PAÍS

Reforma electoral: El Gobierno busca los votos para eliminar las PASO, pero persisten las diferencias con los gobernadores

La Casa Rosada intenta acelerar las negociaciones parlamentarias para avanzar con sus principales reformas antes del cierre del período de sesiones ordinarias. Mientras un sector del oficialismo confía en reunir los respaldos necesarios, los gobernadores radicales y otros mandatarios provinciales mantienen reparos sobre la eliminación de las primarias y plantean la posibilidad de una suspensión.

El Gobierno nacional busca imprimirle mayor ritmo a las negociaciones con los distintos bloques parlamentarios para avanzar con su agenda de reformas antes de que finalice el período de sesiones ordinarias. La intención oficial es aprovechar las próximas semanas para ordenar prioridades, reunir los respaldos necesarios y destrabar los proyectos que considera centrales para esta etapa de gestión.

Sin embargo, el calendario político y las diferencias que atraviesan las conversaciones legislativas condicionan los tiempos. Uno de los principales puntos de discusión es la reforma electoral, particularmente la propuesta de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una iniciativa que todavía no tiene asegurado el consenso necesario para avanzar en el Congreso.

Dentro del propio oficialismo conviven distintas lecturas sobre el escenario parlamentario. Mientras un sector considera que los plazos se acortan y advierte sobre las dificultades para conseguir los apoyos necesarios, otro mantiene una postura más optimista y sostiene que existen posibilidades de construir una mayoría, aunque reconoce que la estrategia apunta a conseguir la mayor cantidad de adhesiones posibles.

En ese contexto, la mesa política del Gobierno deberá ordenar las versiones contrapuestas sobre el denominado poroteo legislativo y definir hasta dónde puede avanzar con una reforma que promete abrir nuevas discusiones entre la Nación y las provincias.

Los gobernadores, una pieza clave de la negociación

Las diferencias también se expresan en las conversaciones con los mandatarios provinciales. Uno de los casos más visibles es el del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien mantiene reparos sobre los principales puntos de la iniciativa.

RIO GRANDE

La posición tampoco es aislada. Desde el entorno de los gobernadores radicales anticiparon que no acompañarán la eliminación de las PASO, aunque estarían dispuestos a respaldar una eventual suspensión del mecanismo electoral. La diferencia no es menor: mientras la eliminación supone modificar de manera permanente el sistema de primarias, una suspensión permitiría dejarlo sin aplicación en una elección determinada.

Las conversaciones todavía están abiertas y las posiciones no terminan de acercarse. “Los acuerdos todavía no están cerrados. Ellos se resisten y nosotros tampoco vamos a otorgar todo. Hay que encontrar el punto intermedio”, señaló un funcionario al tanto de las negociaciones.

La misma fuente reconoció que los mandatarios del Norte Grande tampoco dieron garantías de acompañar la eliminación del sistema de primarias, por lo que el respaldo de los gobernadores continúa siendo una de las principales incógnitas para el oficialismo.

El optimismo oficial y el poroteo en el Senado

Del otro lado, los sectores más optimistas del Gobierno sostienen que existe margen para construir los acuerdos parlamentarios. Entre quienes siguen de cerca las negociaciones se encuentran el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, que mantienen expectativas de reunir los respaldos necesarios para impulsar la iniciativa.

En ese marco, una fuente vinculada al seguimiento de los votos estimó que La Libertad Avanza podría alcanzar al menos 39 adhesiones en el Senado. El cálculo contempla los 21 integrantes del bloque libertario, diez radicales, tres legisladores del PRO, cuatro senadores vinculados a los gobernadores Ignacio Torres, Claudio Vidal y Rolando Figueroa, además del senador Carlos “Camau” Espínola.

Se trata, por ahora, de una estimación dentro de las negociaciones y no de un compromiso formal de acompañamiento por parte de todos esos sectores. Precisamente, las diferencias expresadas por algunos gobernadores muestran que el respaldo que el oficialismo proyecta todavía deberá traducirse en acuerdos concretos.

Por el momento, la reforma electoral no tiene una fecha definida para su tratamiento. Así, mientras la Casa Rosada intenta acelerar su agenda legislativa, la eliminación de las PASO continúa sujeta a una negociación política cuyo resultado dependerá de la capacidad del Gobierno para acercar posiciones y transformar las expectativas de votos en apoyos efectivos dentro del Congreso.

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