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Murió Ted Turner, el magnate que miró hacia la Patagonia y aseguró que “el futuro está allí”

El fundador de CNN falleció a los 87 años en Florida. Visionario de los medios y defensor del ambientalismo, construyó un vínculo silencioso pero profundo con la Argentina a través de sus inversiones y proyectos de conservación en la Patagonia.

La muerte de Ted Turner, ocurrida este miércoles a los 87 años en su residencia cercana a Tallahassee, Florida, marca el final de una de las figuras más influyentes de la comunicación global. Fundador de CNN, la primera cadena de noticias las 24 horas del mundo, Turner revolucionó la manera de informar y transformó para siempre el ecosistema mediático internacional.

Sin embargo, detrás del empresario que construyó un imperio desde Atlanta, existía otra faceta mucho menos conocida: su profunda conexión con la Patagonia argentina, una región que observó durante décadas como una reserva estratégica para el futuro del planeta.

“El futuro está en la Patagonia”, afirmó Turner en 2011, una frase que sintetizaba su visión sobre el enorme potencial ambiental, energético y natural del sur argentino.

Su relación con el país comenzó en la década de 1990, cuando adquirió su primera estancia en la provincia de Neuquén: La Primavera, un extenso campo de unas 55 mil hectáreas ubicado entre la cordillera y la estepa patagónica. Aquella compra no fue una inversión inmobiliaria convencional. Turner buscaba desarrollar un modelo que integrara preservación ambiental, producción sustentable y turismo ecológico de alto nivel.

Con esa operación se incorporó a una generación de magnates extranjeros —entre ellos Douglas Tompkins— que comenzaron a adquirir grandes extensiones en la Patagonia, despertando debates sobre la extranjerización de la tierra y el control de recursos estratégicos.

A diferencia de otros empresarios, Turner mantuvo siempre un perfil bajo en la Argentina. Evitó las confrontaciones públicas y concentró sus esfuerzos en proyectos vinculados a la conservación de ecosistemas y el manejo sustentable de la fauna autóctona. En sus campos impulsó prácticas ganaderas de bajo impacto y promovió el turismo orientado a visitantes interesados en experiencias exclusivas en plena naturaleza.

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Su mirada iba incluso más allá de la conservación. Mucho antes de que la transición energética dominara la agenda mundial, Turner ya hablaba del potencial de la Patagonia para el desarrollo de energías renovables, especialmente la eólica, convencido de que el mundo debía abandonar la dependencia de los combustibles fósiles.

Dueño de más de dos millones de acres en Estados Unidos y considerado uno de los mayores terratenientes privados del planeta, Turner veía a la Patagonia como una pieza clave dentro de una estrategia global destinada a recuperar biodiversidad y preservar territorios naturales a gran escala.

Con el paso del tiempo, su figura en la Argentina quedó más asociada a la protección ambiental que a la especulación económica. En silencio y lejos de las cámaras que lo convirtieron en una celebridad internacional, construyó en el sur argentino una parte importante de su legado personal.

La noticia de su fallecimiento fue confirmada por Phillip Evans, vocero de la familia. En 2018, Turner había revelado públicamente que padecía demencia con cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa progresiva.

Con su muerte se despide un empresario que cambió la televisión para siempre, pero también un hombre que encontró en la Patagonia un territorio donde imaginó el futuro.

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