La Aviación Naval abrió sus puertas en Río Grande y miles de vecinos conocieron sus aeronaves y capacidades operativas
La Base Aeronaval Río Grande “Pioneros Aeronavales en el Polo Sur” recibió este domingo a miles de personas que recorrieron el hangar, observaron aviones y helicópteros de la Armada Argentina y dialogaron con sus tripulaciones. La jornada permitió conocer las funciones de los medios aeronavales en el control del Atlántico Sur, las operaciones de búsqueda y rescate y la preparación para las campañas antárticas.

El hangar de la Base Aeronaval Río Grande se convirtió este domingo en un punto de encuentro entre la comunidad y la Aviación Naval Argentina. Miles de vecinos, muchos de ellos acompañados por sus familias, se acercaron a la unidad militar para observar de cerca las aeronaves, conversar con sus tripulaciones y conocer parte del trabajo que desarrolla la Armada en el extremo sur del país.
La jornada de puertas abiertas, realizada en la Base Aeronaval “Pioneros Aeronavales en el Polo Sur”, permitió recorrer las instalaciones y apreciar aviones y helicópteros que cumplen distintas funciones operativas, desde la vigilancia de los espacios marítimos y el transporte logístico hasta la formación de pilotos, las operaciones embarcadas y el apoyo a las campañas antárticas.
Entre los medios que despertaron mayor interés se encontró el avión de patrulla marítima P-3C Orion, una aeronave de largo alcance destinada a misiones de exploración y vigilancia sobre grandes extensiones oceánicas. También se exhibieron los Beechcraft B200, los aviones de instrucción T-34C Turbo Mentor y los helicópteros Sea King y Fennec, cada uno con funciones específicas dentro del sistema aeronaval.
Más allá de la posibilidad de observar las aeronaves a corta distancia, la propuesta acercó a los visitantes a una actividad que combina entrenamiento permanente, tecnología, logística y coordinación entre medios aéreos, navales y terrestres.
Entrenamiento en el escenario austral
En diálogo con la prensa, el capitán de navío Mariano Rivolta, aviador naval y comandante del despliegue de la Aviación Naval en la Isla Grande de Tierra del Fuego, explicó que los movimientos registrados durante los últimos días en Río Grande y Ushuaia formaron parte de un programa de adiestramiento que ya se había realizado el año anterior.

“Así como el año pasado hicimos la misma operación, este año decidimos hacer el mismo trabajo para poder instruir a los pilotos y a los mecánicos y a todos los que componen la Aviación Naval en todo lo que es el trabajo que tenemos que hacer en vuelo en montaña y nieve y el vuelo integrado con los medios navales de acá de la isla y con los medios terrestres”, señaló.
Las prácticas en Tierra del Fuego permiten preparar a las tripulaciones para operar en condiciones propias de la región austral, donde las bajas temperaturas, los vientos intensos, los cambios meteorológicos y la geografía montañosa plantean exigencias particulares.
El entrenamiento también apunta a fortalecer la coordinación entre las aeronaves, los buques y los equipos que intervienen desde tierra, una capacidad fundamental para las operaciones navales y las misiones que se desarrollan en las proximidades de la Antártida.
En ese contexto, la actividad desplegada durante la semana constituyó una oportunidad para poner en práctica procedimientos operativos en un entorno que demanda preparación específica y adaptación a condiciones ambientales complejas.
P-3C Orion: vigilancia y control del tráfico marítimo
Una de las principales atracciones de la exposición fue el P-3C Orion, una aeronave concebida para realizar patrullas marítimas prolongadas y recorrer grandes distancias sobre el océano.
Rivolta explicó que este avión participa en tareas de control del tráfico marítimo en el área de la milla 200. “Se encarga de realizar el control del tráfico marítimo en la milla 200”, indicó al referirse a las funciones del P-3C presente en la base.
Por sus características, el Orion constituye una herramienta para ampliar la capacidad de observación sobre el Mar Argentino y obtener información sobre la actividad que se desarrolla en extensas áreas oceánicas.

De acuerdo con los datos técnicos incluidos en la información institucional de la Armada Argentina, el P-3C Orion cuenta con cuatro motores turbohélice, una envergadura de 30,38 metros y una longitud de 35,57 metros. Su radio de acción alcanza las 1.500 millas náuticas, equivalentes a unos 2.780 kilómetros, y puede permanecer hasta 12 horas en vuelo, según las condiciones y el perfil de la misión.
Estas prestaciones le permiten cubrir grandes superficies marítimas y sostener tareas de exploración durante períodos prolongados. La aeronave dispone, además, de sensores y sistemas de vigilancia que facilitan la detección, identificación y seguimiento de objetivos marítimos, así como la transmisión de información a otras unidades.
En una región caracterizada por las grandes distancias y las condiciones meteorológicas cambiantes, este tipo de capacidades resulta relevante para las tareas de control y conocimiento de la actividad que se desarrolla en el Atlántico Sur.
Búsqueda y rescate en una región de grandes distancias
Además de sus funciones de patrulla y exploración, el P-3C Orion puede participar en operaciones de búsqueda y rescate, conocidas internacionalmente por la sigla SAR, correspondiente a Search and Rescue.
Estas misiones tienen como objetivo localizar embarcaciones en emergencia, náufragos o personas desaparecidas en el mar, especialmente en áreas donde las distancias dificultan la llegada rápida de buques u otros medios de asistencia.
La extensión de la región marítima bajo responsabilidad argentina para las operaciones de búsqueda y salvamento convierte a la exploración aérea en un recurso importante para localizar posibles sobrevivientes y orientar el despliegue de los equipos de rescate.
En esas circunstancias, los aviones de largo alcance pueden realizar reconocimientos sobre amplias superficies, transmitir información y contribuir a coordinar la respuesta con buques y otras aeronaves. También pueden transportar elementos de apoyo para personas en emergencia, de acuerdo con la configuración y el equipamiento disponible para cada misión.
La exhibición permitió, de esta manera, conocer una faceta de la Aviación Naval que trasciende el entrenamiento y la vigilancia: su participación en operaciones destinadas a asistir a personas en situaciones críticas en el mar.
Transporte, logística y formación de pilotos
La muestra también incluyó dos aeronaves Beechcraft B200, utilizadas principalmente para el transporte de personal y el apoyo logístico.
“Después tenemos las aeronaves B200, Beechcraft, que se encargan de hacer toda la logística y el traslado de personal. Tenemos dos de ellas acá”, detalló Rivolta.
Estos aviones forman parte de las capacidades que permiten trasladar efectivos y facilitar el movimiento de personal necesario para el desarrollo de las distintas actividades aeronavales.
Junto a ellos se exhibieron los T-34C Turbo Mentor, aeronaves empleadas en la formación de pilotos de la Aviación Naval. Según explicó el comandante, estos aparatos intervienen en etapas de instrucción que incluyen ejercicios de navegación y preparación profesional.
La presencia de ambos modelos permitió mostrar que detrás de las operaciones más visibles existe una estructura que necesita sostener la capacitación de sus tripulaciones y garantizar el traslado de personal y recursos.
El adiestramiento de pilotos, mecánicos y otros integrantes de la Aviación Naval constituye una tarea permanente, que requiere tanto de medios adecuados como de prácticas adaptadas a los escenarios en los que deberán desempeñarse.
Sea King y Fennec: preparación antártica y operaciones embarcadas
Entre los helicópteros expuestos se destacó el Sikorsky Sea King, una aeronave de gran porte que cumple funciones de transporte, apoyo logístico, búsqueda y rescate y asistencia a las campañas antárticas.
Rivolta explicó que estos helicópteros realizan prácticas de vuelo en montaña y nieve como parte de la preparación para la próxima Campaña Antártica de Verano, prevista para comenzar en diciembre.
El entrenamiento busca familiarizar a las tripulaciones con las condiciones de operación que encontrarán durante las misiones australes, donde el acceso a determinados sectores puede depender de las capacidades de las aeronaves y de la coordinación con los medios navales y terrestres.
La posibilidad de operar desde buques y bases terrestres convierte a los Sea King en recursos importantes para trasladar personal y materiales y brindar apoyo en zonas de difícil acceso.
También estuvo presente el helicóptero Fennec, utilizado habitualmente en operaciones con la Flota de Mar. “Es el que trabaja normalmente con la Flota de Mar y con los buques”, explicó el comandante.
Este tipo de helicópteros complementa las capacidades de las unidades navales mediante tareas de reconocimiento, vigilancia y apoyo a las operaciones desarrolladas en el mar.
La presencia de ambos modelos permitió mostrar las diferentes funciones que cumplen las aeronaves de alas rotativas, tanto en las operaciones embarcadas como en las misiones logísticas y de preparación para el ámbito antártico.
Una jornada para acercar la actividad aeronaval a la comunidad
La apertura de la Base Aeronaval Río Grande ofreció a los vecinos la posibilidad de conocer de cerca los medios materiales y humanos que forman parte de la Aviación Naval Argentina.
Las conversaciones con las tripulaciones y el recorrido por el hangar permitieron observar las diferencias entre las aeronaves de patrulla marítima, los aviones de transporte e instrucción y los helicópteros destinados a operaciones navales y logísticas.
La actividad también puso en primer plano la preparación que exige operar en el extremo austral, donde el clima, las distancias y las características geográficas condicionan el desarrollo de las misiones.
Con una importante concurrencia de público, la jornada transformó por unas horas un espacio de actividad militar en un lugar de encuentro con la comunidad, acercando a las familias de Río Grande a las tareas que la Aviación Naval desarrolla en el Atlántico Sur y en apoyo de las operaciones antárticas.