El Gobierno busca recuperar la iniciativa en el Congreso con una agenda clave y debates sensibles
Tras semanas marcadas por polémicas, el oficialismo intenta reactivar la dinámica parlamentaria con proyectos estratégicos como la reforma de la ley de Glaciares y el avance en pliegos judiciales, en un escenario atravesado por tensiones políticas.
Con la necesidad de retomar el control de la agenda política, el Gobierno nacional se prepara para reactivar la actividad en el Congreso con una batería de proyectos que combinan definiciones económicas, institucionales y estratégicas. Luego de semanas en las que las controversias dominaron la escena pública, la Casa Rosada apuesta a que el ritmo legislativo vuelva a marcar el pulso del debate político.
La Cámara de Diputados y el Senado volverán así a sesionar con temas de alto impacto. En el centro de la escena se ubica el tratamiento de la reforma de la ley de Glaciares en Diputados, junto con el avance en la Cámara alta de los pliegos para la designación de jueces, fiscales y defensores. Para el oficialismo, se trata de una instancia clave para exhibir capacidad de gestión y reconstruir consensos.
El Congreso retoma de este modo una dinámica más intensa tras el ciclo de sesiones extraordinarias de diciembre y febrero, donde se aprobaron iniciativas de peso como el Presupuesto, el régimen de Inocencia Fiscal, la reforma del Régimen Penal Juvenil y el acuerdo Mercosur–Unión Europea. También avanzó la reforma laboral, aunque esta última aún continúa bajo revisión en el ámbito judicial.
Durante marzo, en cambio, la actividad legislativa mostró un marcado repliegue. Luego de la apertura de sesiones ordinarias encabezada por el presidente Javier Milei, el trabajo parlamentario se concentró en la conformación de comisiones y en instancias preliminares, como la audiencia pública por la ley de Glaciares.
En este nuevo escenario, Diputados tendrá su primer movimiento relevante con una reunión informativa del plenario de las comisiones de Recursos Naturales y de Asuntos Constitucionales. Allí expondrán representantes de las provincias agrupadas en la denominada “Mesa del Cobre”, interesadas en promover cambios que faciliten inversiones en el sector minero.
El debate, sin embargo, se anticipa tenso. Sectores de la oposición ya adelantaron cuestionamientos sobre la validez de las audiencias públicas realizadas a fines de marzo, donde solo una parte de los inscriptos pudo participar. A pesar de estas objeciones, el oficialismo buscará acelerar los tiempos, cerrar la ronda de consultas y avanzar con un dictamen que habilite el tratamiento en el recinto.
En paralelo, el Senado pondrá en marcha el tratamiento de cerca de 60 pliegos destinados a cubrir vacantes en el Poder Judicial, en una estrategia orientada a recomponer el vínculo con la Justicia y reducir un déficit estructural que ronda los 300 cargos sin ocupar.
Entre los nombres propuestos aparecen perfiles de alto impacto político y judicial, lo que anticipa un debate que también podría escalar en intensidad. Las designaciones no solo pondrán a prueba los acuerdos legislativos, sino también la capacidad del oficialismo para sostener su hoja de ruta en un terreno históricamente sensible.
Todo esto ocurre en un clima político atravesado por la polémica. Las revelaciones sobre el incremento patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y las derivaciones del denominado caso Libra, que involucra al presidente y a su círculo cercano, continúan generando tensión y ruido en el escenario público.
En ese contexto, el Gobierno apuesta a que la reactivación del Congreso funcione como un punto de inflexión. La próxima semana legislativa no solo pondrá a prueba su capacidad de negociación, sino también su habilidad para desplazar el foco de las controversias y reinstalar una agenda propia en el centro de la escena política.
