Ushuaia refuerza la mitigación en el relleno sanitario tras voladuras de residuos por fuertes vientos
El secretario de Políticas Ambientales de la Municipalidad, David Ferreyra, detalló las medidas implementadas para reducir la dispersión de basura en el predio y anticipó avances en la habilitación de una nueva celda que permitiría extender la vida útil del relleno.
Ushuaia: En una ciudad donde el viento forma parte del paisaje cotidiano, la gestión de los residuos presenta desafíos constantes. En las últimas semanas, la Municipalidad de Ushuaia llevó adelante una serie de tareas de mitigación en el relleno sanitario, luego de que las ráfagas provocaran la voladura de residuos en distintos sectores del predio.
El secretario de Políticas Ambientales, Culturales y Educativas del municipio, David Ferreyra, explicó que se realizaron “trabajos de mitigación muy importantes” para enfrentar la situación y reducir el impacto ambiental generado por el viento.
En diálogo con Radio Provincia, el funcionario detalló que uno de los principales inconvenientes estaba vinculado a los tiempos operativos dentro del predio. “El problema eran las ventanas que teníamos entre la descarga de residuos y los horarios de trabajo del personal de la empresa Agrotécnica Fueguina para la compactación y el tapado con tierra de los residuos que van llegando al relleno”, indicó.
Según explicó, cuando la basura quedaba expuesta durante esos intervalos, el viento característico de la ciudad facilitaba la dispersión de residuos hacia áreas cercanas. “Cuando teníamos una ventana entre la descarga y la compactación se producían las voladuras”, remarcó.
Para enfrentar esta situación, el municipio ajustó los horarios de trabajo y el ingreso de camiones recolectores. “Trabajamos en el ajuste de los horarios contemplando, además, que se respeten los ya determinados para que los camiones no entren en cualquier momento”, sostuvo Ferreyra.
Las tareas incluyeron además un operativo de limpieza y recuperación de residuos que habían sido desplazados por el viento. “Se hizo un trabajo muy complejo para recolectar los residuos que se volaron, se limpió la ladera del río y se levantó un talud de contención de unos tres metros de altura”, detalló el funcionario. Como resultado, afirmó, “hoy se puede apreciar que la situación es totalmente diferente a la de hace unos meses”.
Ferreyra aseguró que el monitoreo del área continúa de manera permanente. “Seguimos monitoreando la situación y realizando ajustes cuando es necesario, pero las tareas de mitigación fueron muy importantes”, señaló.
En paralelo, el municipio avanza en la planificación del futuro del relleno sanitario. El funcionario informó que a fines del año pasado se realizó una auditoría que concluyó que el predio cumple con las exigencias ambientales, legales y administrativas. Sin embargo, reconoció que persisten cuestionamientos vinculados al impacto visual del lugar.
El secretario recordó que en 1999 se definió el emplazamiento actual del relleno y explicó que ahora se trabaja en el cierre progresivo de la celda 247, actualmente en uso, ya que alcanzó la altura máxima autorizada para la disposición de residuos.
En ese contexto, el municipio gestiona ante el gobierno de la Tierra del Fuego la habilitación de la celda 223, ubicada junto a la actual. “Estamos gestionando las audiencias necesarias con la Provincia para tener una devolución a las respuestas que enviamos tras las observaciones que hicieron respecto a su habilitación”, indicó.
Sobre esta nueva celda, Ferreyra explicó que ya cuenta con sistemas aprobados de venteo, geo membrana y captación de líquidos lixiviados. La planificación prevé que allí se dispongan principalmente residuos orgánicos domiciliarios, mientras que en la celda 247 continuarán depositándose, hasta su cierre definitivo, los residuos de obra y de poda.
A su vez, el municipio analiza la posibilidad de ampliar el predio hacia un sector lindero. “Vamos a trabajar en una franja de superficie cercana para determinar si técnicamente cumple con los requerimientos para incorporarla al relleno”, adelantó.
De concretarse estos avances, Ferreyra consideró que el espacio podría extender su vida útil por varios años más. “Si sumamos la celda 223 y este nuevo sector, vamos a tener varios años de funcionamiento garantizado. Después habrá que evaluar si existe algún otro punto de la ciudad para disponer un nuevo relleno sanitario”, concluyó.
