PAÍS

Menos fábricas, menos producción y 16.500 empleos perdidos: la crisis golpea a la industria textil

En un año desaparecieron 517 establecimientos del sector y el empleo registrado cayó a un ritmo que más que duplicó el promedio del período anterior. La producción acumula una baja del 22,6%.

La crisis de la industria textil argentina ya se refleja en toda la cadena productiva: hay menos fábricas en actividad, menos producción y cada vez menos trabajadores registrados. En apenas un año, el sector de textiles, indumentaria, cuero y calzado perdió 16.536 puestos formales y concentró el 31% de la destrucción del empleo industrial, en un escenario marcado por la caída de la actividad y una elevada capacidad instalada sin utilizar.

Los datos surgen de un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que advierte además sobre una aceleración en el ritmo de destrucción del empleo. Mientras entre diciembre de 2023 y junio de 2025 desaparecían unos 650 puestos por mes en promedio, en el período posterior la pérdida se elevó hasta aproximadamente 1.380 empleos mensuales.

El deterioro del mercado laboral fue acompañado por una reducción del número de establecimientos. En junio se contabilizaron 4.282 empresas textiles y de confección activas, 517 menos que durante el mismo mes del año anterior. El dato equivale a una pérdida promedio de unos 43 establecimientos por mes.

Para Celina Pena, gerenta general de FITA, el retroceso del empleo está directamente relacionado con el bajo nivel de actividad de las plantas. “Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar”, señaló, y reclamó condiciones que permitan sostener los puestos de trabajo y recuperar la producción.

Menos producción y fábricas trabajando a media máquina

La contracción del empleo se da en paralelo con una fuerte caída de la producción. Durante julio, la actividad del sector retrocedió 13% interanual y acumuló una baja del 22,6% en los primeros siete meses del año.

El nivel de utilización de la capacidad instalada también refleja la profundidad del problema. Las fábricas textiles utilizaron apenas el 45,3% de su capacidad, lo que significa que más de la mitad de la infraestructura productiva permaneció ociosa.

RIO GRANDE

Para la industria, este escenario genera un círculo difícil de revertir: la menor demanda reduce los niveles de producción, la caída de la actividad limita la capacidad de las empresas para sostener sus estructuras y la menor utilización de las plantas dificulta la recuperación de los volúmenes producidos y del empleo.

La pérdida de establecimientos también impacta sobre el entramado productivo que sostiene a la actividad. Cada cierre implica no solo puestos de trabajo menos, sino también una reducción de la capacidad instalada disponible y de la cantidad de empresas que participan de la cadena de valor.

El empleo acelera su caída

Uno de los aspectos que más preocupa al sector es la velocidad con la que se destruyen puestos registrados. El promedio mensual prácticamente se duplicó respecto del período anterior, al pasar de unos 650 empleos perdidos por mes a cerca de 1.380.

Los 16.536 puestos eliminados en doce meses representan, además, una proporción significativa de la pérdida de empleo industrial total. Según FITA, el complejo textil, de indumentaria, cuero y calzado explicó el 31% de los puestos industriales destruidos durante el período analizado.

La situación plantea un desafío adicional para las empresas: recuperar los niveles de actividad no implica solamente volver a utilizar máquinas e instalaciones, sino también reconstruir parte de una estructura productiva y laboral que se fue reduciendo durante los últimos meses.

Los precios crecen por debajo de la inflación

El retroceso de la actividad convive con otro fenómeno: los precios del sector evolucionaron muy por debajo de la inflación general.

Entre agosto de 2025 y agosto de 2026, las prendas de vestir, el cuero y el calzado registraron un aumento del 11%, frente a una inflación general del 33,5%. Los precios mayoristas de los productos del rubro también avanzaron menos que el promedio de las manufacturas.

Para las empresas, la combinación de menor producción, capacidad ociosa y precios que crecen por debajo del nivel general plantea un escenario particularmente complejo. La posibilidad de trasladar mayores costos a los precios finales queda limitada, mientras la caída de la actividad reduce los volúmenes de venta.

Una industria en busca de recuperar actividad

El diagnóstico de FITA muestra así un deterioro que excede al mercado laboral. La pérdida de empleos es acompañada por el cierre de establecimientos, una fuerte contracción de la producción y un bajo aprovechamiento de la capacidad instalada.

El desafío para el sector pasa ahora por recuperar niveles de actividad suficientes para volver a poner en funcionamiento la capacidad productiva ociosa y frenar la pérdida de puestos de trabajo. Para las empresas textiles, la discusión ya no se limita a cuánto producen, sino a cuánta capacidad industrial y laboral podrá conservar el sector mientras atraviesa la actual etapa de contracción.

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