PROVINCIA

Turismo en el Fin del Mundo: Ushuaia alcanzó 66% de ocupación y combinó naturaleza con cultura

El fin de semana largo dejó en la capital fueguina una estadía promedio de tres días y un gasto diario estimado en $290.000 por turista. La agenda cultural y las excursiones al Parque Nacional y el Canal Beagle consolidaron el movimiento en plena temporada estival.

Ushuaia: En el extremo sur del país, donde el verano tiene luz extendida y paisajes imponentes, el Carnaval también se vive con identidad propia. Durante el fin de semana largo, de acuerdo a los datos difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa; Ushuaia registró una ocupación hotelera y parahotelera del 66%, con visitantes que permanecieron en promedio tres días y realizaron un gasto diario estimado en $290.000 por persona.

La agenda cultural acompañó el movimiento con propuestas para todas las edades. La Exposición Fotográfica “Carnavalito Creativo”, talleres de antifaces para niños y la Gala de Carnaval fueron antesala del evento central: los tradicionales carnavales sobre la Avenida Maipú, que reunieron a 25 expresiones carnavalescas de la provincia y convocaron a una multitud de vecinos y visitantes.

El dato no solo refleja el flujo turístico, sino también el perfil de consumo del destino: experiencias de naturaleza, navegaciones y excursiones que tienen un peso central en la estadía. Las salidas al Parque Nacional Tierra del Fuego y las navegaciones por el Canal Beagle volvieron a estar entre las actividades más elegidas, junto con visitas a centros invernales que, incluso en verano, forman parte del circuito turístico.

Más allá de la capital, el movimiento turístico se extendió a otros puntos de la provincia. Las excursiones incluyeron la Isla de Lobos y Pájaros, y también escapadas a Tolhuin, con su microclima particular, bosques nativos y el lago Lago Fagnano como escenario natural.

En un contexto más amplio, Tierra del Fuego logró conjugar su identidad de turismo de naturaleza con propuestas culturales y comunitarias, consolidando un movimiento sostenido en plena temporada estival. Así, el Carnaval en el Fin del Mundo no solo sumó color y ritmo, sino que reafirmó el atractivo de un destino que combina paisajes australes con celebraciones populares.

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