PROVINCIA

Alerta en el turismo fueguino: menos empleo, hoteles con la mitad del personal y cierres históricos

El secretario general de UTHGRA Tierra del Fuego, Ramón “Moncho” Calderón, trazó un duro diagnóstico sobre la situación hotelera y gastronómica de la provincia. Aseguró que la temporada invernal estuvo muy por debajo de las expectativas, advirtió por una fuerte caída del empleo y reveló que establecimientos que antes incorporaban hasta 20 trabajadores temporarios este año contrataron apenas cuatro. También señaló el cierre de cuatro hosterías históricas y una reducción significativa de personal en grandes hoteles.

La temporada de invierno terminó y dejó detrás algo más que balances empresariales. Para el sector hotelero y gastronómico de Tierra del Fuego, el resultado también se mide en puestos de trabajo que no se generaron, establecimientos que cerraron y trabajadores temporarios que quedaron afuera de una actividad que históricamente encontraba en los meses de mayor movimiento una de sus principales fuentes de empleo.

El diagnóstico fue trazado por el secretario general de UTHGRA Tierra del Fuego, Ramón “Moncho” Calderón, durante una entrevista en Radio Provincia, donde describió un escenario de fuerte retracción de la actividad y advirtió que las dificultades no se limitaron a un establecimiento puntual, sino que atraviesan buena parte de la cadena turística.

Según explicó, la temporada invernal estuvo muy por debajo de las expectativas y tuvo un impacto directo sobre las contrataciones. Establecimientos que en años anteriores incorporaban alrededor de 20 trabajadores temporarios, este año llegaron a contratar solamente cuatro.

La diferencia expone una de las principales consecuencias de la caída de la actividad: el turismo puede continuar funcionando, pero con estructuras laborales mucho más reducidas.

Menos trabajadores y más establecimientos cerrados

El panorama se vuelve todavía más complejo al observar la situación de algunos establecimientos históricos.

Calderón señaló que cuatro hosterías que formaban parte de la oferta tradicional cerraron sus puertas, mientras que otros establecimientos redujeron drásticamente sus planteles.

RIO GRANDE

Como ejemplo, mencionó el caso de un hotel de gran porte de Ushuaia que en una temporada considerada normal podía alcanzar aproximadamente 170 trabajadores, pero que durante este invierno funcionó con apenas 90 empleados.

“En temporada tiene 170 trabajadores, que en esta temporada se quedó con 90 trabajadores”, puntualizó.

La diferencia no es menor: representa prácticamente la mitad de la estructura laboral que ese establecimiento podía llegar a sostener durante una temporada fuerte.

Desde el sindicato, explicó, se mantuvieron conversaciones con propietarios y gerentes con el objetivo de preservar las incorporaciones temporarias.

“Nosotros, ¿qué hacemos? Insistir, insistir en que tomen al trabajador de temporada”, relató.

Sin embargo, reconoció que el contacto con las empresas también permitió conocer de primera mano las dificultades económicas que atraviesan algunos establecimientos.

“Cuando el sindicato accede a los números de determinados establecimientos también observa las dificultades económicas existentes”, señaló.

Por eso, planteó que la prioridad inmediata es preservar los puestos de trabajo existentes e intentar recuperar la mayor cantidad posible de contratos temporarios.

El empleo del sector cayó con fuerza

El deterioro no se limita a los últimos meses.

De acuerdo con el diagnóstico del dirigente sindical, UTHGRA llegó a representar a más de 10.000 trabajadores en Tierra del Fuego, mientras que actualmente la cifra ronda los 6.500.

“Se ha perdido muchísimo”, afirmó Calderón, al estimar una caída superior al 45% respecto de los niveles máximos registrados por la organización sindical.

La reducción del empleo refleja, según su análisis, un proceso que excede la coyuntura de una temporada turística y que está relacionado con una menor actividad general y con cambios en los patrones de consumo.

Cuando el turista deja de comer afuera

Uno de los fenómenos que el dirigente sindical identificó está vinculado con los hábitos de consumo de quienes llegan a Ushuaia.

Calderón aseguró que muchos visitantes, especialmente turistas brasileños, después de regresar de los centros invernales optan por comprar alimentos en supermercados en lugar de sentarse a comer en restaurantes.

El cambio puede parecer menor desde el punto de vista individual, pero adquiere otra dimensión cuando se multiplica por miles de visitantes: menos consumo gastronómico significa menos movimiento para restaurantes, bares, trabajadores de cocina, mozos, personal de limpieza y toda la cadena asociada.

El turismo, en definitiva, no se mide solamente por la cantidad de personas que llegan a la provincia. También importa cuánto tiempo permanecen, cuánto consumen y cómo se distribuye ese gasto entre las distintas actividades.

Río Grande, con un escenario todavía más complejo

El panorama descripto por Calderón adquiere características todavía más preocupantes al trasladarlo a Río Grande.

En la ciudad del norte provincial, la caída de la actividad industrial y petrolera repercutió directamente sobre hoteles, restaurantes y comedores, sectores que históricamente reciben parte de su movimiento de trabajadores, empresas y contratistas vinculados a esas actividades.

La retracción de esos sectores genera así un efecto en cadena que alcanza al turismo y a los servicios.

Mientras Ushuaia enfrenta dificultades vinculadas principalmente al movimiento turístico y al consumo, Río Grande atraviesa además el impacto de una menor actividad económica vinculada a sus principales motores productivos.

Cierres, acuerdos y pagos con mercadería

Las consecuencias de la crisis también quedaron expuestas en situaciones particularmente difíciles para trabajadores y empresarios.

Calderón mencionó el caso del histórico Refugio del Mochilero, que había sido remodelado y contaba con 14 trabajadores.

Según relató, los empleados alcanzaron un acuerdo con el propietario con intervención del sindicato y del Ministerio de Trabajo. La situación económica era de tal magnitud que algunos trabajadores recibieron incluso materia prima como parte de pago.

“Algunos trabajadores recibieron incluso materia prima como parte de pago”, explicó, al describir la complejidad que atravesaron algunos establecimientos.

El dirigente también mencionó casos de empresarios gastronómicos que habían realizado importantes inversiones en Ushuaia y que llegaron a administrar más de siete establecimientos, pero que terminaron desprendiéndose de prácticamente todos hasta conservar solamente uno.

El dato refleja otra cara de la crisis: no solamente se reducen las contrataciones, sino que también algunos emprendimientos que durante años ampliaron su presencia en la ciudad comenzaron a achicar sus estructuras para poder sostenerse.

Más vuelos y una estrategia turística para toda la provincia

Ante este escenario, desde UTHGRA se planteó la necesidad de discutir una estrategia turística que vaya más allá de la temporada alta y que permita distribuir mejor el movimiento dentro de la provincia.

Calderón reclamó mayor conectividad aérea tanto para Ushuaia como para Río Grande y planteó la necesidad de trabajar sobre una estrategia integral capaz de incrementar la cantidad de visitantes, pero también de extender sus estadías.

En ese esquema, sostuvo la importancia de incorporar con mayor fuerza a Tolhuin y al norte de Tierra del Fuego dentro de los circuitos turísticos.

La discusión, de este modo, no pasa solamente por conseguir más visitantes, sino por lograr que permanezcan más tiempo, recorran más lugares y distribuyan su consumo entre distintas ciudades y actividades.

El desafío aparece en un momento en que el sector busca recuperar el empleo perdido y evitar que una temporada débil termine convirtiéndose en una tendencia permanente.

Porque detrás de cada hotel que reduce personal, cada restaurante que pierde clientes y cada establecimiento que cierra sus puertas existe una consecuencia que excede las estadísticas: trabajadores que dejan de tener ingresos, familias que pierden estabilidad y una cadena turística que necesita volver a encontrar volumen de actividad para sostenerse.

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