MUNDO

Alarma por ataques a voluntarios de la Cruz Roja durante la respuesta al brote de ébola

A cien días de la declaración oficial de la epidemia, 12 voluntarios resultaron heridos en 11 episodios de violencia registrados en los últimos días. Ambulancias fueron atacadas, vehículos vandalizados y equipamiento de emergencia destruido, afectando la respuesta humanitaria en distintas regiones.

La respuesta a una epidemia que exige rapidez, compromiso y presencia en el territorio enfrenta ahora una amenaza adicional: la violencia contra quienes intentan asistir a las comunidades afectadas.

Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la República Democrática del Congo y Uganda, junto con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), expresaron su profunda preocupación por una serie de ataques registrados contra voluntarios y personal humanitario durante los últimos días.

A cien días de la declaración oficial del brote de ébola, el saldo de los episodios resulta alarmante: 12 voluntarios heridos, ambulancias dañadas —una de ellas incluso incendiada— y equipamiento de respuesta de emergencia destruido en el marco de 11 incidentes de violencia.

Voluntarios atacados mientras brindaban asistencia

Uno de los hechos más recientes ocurrió el 19 de agosto de 2026 en Beni, en la provincia de Kivu Norte, donde tres voluntarios que participaban de actividades humanitarias vinculadas a la respuesta frente al brote de ébola fueron atacados violentamente por un grupo de personas.

Los voluntarios resultaron heridos y parte del equipamiento utilizado para las tareas de respuesta fue destruido.

Un día antes, el 18 de agosto, otros dos voluntarios fueron atacados mientras intentaban realizar una inhumación en condiciones seguras y dignas en el pueblo de Malikuti, dentro de la zona sanitaria de Rungu, en la provincia de Haut-Uélé.

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Tras el ataque, ambos debieron ser evacuados a Isiro para recibir atención médica. Durante el incidente también resultaron dañados dos vehículos.

La violencia había alcanzado también a un equipo de la Cruz Roja de Uganda. El 17 de agosto, un convoy que participaba de la respuesta humanitaria en un cruce fronterizo fue atacado en Aru, provincia de Ituri.

Uno de los integrantes del equipo sufrió heridas graves, mientras que dos ambulancias de la organización fueron apedreadas y vandalizadas.

Cada ataque compromete la respuesta sanitaria

Las organizaciones humanitarias calificaron estos hechos como inaceptables y advirtieron que el respeto y la protección del personal resultan fundamentales para garantizar que las comunidades continúen recibiendo asistencia durante las epidemias y otras situaciones de emergencia.

Los ataques, señalaron, no sólo ponen en peligro a quienes trabajan en primera línea. Cada voluntario herido, cada ambulancia fuera de servicio y cada equipo destruido reduce la capacidad de brindar atención sanitaria y asistencia humanitaria.

En un contexto de emergencia epidemiológica, esa situación puede tener consecuencias aún mayores: menos recursos para llegar a las comunidades significa más dificultades para contener el avance de la enfermedad y más vidas expuestas al riesgo.

Las organizaciones expresaron su solidaridad con los voluntarios y trabajadores heridos, sus familias y todos los equipos movilizados para enfrentar la emergencia, al tiempo que manifestaron su deseo de una pronta y completa recuperación para las personas afectadas.

El llamado a proteger la acción humanitaria

Ante la sucesión de episodios violentos, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja realizó un llamado a las comunidades, dirigentes locales y demás actores involucrados para apoyar, respetar y proteger la acción humanitaria.

El planteo es contundente: los voluntarios, trabajadores de la salud y el personal humanitario deben poder desarrollar sus tareas en condiciones de seguridad, sin miedo, intimidaciones ni amenazas.

Mientras continúa la respuesta frente al brote de ébola, las organizaciones reafirmaron su compromiso de seguir acompañando a las comunidades vulnerables de la República Democrática del Congo y de brindar asistencia humanitaria imparcial a todas las personas que la necesiten.

En medio de una emergencia sanitaria, el mensaje vuelve a ser urgente: proteger a quienes intentan salvar vidas también es una parte indispensable de la respuesta frente a la epidemia.

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