Impacto global tras el ataque de EE.UU. a Venezuela: América Latina se divide y crece la tensión internacional
La confirmación de la ofensiva militar estadounidense y la captura de Nicolás Maduro provocó una fractura diplomática inmediata en América Latina y encendió alertas en Europa y potencias como Rusia. Gobiernos de la región reaccionaron con posturas opuestas que reavivan el debate sobre soberanía, intervención y el rol del multilateralismo.
La confirmación del ataque de Estados Unidos contra Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro generó un impacto inmediato en la política internacional, con fuertes reacciones en América Latina, Europa y potencias como Rusia. El episodio abre un escenario de máxima tensión diplomática y redefine el equilibrio geopolítico regional, al poner en cuestión los mecanismos multilaterales de resolución de conflictos y el respeto al derecho internacional.
Fractura diplomática en América Latina
La intervención militar estadounidense provocó una ruptura inmediata en la región, con posicionamientos contrapuestos entre gobiernos de distinto signo político y reavivó antiguos debates sobre soberanía, no intervención y liderazgo regional.
Argentina respalda la ofensiva estadounidense
El presidente argentino Javier Milei fue el primer mandatario latinoamericano en manifestar su apoyo explícito a Estados Unidos. Calificó la jornada como un “día histórico para la libertad” y anunció que Argentina impulsará en la Organización de Estados Americanos (OEA) el reconocimiento inmediato de un gobierno de transición en Venezuela.
En la misma línea, el canciller Pablo Quirno afirmó que el país está dispuesto a colaborar en la asistencia humanitaria y en un eventual proceso de reconstrucción económica, en coordinación con organismos internacionales y países aliados.
Colombia rechaza el uso de la fuerza y pide una salida pacífica
El presidente colombiano Gustavo Petro fue uno de los primeros líderes regionales en pronunciarse. Desde Bogotá, expresó su “profunda preocupación” por los reportes de explosiones y actividad aérea inusual en Venezuela y advirtió sobre una escalada de tensión con consecuencias imprevisibles para la región.
“El Gobierno colombiano rechaza cualquier acción militar unilateral que pueda agravar la situación o poner en riesgo a la población civil”, señaló Petro, al tiempo que reafirmó el compromiso de su país con los principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la solución pacífica de las controversias. La cancillería solicitó además una reunión urgente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
México apela a la Doctrina Estrada y convoca a la ONU
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró la vigencia de la Doctrina Estrada de no intervención y condenó el uso de la fuerza y las capturas extrajudiciales. Según reportes de medios locales, instó a las Naciones Unidas a asumir un rol central para evitar una escalada del conflicto y una posible catástrofe humanitaria.
“México no apoya ninguna intervención militar extranjera. La soberanía de las naciones es inviolable y los conflictos deben resolverse mediante el diálogo, no con ataques ni acciones unilaterales”, afirmó la mandataria, quien llamó a la desescalada y a privilegiar los canales diplomáticos.
Brasil advierte sobre un precedente peligroso
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva manifestó su profunda preocupación por una intervención sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. Advirtió que este tipo de acciones sientan un precedente peligroso para el Sur Global y debilitan el sistema internacional basado en normas.
Panamá y Chile llaman a la estabilidad regional
Desde Panamá, el canciller Javier Martínez-Acha anunció una postura de “neutralidad activa”, con especial atención en la seguridad del Canal de Panamá ante eventuales represalias o inestabilidad en las rutas marítimas del Caribe.
En tanto, el presidente de Chile, Gabriel Boric, expresó la “preocupación y condena” de su Gobierno por las acciones militares estadounidenses y llamó a buscar una salida pacífica a la crisis venezolana. “Chile reafirma su adhesión a la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención y la solución pacífica de las controversias. La crisis debe resolverse mediante el diálogo y el multilateralismo, no a través de la violencia ni la injerencia extranjera”, afirmó.
