Reclaman al Gobierno Nacional que no recorte subsidios al gas y reconozca la realidad de la Patagonia
Concejales de Río Grande denuncian que la quita de subsidios al gas ignora las necesidades del sur argentino, donde este servicio es vital para la supervivencia en una zona fría y con condiciones extremas.
Río Grande: En plena temporada invernal, cuando las bajas temperaturas azotan sin piedad el extremo sur del país, la política nacional vuelve a demostrar su distancia y falta de comprensión sobre las realidades regionales. En Río Grande, los concejales Guadalupe Zamora y Matías Löffler, del Movimiento Popular Fueguino (MPF), impulsaron un proyecto para rechazar el reciente recorte de subsidios al gas dispuesto por el Gobierno nacional, una medida que amenaza con agravar la crisis social en Tierra del Fuego.
Los representantes de la ciudad de Río Grande, advierten con preocupación que esta política tarifaria más que una simple medida económica es un castigo que golpea directamente a las familias fueguinas, que no pueden prescindir del gas para calefaccionar sus hogares y cocinar durante los largos meses de frío extremo que caracteriza a la región.

“En nuestra provincia el gas no es un lujo ni un servicio más. Es un recurso indispensable para la vida diaria de nuestras familias”, señaló Zamora, apuntando al núcleo mismo de la problemática: en un territorio donde las temperaturas bajo cero son la regla y no la excepción, la reducción del acceso subsidiado a este servicio básico no solo es insensible, sino que pone en riesgo la salud y la dignidad de miles de personas.
El proyecto presentado en el Concejo Deliberante reclama que las autoridades nacionales reconsideren la decisión, tomando en cuenta las particularidades climáticas y geográficas del sur argentino, donde el gas es un servicio esencial y no un gasto prescindible. Esta falta de perspectiva federal en la política energética refleja, una vez más, una mirada centralista que deja de lado las asimetrías territoriales.
Por si fuera poco, Zamora y Löffler subrayan que Tierra del Fuego es una provincia productora de gas, un dato que hace aún más incomprensible la medida de recorte. Mientras la producción se sostiene en el extremo sur, los beneficios parecen concentrarse lejos de allí, mientras los hogares fueguinos sufren el impacto de políticas diseñadas sin considerar su realidad.
Además, los concejales del MPF advirtieron que la reducción de subsidios afectará particularmente a los sectores más vulnerables, en un contexto económico ya de por sí complejo y marcado por la inflación y el aumento del costo de vida. La tarifa social, una herramienta vital para muchos hogares, se ve así debilitada en su función más básica: proteger a quienes menos tienen.
Este rechazo al recorte de subsidios al gas en Tierra del Fuego no es solo una defensa de un servicio; es una demanda urgente por condiciones dignas de vida, un reclamo para que las políticas nacionales dejen de ser indiferentes frente a las necesidades del interior profundo del país.
La voz de Zamora y Löffler refleja un descontento extendido en la Patagonia y otras zonas frías de Argentina, que reclaman con firmeza una mirada justa y federal en materia energética. Porque en un país tan vasto y diverso, las decisiones centralizadas que ignoran las particularidades regionales no solo generan desigualdad, sino que también ponen en riesgo la supervivencia de miles de familias que necesitan el gas para no congelarse en sus propios hogares.
Esta disputa vuelve a poner sobre la mesa la urgente necesidad de políticas públicas sensibles al territorio, que reconozcan que en el sur argentino el acceso al gas es mucho más que un servicio: es la diferencia entre vivir con dignidad o afrontar un invierno insoportable.
