El Municipio puso en valor el icónico cartel “Ushuaia Fin del Mundo”
La obra, creada hace más de 30 años y declarada Patrimonio Cultural, fue restaurada en un trabajo conjunto entre la comunidad y la Municipalidad. El emblemático símbolo vuelve a lucir como postal viva de la ciudad.
La Municipalidad de Ushuaia concretó la puesta en valor del histórico cartel “Ushuaia Fin del Mundo”, la imagen que desde hace más de tres décadas recibe a turistas y visitantes en su llegada a la capital fueguina.
El proceso de restauración integral surgió a partir de una mesa de trabajo impulsada por la comunidad y el Municipio, y estuvo a cargo de su autora original, la artista Elsa Zaparart. La obra, realizada en lenga maciza y protegida con múltiples capas de pintura y tratamiento especial para su preservación, vuelve a exhibir una postal de la Ushuaia de antaño con el puerto como telón de fondo.
Zaparart destacó el valor simbólico del cartel y el trabajo colectivo detrás de su restauración. “Para mí el cartel de Ushuaia es más que una pieza que hice con todo mi amor y dedicación; es una obra que nos representa con elementos autóctonos y preserva la memoria de este lugar. Hoy se ha convertido en un ícono mundial, con mucho peso simbólico del que la gente se ha apropiado con el correr de los años”, expresó.
La artista explicó que la pieza incorpora referencias a la flor provincial y a la fauna autóctona, consolidando una identidad visual que remite a la historia y a la esencia del territorio. Asimismo, subrayó la importancia del cuidado comunitario para garantizar su permanencia en el tiempo.
En ese sentido, agradeció especialmente a quienes formaron parte del proyecto de restauración: el maestro maderero Walter Acuña, colaborador suyo desde hace tres décadas; María Salduna; y una nueva generación de hacedores culturales como Joaquín Mazzota, Lola Boffo y Mercedes Chiesa, quienes trabajaron junto al Municipio en las mesas técnicas que hicieron posible la puesta en valor.
Declarado Patrimonio Cultural, el cartel “Ushuaia Fin del Mundo” no solo es una parada obligada para las fotografías de quienes visitan la ciudad, sino también un símbolo identitario que conecta pasado y presente. Con esta restauración, la comunidad reafirma su compromiso de preservar uno de los emblemas más reconocidos del extremo sur del continente.
