“Hoy no es tiempo”: Vuoto se pronunció contra la reforma constitucional provincial
A través de una carta abierta, el intendente sostuvo que la prioridad debe ser la atención a las familias y la garantía de fondos para los municipios.

El intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, difundió una carta abierta dirigida a la comunidad fueguina en la que expone una fuerte postura política frente al debate por la reforma constitucional provincial. En el documento, el jefe comunal cuestiona la oportunidad de avanzar con ese proceso en el actual contexto económico y social, y plantea que los recursos del Estado deberían priorizar otras áreas consideradas urgentes.
En ese sentido, Vuoto reivindica la implementación de la Ley de Goteo como una herramienta clave para garantizar la transferencia automática de los fondos coparticipables hacia los municipios, con el objetivo de fortalecer la autonomía financiera local y asegurar la continuidad de los servicios básicos.
En su mensaje, el intendente sostiene que “hoy no es tiempo” de destinar recursos a una reforma constitucional, y remarca que la prioridad debe centrarse en “la gente, los servicios y el acompañamiento a las familias fueguinas”, en un contexto marcado por tensiones económicas y demandas sociales crecientes.
¿Qué dice el contenido de la carta?
Vecinos y vecinas de Ushuaia:
Quiero hablarles con la misma sinceridad de siempre. Hay momentos en la historia de una sociedad en los que es posible debatir grandes transformaciones institucionales, proyectar reformas y pensar en cómo construir el futuro de las próximas décadas. Pero también existen tiempos donde las prioridades son otras, tiempos donde la realidad cotidiana obliga a poner el foco en las necesidades urgentes de nuestra comunidad. Y este, claramente, es uno de esos momentos.
Hoy, en Ushuaia y en toda Tierra del Fuego, miles de familias están concentradas en algo mucho más inmediato: llegar a fin de mes. Están haciendo esfuerzos enormes para afrontar el costo de la luz, el gas —en muchos casos con subsidios eliminados—, el alquiler, los alimentos y los medicamentos. Vemos con preocupación cómo se pierden puestos de trabajo, cómo atraviesan dificultades nuestras industrias y cómo el aumento constante de precios golpea todos los días el bolsillo de los fueguinos.
Hay jubilados que no logran acceder a tratamientos esenciales, trabajadores que sostienen sus hogares con enorme sacrificio y pequeñas empresas que hacen lo imposible para seguir produciendo y manteniendo el empleo. En medio de este escenario económico y social tan complejo, resulta imposible mirar para otro lado.
Por eso creemos que hoy no es momento de destinar más de 8 mil millones de pesos a una reforma constitucional. Ocho mil millones de pesos para una discusión que no surge de las necesidades reales de la gente y que, claramente, no representa una prioridad para quienes están atravesando dificultades todos los días.
Esos recursos podrían estar destinados a fortalecer servicios esenciales, acompañar a los sectores más afectados y garantizar respuestas concretas allí donde más se necesitan. Porque además, esa cifra representa prácticamente el mismo monto que el Gobierno provincial adeuda actualmente al Municipio en concepto de coparticipación; fondos que pertenecen a cada vecino y vecina de Ushuaia y que deberían traducirse en obras, mantenimiento urbano, programas sociales, salud y mejores servicios para los barrios.
Cuando esos recursos llegan en tiempo y forma, se convierten en calles mantenidas, alumbrado público, recolección de residuos, acompañamiento social y presencia del Estado municipal donde más hace falta. Por eso acompañamos con firmeza la Ley de Goteo, porque garantiza la transferencia automática y diaria de los fondos coparticipables, eliminando discrecionalidades y demoras que terminan perjudicando directamente a la comunidad.
Goteo Sí, porque significa previsibilidad, transparencia y más capacidad de respuesta para los municipios.
Reforma No, hoy, porque entendemos que primero están las personas, sus necesidades y sus urgencias.
No se trata de negarse a discutir el futuro. Se trata de comprender el contexto y asumir responsabilidades. Las reformas profundas deben darse cuando una sociedad tiene estabilidad para proyectar hacia adelante. Hoy nuestra obligación es otra: estar cerca de quienes la están pasando mal, acompañar a las familias trabajadoras, defender a las pymes, cuidar a los jubilados y garantizar que el Estado esté presente donde más se lo necesita.
Porque antes que cualquier discusión política o institucional, está la gente. Siempre.