Dachary: “Si no frenamos la explotación, la reapertura de las negociaciones por Malvinas quedará cada vez más lejos”
El secretario de Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur y Relaciones Internacionales de Tierra del Fuego analizó el nuevo posicionamiento de Javier Milei y sostuvo que la defensa de la soberanía debe traducirse en acciones concretas. Advirtió sobre las pérdidas económicas vinculadas a la pesca y el potencial hidrocarburífero de la zona ocupada, mientras la Provincia trabaja en nuevas normas para sancionar a quienes faciliten operaciones vinculadas con la presencia británica en el Atlántico Sur.
La cuestión Malvinas volvió a ocupar un lugar central en la discusión política luego del nuevo posicionamiento expresado por el presidente Javier Milei durante su cadena nacional. Pero para Tierra del Fuego, la discusión no puede quedar limitada a los discursos ni a las declaraciones de soberanía.
Así lo planteó el secretario de Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur y Relaciones Internacionales de la Provincia, Andrés Dachary, quien advirtió que la defensa de los derechos argentinos sobre el territorio debe traducirse en medidas concretas frente a la ocupación británica, la explotación de los recursos naturales y las actividades económicas que continúan desarrollándose en el Atlántico Sur.
El funcionario puso el foco en una dimensión que, según sostuvo, muchas veces queda fuera del debate público: la verdadera magnitud territorial de la ocupación.
“Muchas veces, cuando hablo con medios de otras latitudes, yo digo que somos una provincia invadida y miran diciendo ‘¿de qué habla?’. No tenemos una real dimensión. Sí, obviamente, hay conciencia de Malvinas, pero no de todo lo que implica”, expresó.
La definición busca ampliar una mirada que suele concentrarse exclusivamente en las Islas Malvinas. Para Dachary, la cuestión involucra un espacio territorial mucho más amplio y una disputa permanente por recursos estratégicos cuyo valor económico adquiere una dimensión cada vez mayor.
La pesca y los hidrocarburos, en el centro de la disputa
Uno de los puntos que el funcionario destacó con mayor preocupación fue la explotación de los recursos naturales en el área bajo control británico.
Dachary mencionó especialmente la actividad pesquera y los ingresos que, según planteó, la Argentina deja de percibir como consecuencia de la explotación desarrollada en la zona.
“Hay una salida enorme desde lo económico con los miles de millones de dólares que hemos perdido en temas de activos asociados a la pesca, y que ojalá se pueda impedir lo que tiene que ver con los hidrocarburos”, señaló.
La advertencia también alcanza al desarrollo petrolero. Según explicó, la explotación hidrocarburífera podría alcanzar una producción de gran magnitud y representa apenas una parte del potencial existente en la zona.
“El ritmo de explotación es de entre 55 mil barriles, con tope de 180 mil, y es una de las cuatro cuencas que tiene. Es decir, el potencial económico es enorme”, sostuvo.
Para Tierra del Fuego, el avance de la explotación de los recursos no constituye solamente una pérdida económica. También puede tener consecuencias políticas y diplomáticas a largo plazo.
El riesgo de que las negociaciones queden cada vez más lejos
En ese sentido, Dachary planteó que la consolidación de actividades económicas vinculadas con la ocupación británica puede fortalecer la posición de hecho del Reino Unido y alejar la posibilidad de avanzar hacia una negociación por la soberanía.
“Si no frenamos esto, realmente esa reapertura de negociaciones, que es lo que Argentina pide por la Resolución 2065 de la ONU y por la cláusula transitoria primera de la Constitución, cada vez va a quedar más lejos”, advirtió.
El planteo se vincula con uno de los reclamos históricos de la Argentina: la necesidad de que el Reino Unido retome las negociaciones bilaterales para resolver la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
Para el funcionario fueguino, cada nueva inversión, cada proyecto productivo y cada avance en la explotación de recursos consolida una situación económica que puede dificultar aún más ese objetivo.
Una nueva estrategia para impedir operaciones
Frente a este escenario, Dachary confirmó que el Gobierno de Tierra del Fuego trabaja en un nuevo marco normativo destinado a impedir que empresas y operadores faciliten actividades vinculadas con la presencia británica en el Atlántico Sur.
“Estamos trabajando para generar normas para que esto no pueda suceder y, si sucede, haya, obviamente, una carga de sanciones para desalentar por completo que empresas operen facilitando lo que es la logística y la continuidad de la presencia en el Atlántico Sur de Gran Bretaña desde distintos puertos de la región”, afirmó.
La iniciativa apunta a reforzar las herramientas de la Provincia frente a las operaciones logísticas que puedan contribuir, directa o indirectamente, a la continuidad de actividades económicas desarrolladas bajo control británico.
La discusión abre así un nuevo capítulo en torno al alcance que pueden tener las políticas provinciales frente a un conflicto de carácter internacional.
Del discurso a una política de Estado
El mensaje de Dachary aparece, en definitiva, como un reclamo para que el nuevo posicionamiento del Gobierno nacional sobre Malvinas tenga una traducción concreta.
Para Tierra del Fuego, la defensa de la soberanía no puede agotarse en declaraciones públicas. La disputa también se juega en el control y la explotación de los recursos naturales, en la infraestructura, en la logística y en la capacidad del Estado argentino para impedir que se consoliden actividades que fortalezcan la ocupación británica.
El desafío, según plantea el funcionario, es transformar las expresiones de soberanía en una política de Estado sostenida en el tiempo.
Porque mientras la discusión diplomática continúa sin una resolución, la explotación de los recursos naturales avanza y el tiempo corre.
Y, para Dachary, ese avance tiene una consecuencia directa: cada actividad económica que se consolida en el territorio y en las aguas disputadas puede hacer que el camino hacia la reapertura de las negociaciones por Malvinas quede un poco más lejos.
