Del Canal Beagle a Buenos Aires: la protesta contra las salmoneras llegó a la Embajada de Noruega
Un pasacalles desplegado frente a la sede diplomática noruega en Capital Federal volvió a visibilizar el rechazo social a la instalación de salmoneras en Tierra del Fuego. Organizaciones ambientales advierten que avanzarán con acciones judiciales para frenar el desarrollo de la actividad en el mar argentino.
El debate por la instalación de salmoneras en Tierra del Fuego volvió a escalar y salió del extremo sur del país para instalarse en pleno corazón de Buenos Aires. Frente a la Embajada de Noruega, sobre la Avenida 9 de Julio y a pocas cuadras del Obelisco, un pasacalles sorprendió a quienes transitaban la zona con una consigna contundente: “Noruega: no queremos salmoneras en el mar argentino”.
La protesta coincidió con la visita de representantes diplomáticos noruegos a Tierra del Fuego, donde mantienen reuniones orientadas a fortalecer vínculos productivos con la provincia, entre ellos proyectos vinculados al desarrollo de la salmonicultura.
La actividad, sin embargo, continúa generando un fuerte rechazo social en distintos sectores fueguinos, especialmente por sus posibles impactos ambientales sobre el Canal Beagle y los ecosistemas marinos del sur.
En Ushuaia, las expresiones contra las salmoneras se multiplicaron durante el último año. Comercios, espacios turísticos y locales gastronómicos exhibieron carteles y consignas bajo el lema “No a las salmoneras”, especialmente durante el debate legislativo por la modificación de la Ley 1355, norma que originalmente prohibía este tipo de producción en aguas fueguinas.
La resistencia social a esta industria tiene antecedentes que se remontan a 2018, cuando se firmó un convenio de cooperación entre el gobierno argentino, la provincia de Tierra del Fuego y la Corona noruega para impulsar el cultivo de salmónidos mediante jaulas flotantes en el mar.
Desde entonces, vecinos, científicos, académicos y organizaciones ambientalistas comenzaron a manifestarse contra el modelo de producción, alertando sobre consecuencias ambientales, económicas y sociales ya registradas en otros países donde la industria salmonera tiene fuerte presencia.
El rechazo también se extendió al lado chileno del Canal Beagle, particularmente en Puerto Williams, donde sectores locales expresaron cuestionamientos similares durante visitas de representantes noruegos.
A siete años del inicio del conflicto, y pese a las modificaciones normativas que habilitan el desarrollo de la actividad en sectores de la Costa Atlántica fueguina, el debate continúa abierto y con creciente tensión política y ambiental.
En los últimos días, organizaciones ambientalistas anticiparon además la presentación de acciones judiciales y amparos colectivos para intentar frenar cualquier avance de proyectos salmoneros en el mar fueguino.
La discusión, que comenzó en las frías aguas del Canal Beagle, ahora también se expresa en las calles de Buenos Aires y promete seguir ocupando un lugar central en la agenda ambiental y productiva de Tierra del Fuego.
