CIUDAD

OSEF en crisis: Afiliados sin medicamentos, sindicatos en silencio y un reclamo que nadie escucha

Pacientes crónicos y de alta complejidad vienen denunciando la falta de cobertura total para acceder a sus tratamientos. Mientras la deuda con farmacias crece, no hay respuestas oficiales ni acompañamiento gremial.

La angustia volvió a instalarse en la puerta de la Obra Social del Estado Fueguino. Este martes, afiliados de la OSEF protagonizaron un reclamo desesperado en la sede del organismo en la ciudad de Río Grande, exigiendo algo básico: el derecho a acceder a sus medicamentos. Sin embargo, la escena fue tan cruda como elocuente. Ningún funcionario salió a escuchar, ninguna autoridad dio la cara.

La situación se arrastra desde hace semanas y golpea con especial dureza a quienes padecen patologías de alta complejidad. En Río Grande, la farmacia que históricamente cubría la entrega de medicamentos con cobertura del 100% interrumpió el servicio debido a una deuda acumulada de la OSEF, dejando a cientos de pacientes sin respuestas ni alternativas. Otras farmacias solo cubren el 40%.

El trasfondo es aún más grave. Desde el 6 de enero, la red de farmacias Autofarma dejó sin efecto todas las coberturas para afiliados y programas provinciales. La decisión se tomó tras meses de facturas impagas: la deuda se pudo saber se acumula desde agosto de 2025 y nunca fue regularizada. El resultado es devastador.

Pacientes crónicos, diabéticos y oncológicos, que dependen de tratamientos continuos y muchas veces vitales, quedaron atrapados en una crisis que no generaron. No se trata de una demora administrativa ni de un inconveniente menor: es una situación que pone en riesgo la salud y la vida de miles de personas.

En las farmacias, la escena se repite a diario. Recetas que no pueden cubrirse, explicaciones que ya no alcanzan y afiliados que se van con las manos vacías y la incertidumbre a cuestas. La falta de sensibilidad frente a este cuadro angustiante enerva aún más a los afectados, que no solo se sienten abandonados por las autoridades, sino también por quienes deberían representarlos.

El silencio de los sindicatos resulta ensordecedor. Hasta ahora, ningún referente gremial se puso al frente del reclamo ni alzó la voz para denunciar públicamente una problemática que atraviesa a miles de trabajadores y trabajadoras del Estado. Esa ausencia de respaldo profundiza la sensación de desamparo.

RIO GRANDE

La OSEF atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia, con una conducción deficiente y sostenida por el propio gobernador Melella. Mientras los afiliados reclaman medicamentos que necesitan para vivir, las respuestas no llegan, las deudas crecen y la crisis se normaliza. En el medio, la salud de la población sigue siendo la variable de ajuste.

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