Catástrofe en El Alto: un Hércules militar se estrella con dinero a bordo y deja 15 muertos
La aeronave de las Fuerzas Armadas de Bolivia transportaba remesas del Banco Central cuando se despistó tras aterrizar en el aeropuerto de La Paz. El impacto contra vehículos y la dispersión de billetes en plena vía pública desataron caos, tensión social y una investigación urgente.
Una tarde que debía cerrar con la rutina habitual del tráfico aéreo terminó convertida en una escena de devastación. En la ciudad de El Alto, el rugido de un avión militar se transformó en estruendo y fuego cuando un Hércules C-130 de las Fuerzas Armadas de Bolivia se despistó tras aterrizar y avanzó sin control sobre una avenida densamente transitada.
La aeronave, que trasladaba un importante cargamento de dinero del Banco Central de Bolivia, perdió un ala y no logró detenerse en pista. Según los primeros reportes oficiales, se deslizó más de mil metros fuera del área aeroportuaria, arrollando al menos diez vehículos en su trayectoria.
El impacto dejó un saldo devastador: 15 personas fallecidas y una decena de heridos, ocho de ellos en estado crítico, internados en el Hospital del Norte. El comandante nacional de Bomberos, coronel Pavel Tovar, confirmó la magnitud de la tragedia mientras los equipos de rescate trabajaban entre restos de fuselaje retorcido y automóviles aplastados.
El accidente ocurrió en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional El Alto, una terminal enclavada en una zona urbana de alta circulación. La proximidad entre pista y ciudad amplificó el desastre: el avión no solo arrastró metal y combustible, sino también pánico.
Billetes en el asfalto y caos en las calles
El drama adquirió un giro inesperado cuando se confirmó que la aeronave transportaba remesas de dinero. Tras el choque, miles de billetes quedaron esparcidos sobre el asfalto. En cuestión de minutos, vecinos y curiosos comenzaron a acercarse al lugar con la intención de recoger el efectivo.
La escena se volvió tan peligrosa como surrealista: combustible derramado, riesgo de explosión y una multitud que desbordaba los primeros cordones de seguridad. Las fuerzas del orden intervinieron con gases lacrimógenos para dispersar a la gente y resguardar los valores estatales, en medio de momentos de tensión que dificultaron las tareas de rescate.
Desde la Dirección General de Aeronáutica Civil de Bolivia, su titular José Antonio Fanola informó que la aeronave se salió de pista tras completar la maniobra de aterrizaje. Las causas exactas del siniestro son ahora materia de investigación técnica.
Duelo y preguntas abiertas
Como medida preventiva, se suspendieron todos los vuelos desde y hacia La Paz para facilitar las operaciones de emergencia. El gobierno nacional y departamental coordina asistencia a víctimas y familiares, mientras la ciudad intenta asimilar la magnitud de lo ocurrido.
La tragedia enluta a Bolivia no solo por la pérdida de vidas, sino por las imágenes que dejó: un avión militar incrustado en plena avenida, vehículos reducidos a chatarra y billetes volando entre humo y sirenas. Una postal brutal que reabre el debate sobre la seguridad de las operaciones aéreas en entornos urbanos y sobre cómo, en medio del desastre, aflora también la fragilidad social ante la emergencia.
