Ushuaia: una intervención inédita que muestra avances y desafíos en la salud pública
El Hospital Regional de Ushuaia realizó una compleja endoscopía en un bebé prematuro, en un caso que destaca la capacidad médica local y la necesidad de equipamiento adecuado.
En un sistema de salud que suele enfrentar limitaciones estructurales y desafíos logísticos, el Hospital Regional de Ushuaia concretó una intervención médica poco habitual para la región: una endoscopía pediátrica en un bebé prematuro extremo, de apenas 31 semanas de gestación y 1.500 gramos de peso.
El procedimiento permitió diagnosticar y tratar una obstrucción gástrica que generaba intolerancia a la alimentación en el recién nacido, una condición que, de no ser abordada a tiempo, puede derivar en complicaciones severas. Según explicó el cirujano Ariel Ponessa, integrante del servicio de cirugía y endoscopía pediátrica, la complejidad del caso radicó principalmente en el tamaño del paciente, lo que obligó al equipo a adaptar la técnica y el instrumental disponible.
“Por el tamaño del bebé se trata de un diagnóstico y tratamiento inédito en la Patagonia y probablemente también en la Argentina”, señaló el especialista. Para poder llevar adelante la intervención, el equipo recurrió a un ureterorrenoscopio flexible, un dispositivo habitualmente utilizado en urología, cuyo calibre resultó adecuado para un paciente de tan bajo peso.
La utilización de este instrumental fue posible gracias a la colaboración del urólogo Hugo Riello, quien aportó el equipo y participó en la planificación del procedimiento. “Esto demuestra la importancia de la interrelación entre los distintos servicios del hospital”, explicó el profesional, destacando un aspecto que, en contextos de recursos limitados, suele ser determinante: la capacidad de articulación interna.
En la misma línea, el jefe de cirugía pediátrica y endoscopía, Rodrigo Santibañez, subrayó que la intervención representa un avance significativo para la atención médica en la provincia. No obstante, también deja en evidencia que este tipo de prácticas dependen, en gran medida, de soluciones adaptadas y de la disponibilidad puntual de equipamiento especializado, más que de una infraestructura plenamente consolidada.
La cirugía fue posible gracias al trabajo coordinado de múltiples áreas del hospital, entre ellas enfermería, neonatología, anestesiología, quirófano, internación pediátrica y el personal de guardia. Esta articulación resultó clave para sostener una intervención de alta complejidad en un paciente extremadamente vulnerable.
Más allá del resultado clínico, el caso pone de relieve tanto la capacidad del equipo de salud local para resolver situaciones críticas como los desafíos persistentes del sistema: cómo transformar este tipo de experiencias excepcionales en prácticas sostenidas y accesibles dentro de la red sanitaria pública.
