Boca se quedó sin invicto en una noche caliente ante Cruzeiro
El Xeneize cayó 1-0 en Belo Horizonte por la Copa Libertadores tras jugar más de un tiempo con un hombre menos por la expulsión de Adam Bareiro. El equipo resistió como pudo, pero terminó cediendo sobre el final y el cierre estuvo marcado por incidentes entre los futbolistas.
La racha llegó a su fin en Brasil. Boca Juniors perdió el invicto después de 14 partidos al caer por 1-0 frente a Cruzeiro en un encuentro intenso, friccionado y cargado de tensión correspondiente a la tercera fecha de la Copa Libertadores. La expulsión de Adam Bareiro sobre el cierre del primer tiempo cambió el desarrollo del partido y terminó condicionando a un equipo que luchó hasta el final, pero no logró sostener el empate.
La noche en Belo Horizonte comenzó con el clima típico de una batalla copera. Desde los primeros minutos hubo pierna fuerte, discusiones permanentes y un arbitraje exigido por la cantidad de infracciones. Boca intentó plantarse con personalidad y controlar los tiempos del juego, aunque rápidamente el partido cayó en un terreno incómodo, más físico que futbolístico.
En ese contexto apareció la jugada que marcó un antes y un después. Adam Bareiro, que ya estaba amonestado, cometió una infracción innecesaria y recibió la segunda tarjeta amarilla. La expulsión dejó al Xeneize con diez jugadores justo antes del descanso y obligó al entrenador Claudio Úbeda a modificar completamente el plan para el complemento.
Consciente de la inferioridad numérica, el técnico decidió reforzar la defensa. Sacó a Tomás Aranda y Miguel Merentiel para darle ingreso a Exequiel Zeballos y Nicolás Figal, apostando a una línea de cinco defensores que permitiera resistir el avance brasileño. Sin embargo, el equipo terminó retrocediendo demasiado y quedó prácticamente encerrado en su propio campo.
Cruzeiro monopolizó la pelota durante gran parte de la segunda mitad, aunque sin demasiada claridad. Boca resistía con orden, esfuerzo y sacrificio colectivo, mientras el reloj parecía acercarlo a un empate valioso. Pero a siete minutos del final llegó el golpe definitivo: Neyser Villarreal apareció debajo del arco para empujar la pelota y marcar el único tanto de la noche.
El gol desató el festejo de los hinchas brasileños y dejó sin respuestas a Boca, que había hecho un enorme desgaste físico para sostenerse en partido. La sensación en el conjunto argentino fue amarga, porque Cruzeiro no había generado demasiadas situaciones claras, pero encontró la eficacia necesaria en el momento justo.
Como si la derrota no alcanzara, el cierre estuvo envuelto en polémica y tensión. Tras el pitazo final, una supuesta provocación de Matheus Pereira hacia Leandro Paredes derivó en un tumulto generalizado entre los futbolistas de ambos equipos. Hubo empujones, discusiones y momentos de mucha tensión que podrían traer consecuencias disciplinarias para algunos protagonistas.
Pese a la caída, Boca continúa bien posicionado en el grupo con seis puntos y ya piensa en el próximo desafío: viajar a Ecuador para enfrentar a Barcelona Sporting Club, que todavía no logró sumar en el certamen continental. Cruzeiro, también con seis unidades, visitará a Universidad Católica en un duelo clave para la clasificación.
