Presentaron una innovadora aplicación para fortalecer la coparentalidad y proteger a niñas, niños y adolescentes en procesos judiciales
La iniciativa fue desarrollada por el Juzgado de Familia y Minoridad N° 2 junto al área de Informática del Poder Judicial de Tierra del Fuego. La herramienta busca mejorar la comunicación entre progenitores en contextos de alta conflictividad y evitar que los hijos queden expuestos a las disputas familiares.
Ushuaia: Con el propósito de fortalecer la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes en los procesos de familia, el Poder Judicial de Tierra del Fuego llevó adelante una jornada de capacitación destinada a magistrados, funcionarios, agentes judiciales y público en general, en la que además se presentó una innovadora herramienta tecnológica orientada a favorecer la coparentalidad responsable.
La actividad estuvo encabezada por la jueza del Juzgado de Familia y Minoridad N.º 2 del Distrito Judicial Sur, María Anahí Petrina, y la licenciada en Psicología Erica Maraviglia, integrante del Equipo Técnico Interdisciplinario del mismo juzgado.
Bajo el título “Interés superior de niñas, niños y adolescentes y coparentalidad: interfase psico-socio-jurídica y uso de apps”, la propuesta se desarrolló en el Salón de Actos Conrado Witthaus, en el marco del programa de formación permanente impulsado por la Escuela Judicial “María Angélica Barreda”.
Durante el encuentro se abordaron distintas herramientas de intervención en los procesos de familia con el objetivo de promover prácticas judiciales que prioricen el interés superior de niñas, niños y adolescentes y reduzcan su exposición a situaciones de conflicto entre los adultos responsables.
Uno de los momentos centrales de la capacitación fue la presentación de “Yaru App”, una aplicación desarrollada para facilitar la comunicación entre progenitores que atraviesan vínculos de alta conflictividad, promoviendo acuerdos y decisiones centradas en el bienestar de los hijos.
La plataforma fue diseñada íntegramente por la jueza María Anahí Petrina y la licenciada Erica Maraviglia, con el acompañamiento técnico de la Dirección de Informática y Telecomunicaciones del Poder Judicial de Tierra del Fuego.
El nombre “Yaru”, explicaron sus creadoras, proviene del idioma yagán y significa “ahora, en este momento”, una definición que simboliza la importancia de sostener una comunicación efectiva y oportuna entre los adultos responsables para evitar que las diferencias personales impacten sobre el desarrollo emocional de niñas, niños y adolescentes.
Entre sus principales funciones, la aplicación permite administrar calendarios compartidos, coordinar traslados, informar modificaciones en las actividades de los hijos, compartir documentación escolar y sanitaria e intercambiar mensajes entre los progenitores.
Uno de los aspectos más innovadores de la herramienta es la incorporación de un sistema que fomenta una comunicación respetuosa. Antes del envío de un mensaje, la aplicación analiza su contenido, sugiere alternativas de redacción con un lenguaje más asertivo y bloquea aquellos textos que contengan expresiones ofensivas o insultos, contribuyendo así a disminuir la escalada del conflicto.
La capacitación también propició un espacio de reflexión interdisciplinario sobre el rol que desempeñan los equipos técnicos, los profesionales del derecho de familia, terapeutas, organismos especializados e instituciones que intervienen en este tipo de procesos judiciales.
Asimismo, las expositoras analizaron el impacto que generan los conflictos parentales prolongados, la creciente participación de niñas, niños y adolescentes en las actuaciones judiciales y la necesidad de fortalecer mecanismos que permitan proteger sus derechos, reducir su exposición y garantizar que las decisiones adoptadas tengan siempre como eje central su bienestar integral.
La iniciativa se inscribe en una línea de trabajo que busca incorporar herramientas tecnológicas e interdisciplinarias al ámbito judicial, promoviendo nuevas formas de intervención orientadas a construir entornos familiares más saludables y a garantizar el efectivo cumplimiento del principio del interés superior de niñas, niños y adolescentes.
