PAÍS

Reforma Laboral: la CGT negocia y los gremios empujan un paro

En la antesala de las sesiones extraordinarias, la central obrera refuerza contactos con gobernadores y legisladores para frenar el proyecto oficial, mientras el Gobierno amplía negociaciones para alcanzar los votos necesarios y enfrenta una creciente presión sindical.

A días del inicio del período de sesiones extraordinarias, la Confederación General del Trabajo (CGT) apunta a posponer el tratamiento de la reforma laboral para después de febrero, mientras busca intensificar las reuniones con senadores y gobernadores para intentar frenarla. En paralelo, la conformación del nuevo Frente de Sindicatos Unidos aumenta la presión para que la central obrera convoque a un paro el 11 de febrero, fecha prevista para el debate del proyecto enviado por el Gobierno nacional.

En simultáneo, el oficialismo, a través del ministro del Interior, Diego Santilli, y de la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, amplía la ronda de reuniones con gobernadores y senadores de la oposición para reunir los 37 votos que requiere el proyecto. El bloque libertario cuenta con 21 bancas, por lo que necesita sumar apoyos de bloques provinciales, la UCR y el PRO.

En este contexto, el plan de acción estipulado por la CGT, actualmente encabezada por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), incluye algunas acciones concretas en territorio, donde detectan mucha desinformación sobre el proyecto, al tiempo que se profundizarán los encuentros con legisladores y gobernadores de todos los partidos, con la mira en las negociaciones que se pueden dar a título personal.

“La discusión se va a volver más compleja cuando sea artículo por artículo, porque cada apartado tiene su propia lógica”, anticipan sobre lo que pueda ocurrir en el Congreso. En ese marco, algunos dirigentes opositores interpretan que el impulso del proyecto para bajar la edad de imputabilidad expone que el Gobierno aún no tiene asegurados los votos necesarios. Por su parte, desde el bloque peronista en el Senado afirman que el oficialismo cerró la puerta a cualquier instancia de modificaciones y que sus 28 senadores votarán en contra.

Si bien se muestran optimistas, alertados por lo que pueda pasar en el Senado, desde un sector de la CGT activaron una campaña en redes sociales a partir de la cuenta Dicho en criollo, la cual busca exponer las posturas de aquellos senadores que podrían acompañar la iniciativa.

En diálogo con Futurock, uno de los triunviros de la CGT, Jorge Sola, mostró su rechazo al proyecto y remarcó que “los senadores y diputados tienen en sus manos el futuro de los trabajadores”. Asimismo, insistió con la importancia de que el proyecto se trate después del período de extraordinarias.

RIO GRANDE

Al analizar en detalle la reforma, son varios los aspectos que ven con preocupación, como el mecanismo de cálculo de indemnizaciones, el régimen de actividad gremial, la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo, la baja de aportes patronales que impacta en las obras sociales y la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que implica una contribución mensual obligatoria del 3% de las remuneraciones base para el cálculo de las Contribuciones Patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

En ese sentido, la CGT difundió esta semana un informe elaborado por la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP), que advierte que el proyecto oficial apunta a reducir el costo laboral empresario a expensas de la Seguridad Social y de las provincias, con un impacto fiscal total estimado en el 1,278% del PBI. En particular, señala que la rebaja del Impuesto a las Ganancias y la eliminación de tributos específicos afectarían los fondos coparticipables, con un monto comprometido de 3,187 billones.

Frente a este escenario, y tras la movilización del 18 de diciembre que, admiten, no alcanzó el nivel de convocatoria esperado, todavía no está definida la medida de fuerza que se adoptará en la semana en que se debatirá el proyecto, prevista para el 11 de febrero. El Consejo Directivo de la CGT se reuniría la próxima semana para avanzar en ese sentido.

El Frente de Sindicatos Unidos

Ante la falta de definiciones por parte de la CGT, esta semana un grupo de gremios, algunos que integran la CGT y las dos CTA, dieron origen en la sede de la UOM al Frente de Sindicatos Unidos. El nuevo espacio resolvió un rechazo total a la reforma laboral y lanzó un plan nacional de lucha con dos primeras medidas: una movilización en Córdoba el 5 de febrero y otra en Santa Fe el 10, para exigir a los gobernadores que se pronuncien en contra del proyecto. “El Gobierno tiene que empezar a preocuparse, que hay un antes y después de la conformación de este frente, se abre un capítulo nuevo en la confrontación del Gobierno con el sindicalismo argentino”, enfatizan desde el nuevo armado.

Desde el espacio explican que “el frente surge frente a una CGT que no decide un plan de lucha para enfrentar la reforma” “por no coincidir con la estrategia de buscar una mesa de diálogo para introducir modificaciones al proyecto” ya que, consideran, “la reforma se tiene que caer completa”. “El Gobierno debería empezar de cero y convocar a todas las representaciones sindicales”, resaltan.

Además, cuestionan las negociaciones que se puedan dar de forma individual para modificar algunos artículos del proyecto. “Los gobernadores se han involucrado en un debate que no les es propio, ¿a cambio de qué? ¿Cuál es el canje para avalar que nos quiten derechos a todos por ATN o fondos de coparticipación?”, denuncian. El secretario general de la UOM, Abel Furlan, lo expresó enfáticamente en diálogo con El Destape Radio: “Queremos saber qué están negociando los gobernadores para quitarle derechos a los trabajadores”. El principal reclamo de los gobernadores se centra en la reducción del Impuesto a las Ganancias, un tributo coparticipable, ya que el proyecto oficial propone bajar la alícuota del 30% al 27% en el tramo 2 y del 35% al 31,5% en el tramo 3.

Desde el nuevo frente sostienen que es necesario abandonar una postura “derrotista” y salir a la calle para que la sociedad recupere la confianza en la dirigencia sindical. “Los trabajadores quieren parar; lo que faltan son dirigentes que los convoquen. Sobran los motivos y están dadas las condiciones para avanzar en una huelga que la CGT aún no llamó. Es una oportunidad para mejorar y recuperar la confianza perdida ante la sociedad. ¿Qué más hace falta para ir a una huelga general?”, enfatizan.

Tras el lanzamiento, el cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo, expresó en declaraciones radiales que “cada compañero tiene la libertad de poder expresarse y conformar el frente que quiera”, aunque consideró “un error que los sindicatos se muestren separados” y apuntó directamente contra Furlan al señalar que “hay compañeros que quieren tener más protagonismo”.

c5n

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