se desprenden del informe “Percepción social sobre la educación y la política educativa”, elaborado por Argentinos por la Educación a partir de información de Latinobarómetro y de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés.
El estudio, realizado por Valentina Gabrielli, Tomás Besada y Eugenia Orlicki, muestra que la situación no es exclusiva de Argentina. En toda América Latina, apenas el 3,4% de los ciudadanos señala a la educación como la principal problemática nacional. En cambio, la inseguridad, con el 19,1%, y los problemas económicos, con el 18,1%, encabezan ampliamente las preocupaciones de la región.
Solo Brasil y Uruguay ubican a la educación entre los cinco temas más importantes. En Brasil, el 10% de los encuestados la identifica como el problema central, mientras que en Uruguay la cifra alcanza el 8%.
Una preocupación que sube y baja
La investigación también analiza la evolución histórica de la percepción en Argentina entre 2004 y 2024. Los resultados muestran que la preocupación por la educación tuvo momentos de mayor visibilidad, con picos cercanos al 9% en 2006 y 2011. Tras una nueva suba en 2017, el interés cayó hasta el 3,4% en 2020 y desde entonces volvió a recuperarse gradualmente hasta alcanzar el 5% registrado en 2024.
Los especialistas señalan que, si bien la educación permanece de manera constante entre las inquietudes de la sociedad, debe competir con otras urgencias que concentran una mayor atención ciudadana.
Mujeres y jóvenes, los más preocupados
El informe revela además diferencias según el perfil de los encuestados. Las mujeres muestran una preocupación ligeramente superior a la de los hombres: el 7% considera que la educación es el principal problema del país, frente al 6% de los varones.
La inquietud también aumenta entre los sectores de mayores ingresos. Mientras el 8% de las personas de nivel socioeconómico alto coloca a la educación en primer lugar, la proporción desciende al 6% entre los sectores más vulnerables.
Por edades, los jóvenes y adultos jóvenes aparecen como los más sensibilizados frente a la problemática. Entre las personas de 26 a 40 años, el 7% considera a la educación como el principal desafío nacional, mientras que entre los mayores de 61 años ese porcentaje se reduce al 4%.
Baja aprobación de las políticas educativas
El estudio incorpora además una mirada sobre la evaluación que hace la sociedad respecto de las políticas educativas implementadas por el Gobierno nacional entre 2018 y 2026.
Los resultados muestran una aprobación históricamente baja y oscilante. Durante la mayor parte del período, la satisfacción ciudadana se ubicó entre el 20% y el 35%. El nivel más alto se registró entre 2019 y comienzos de 2020, cuando llegó a rozar el 45%, pero posteriormente descendió hasta uno de sus puntos más críticos en 2022, con apenas un 20%.
Aunque desde 2023 se observa una leve recuperación, en marzo de 2026 la satisfacción con la política educativa volvió a ubicarse en torno al 28%, lo que la posiciona en el octavo lugar entre las áreas evaluadas por la ciudadanía. Solo las políticas vinculadas con la salud y la infraestructura presentan niveles de desaprobación más elevados.
Una prioridad pendiente
“La educación figura entre los siete principales problemas del país para los argentinos, pero no llega al top tres de las prioridades en ningún año de la encuesta. Sin embargo, la satisfacción con la política educativa tiene un techo del 35% desde la pandemia hasta hoy”, señaló Valentina Gabrielli, una de las autoras del informe.
En la misma línea, Inés Insúa, líder de Ciudades de la Educación en RIL e investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Humano de la Universidad de San Andrés, advirtió sobre los riesgos de mantener la educación fuera de las prioridades públicas.
“Es comprensible que, en un contexto de emergencias múltiples, otras problemáticas materiales inmediatas capten la atención prioritaria. Sin embargo, es imposible que los esfuerzos estatales y de la sociedad civil estén a la altura de la situación si la educación permanece fuera de la agenda. Si buscamos un horizonte transformador, necesitamos consolidarla como el único medio real para que las personas desarrollen una mirada crítica, tomen decisiones informadas y construyan un proyecto de vida autónomo”, sostuvo.
Los datos muestran que, pese al consenso general sobre la importancia de la educación para el futuro del país, aún persiste una brecha entre ese reconocimiento y el lugar que ocupa entre las prioridades cotidianas de los argentinos.
