INTERÉS GENERAL

Salud: Cronoterapia, ordenar el reloj biológico para cuidar el corazón

La ciencia advierte que no solo importa cuánto dormimos, sino cuándo lo hacemos. Hábitos desalineados con los ritmos naturales —como el uso nocturno de pantallas o los horarios irregulares— impactan de lleno en la salud cardiovascular.

En una vida cada vez más atravesada por pantallas, estrés y rutinas fragmentadas, el descanso dejó de ser un simple paréntesis para convertirse en un factor central de la salud. Dormir poco ya no es el único problema: dormir mal, en horarios irregulares o desalineados con el ritmo natural del cuerpo, puede tener consecuencias profundas. En ese escenario, la cronoterapia emerge como una herramienta clave para prevenir enfermedades cardiovasculares.

El llamado “jet lag social”, el trabajo por turnos, la exposición prolongada a dispositivos electrónicos durante la noche y el estrés cotidiano son algunos de los factores que alteran el delicado equilibrio entre sueño y vigilia. Y ese desajuste no es inocuo. Según advierten desde la Federación Argentina de Cardiología, mantener una rutina ordenada y respetar los ciclos biológicos es fundamental para proteger la salud del corazón.

“Hoy ya no alcanza con preguntar cuántas horas se duerme. Es necesario saber cuándo se duerme, cuán regular es ese descanso, a qué hora se come o se realiza actividad física, e incluso qué tipo de luz se recibe a lo largo del día”, explica la doctora Lorena Brocal, integrante de la entidad.

El ritmo invisible que regula el cuerpo

El organismo humano funciona siguiendo un reloj interno de 24 horas, conocido como ritmo circadiano. Este sistema regula funciones esenciales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el metabolismo y hasta la respuesta inflamatoria. Su centro de control se encuentra en el cerebro, en el núcleo supraquiasmático, que se sincroniza principalmente con la luz natural.

Cuando ese reloj se desajusta —por hábitos nocturnos, comidas fuera de horario o falta de exposición a la luz solar— aparecen alteraciones que impactan directamente en el sistema cardiometabólico. El resultado es un mayor riesgo de enfermedades como hipertensión, obesidad, diabetes tipo 2 e incluso eventos cardiovasculares graves.

Hábitos que desordenan la salud

Los datos son contundentes. El jet lag social se asocia con un 23% más de riesgo de sobrepeso u obesidad, mientras que la variabilidad en la hora de acostarse incrementa en un 25% la obesidad central. Comer durante la “noche biológica” —es decir, cuando el cuerpo está preparado para descansar— también eleva el riesgo metabólico.

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En personas con diabetes, un descanso irregular puede multiplicar entre dos y tres veces la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular, además de dificultar el control de la glucosa. Por el contrario, prácticas como restringir la alimentación a ventanas de 8 a 10 horas o cenar temprano muestran beneficios claros en la sensibilidad a la insulina.

El impacto también alcanza al mundo laboral: el trabajo nocturno se vincula con un 17% más de riesgo de enfermedad cardiovascular, que puede aumentar con los años de exposición. En cambio, mantener rutinas estables y predecibles puede reducir hasta en un 62% la prevalencia de estas patologías.

Pequeños cambios, grandes efectos

Frente a este escenario, la cronoterapia propone algo tan simple como poderoso: volver a alinear la vida cotidiana con los ritmos naturales del cuerpo. Dormir y despertarse en horarios regulares, exponerse a la luz solar por la mañana y reducir la luz artificial —especialmente la azul— por la noche son algunos de los pilares.

También se recomienda adelantar las comidas y respetar períodos de ayuno nocturno, además de incorporar actividad física en momentos que favorezcan el reloj interno. En términos generales, las mujeres obtienen mayores beneficios al ejercitarse por la mañana, mientras que en los hombres el rendimiento suele ser mejor por la tarde, aunque cada caso debe evaluarse de forma individual.

“Prevenir no es solo dormir más horas: el reloj biológico y el corazón necesitan luz por la mañana, actividad física, una alimentación adecuada y oscuridad por la noche”, resume Brocal.

En tiempos donde el ritmo de vida parece ir en contra del propio cuerpo, la cronoterapia invita a una pausa consciente. A escuchar ese reloj interno que, silenciosamente, marca no solo el paso del tiempo, sino también el pulso de la salud.

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