CIUDAD

Apymema busca consolidar su futuro productivo con la regularización de sus tierras

La concejal Alejandra Arce destacó la importancia de la Audiencia Pública realizada por el Concejo Deliberante para avanzar en la titularidad de los terrenos del ex barrio Apymema y transformar la actual zonificación en una categoría que acompañe la producción hortícola urbana. Vecinos y productores sostienen sus actividades desde hace más de 30 años y reclaman mayor seguridad para continuar creciendo.

Hay historias de trabajo que se construyen mucho antes de que una norma las reconozca. En el sector conocido como Chacra XIV, ex barrio Apymema, vecinos y productores llevan más de tres décadas sosteniendo proyectos productivos que forman parte de la historia de Río Grande y que hoy buscan dar un paso fundamental: contar con seguridad jurídica sobre las tierras donde construyeron sus vidas y desarrollaron sus actividades.

Ese fue uno de los ejes de la Audiencia Pública del Concejo Deliberante, donde se abordó el proyecto destinado a avanzar en la regularización de los terrenos y acompañar el desarrollo productivo de la zona.

La concejal Alejandra Arce valoró la instancia de participación y consideró que permitió acercar la discusión legislativa a quienes durante años sostuvieron la producción en ese sector de la ciudad.

“Con esta instancia de Audiencia Pública, pudimos avanzar en este proyecto importante para los vecinos, vecinas y productores de Chacra XIV, ex Apymema, que esperan una respuesta concreta sobre la titularidad de sus tierras y que les permita fortalecer sus proyectos productivos y seguir creciendo”, sostuvo Arce.

Durante el encuentro, vecinos y productores tuvieron la posibilidad de contar en primera persona cuáles son las actividades que desarrollan y cómo fueron construyendo sus proyectos a lo largo de los años. Son emprendimientos que, en muchos casos, tienen una historia familiar detrás y que se sostienen con trabajo cotidiano, inversión y planificación.

En ese intercambio, remarcaron que contar con una legislación que les otorgue mayor seguridad y previsibilidad sobre las tierras resulta fundamental para proyectar el futuro de sus producciones.

RIO GRANDE

Regularizar las tierras y reconocer su identidad productiva

El proyecto plantea dos acciones concretas. Por un lado, busca avanzar en el otorgamiento de la titularidad de los terrenos a los vecinos y productores. Por otro, propone modificar la denominación de la zona, que actualmente figura como Zona de Servicios Extra Urbana, para convertirla en una Zona Productiva Hortícola Urbana.

El cambio no es solamente una cuestión administrativa. Para quienes trabajan esas tierras, representa el reconocimiento de una actividad que se viene desarrollando desde hace décadas y la posibilidad de contar con un marco territorial acorde con la realidad productiva del sector.

Arce destacó precisamente el valor que tuvo escuchar a los protagonistas durante la Audiencia Pública.

“Escuchar a los vecinos y conocer los proyectos productivos que vienen sosteniendo hace años en este barrio histórico para la ciudad nos permitió reafirmar la importancia que tiene la aprobación de esta legislación”, expresó.

Más de 30 años de trabajo y una historia familiar

Hablar de Apymema también significa hablar de una parte de la historia productiva de Río Grande.

“Referirnos a Apymema es poner en valor sus tierras, el trabajo que sus productores vienen sosteniendo desde hace años y sus familias, muchas de las cuales llevan generaciones vinculadas a la producción y hoy tienen a sus hijos o esposos al frente de las chacras”, señaló la concejal.

En esa mirada, la regularización no aparece únicamente como una herramienta para ordenar la situación dominial. También implica reconocer una identidad construida alrededor de la producción, preservar una historia comunitaria y generar mejores condiciones para que esas actividades puedan continuar.

Arce destacó además que Apymema constituye uno de los sectores pioneros en la producción de alimentos locales.

“También es poner en valor la historia de la zona y lo que representa para Río Grande, siendo Apymema uno de los barrios pioneros en comenzar a producir alimentos locales”, afirmó.

Ese vínculo entre territorio, trabajo y producción es uno de los argumentos centrales que atraviesan el proyecto. La intención es que quienes durante años invirtieron esfuerzo en sus chacras puedan contar con mayor previsibilidad para seguir desarrollando sus emprendimientos y transmitir ese trabajo a las nuevas generaciones.

Una legislación para proyectar el futuro

La concejal planteó que el objetivo final es alcanzar una respuesta que permita resolver la situación de los vecinos y, al mismo tiempo, fortalecer el perfil productivo del sector.

“El objetivo es que podamos avanzar hacia una respuesta que les dé seguridad y que, al mismo tiempo, permita fortalecer el desarrollo productivo de este sector”, sostuvo Arce.

El proceso, sin embargo, no terminaría con la aprobación de la normativa. La edil explicó que posteriormente será necesario que las áreas correspondientes del Ejecutivo municipal continúen trabajando en el territorio, particularmente en materia de ordenamiento territorial y definición de una zonificación que acompañe la producción.

“Estamos avanzando en la legislación y luego será labor de las áreas del Ejecutivo continuar trabajando en la zona, tanto en el ordenamiento territorial como en la definición de una zonificación que acompañe la producción y permita fortalecer estos proyectos productivos”, explicó.

De esta manera, la discusión sobre Apymema trasciende la regularización de un conjunto de terrenos. Lo que está en juego es la posibilidad de reconocer formalmente una historia de trabajo que lleva más de tres décadas, otorgar seguridad jurídica a quienes producen y establecer un marco territorial que permita que esa actividad tenga continuidad.

La Audiencia Pública permitió poner esas historias sobre la mesa y escuchar a quienes conocen el territorio desde adentro. Ahora, el proyecto deberá continuar su recorrido legislativo con el desafío de transformar ese reconocimiento en una herramienta concreta para que las familias productoras de Apymema puedan seguir sembrando, produciendo y proyectando el futuro en las tierras que durante décadas hicieron propias a través del trabajo.

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