Quién era Ian Cabrera, el adolescente asesinado en una escuela de Santa Fe
Tenía 13 años, era estudiante de primer año y jugaba al fútbol como arquero. Su muerte conmociona a toda la comunidad de San Cristóbal.
La violencia irrumpió de manera brutal en una escuela de San Cristóbal y dejó una marca imborrable. Ian Cabrera tenía 13 años, cursaba el primer año del nivel secundario en la Escuela 40 y su vida quedó truncada en un hecho que conmociona a toda la comunidad.
Ian asistía al mismo establecimiento que el agresor, un estudiante de 15 años, aunque no compartían curso. Era dos años menor y transitaba sus primeros pasos en la secundaria, en una etapa de descubrimientos, amistades y sueños que quedaron abruptamente interrumpidos.
El adolescente era hijo único y tenía una fuerte pasión por el fútbol. Jugaba desde los cinco años y se desempeñaba como arquero en el Club Independiente de San Cristóbal. Hincha de River Plate, admiraba a Enzo Pérez, reflejando el vínculo emocional que muchos jóvenes construyen con el deporte.
El hecho ocurrió en la mañana del lunes 30 de marzo, cuando el atacante ingresó armado al establecimiento. Según los primeros testimonios, ocultó una escopeta de caza en un estuche de guitarra y, tras dirigirse a la zona de los baños, comenzó a disparar.
Las balas impactaron en Ian, quien falleció, y dejaron además a otros estudiantes heridos. El episodio se desarrolló minutos después de las 7 de la mañana, en un momento en el que los alumnos se encontraban formados en el patio interno para iniciar la jornada escolar.
Un testigo relató que el agresor salió del baño y gritó “sorpresa” antes de abrir fuego, efectuando entre cuatro y cinco disparos. La secuencia, tan inesperada como violenta, generó una escena de desesperación y dejó una huella profunda en quienes la presenciaron.
La muerte de Ian Cabrera no solo representa una pérdida irreparable para su familia, sino que también expone el impacto devastador de la violencia en espacios que deberían ser seguros. En San Cristóbal, el dolor se extiende más allá de las aulas y se convierte en una herida colectiva difícil de sanar.
