Hallan un tesoro celta con más de 500 monedas y lingotes de oro enterrados en República Checa
El descubrimiento ocurrió en un campo agrícola de la región de Pilsen y es considerado uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de Europa Central. Los expertos creen que el sitio habría sido utilizado para rituales y actividades comerciales hace más de 2.000 años.
Un impresionante hallazgo arqueológico sorprendió a investigadores europeos en la región de Pilsen, donde fueron desenterradas más de 500 monedas antiguas, lingotes y fragmentos de oro que permanecieron ocultos bajo tierra durante siglos.
El descubrimiento fue confirmado por el Museo y Galería del Norte de Pilsen y por especialistas del Instituto Arqueológico de la Academia Checa de Ciencias, quienes destacaron el enorme valor histórico y cultural de las piezas encontradas.
Según explicaron los arqueólogos, el tesoro corresponde a la presencia de comunidades celtas que habitaron Europa Central hace más de dos mil años y representa una evidencia clave para comprender las antiguas redes comerciales y rituales de la época.
El hallazgo comenzó de manera casual en 2021, cuando un aficionado equipado con un detector de metales encontró un fragmento de moneda del siglo II antes de Cristo mientras recorría un campo agrícola de la zona.
A partir de ese descubrimiento inicial, el terreno fue sometido a excavaciones controladas que debieron coordinarse con las tareas de siembra y cosecha del área rural.
Con el avance de los trabajos aparecieron cientos de monedas de oro y plata, pequeños lingotes, escamas de oro en bruto, pendientes y fragmentos de pulseras, muchos de ellos en un notable estado de conservación.
El director del museo, Pavel Kodera, explicó que las piezas presentan diseños excepcionales inspirados en la mitología y simbología celta.
“Las imágenes son verdaderas obras de arte, que reflejan la mitología y la mentalidad del pueblo celta”, sostuvo.
Entre las figuras grabadas en las monedas se identificaron caballos, jabalíes, soles y representaciones vinculadas a dioses celtas, además de elementos con clara influencia helenística y motivos de origen griego.
Las piezas tienen tamaños que van desde los 7 milímetros hasta 1,5 centímetros y, según los expertos, podrían haber circulado como parte de antiguas rutas comerciales o haber sido enterradas deliberadamente en ceremonias rituales.
Durante las excavaciones también se encontraron restos de un caballo y diversas herramientas metálicas, indicios que fortalecen la hipótesis de que el lugar habría funcionado como un espacio de reunión estacional para actividades comerciales y ceremoniales.
Ahora, los investigadores realizarán estudios isotópicos para determinar el origen exacto del oro y establecer si provenía de depósitos cercanos o si llegó desde regiones lejanas a través de antiguas redes de intercambio.
Para los especialistas, se trata de uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes registrados en los últimos años en Europa Central.
