CIUDAD

Arancel cero y empleos en jaque: La decisión nacional que golpea el corazón productivo de Tierra del Fuego

Desde este 15 de enero, la apertura total a la importación de celulares reaviva el conflicto entre el Gobierno Nacional y la industria fueguina. El intendente de Río Grande, Martín Pérez, advierte sobre la pérdida de miles de puestos de trabajo, el retroceso en soberanía productiva y un modelo económico que vuelve a castigar a la producción nacional.

Desde hoy, 15 de enero, una decisión tomada a cientos de kilómetros del sur del país comenzó a tener efectos concretos en Tierra del Fuego. La eliminación total de aranceles para la importación de teléfonos celulares, dispuesta por el Gobierno Nacional, encendió las alarmas en una provincia cuya estructura económica depende, en gran medida, de la industria electrónica. El intendente de Río Grande, Martín Pérez, volvió a cuestionar con dureza la medida y advirtió que no se trata de un debate teórico ni de un escenario futuro: el impacto ya empezó.

“Hoy no estamos discutiendo una hipótesis. Hoy entra en vigencia una decisión que golpea de lleno a nuestra capacidad productiva y pone en riesgo el trabajo de miles de familias fueguinas”, afirmó el jefe comunal. Para Pérez, el arancel cero no es una política neutra ni técnica, sino una definición política clara: “Cuando se habilita la importación sin aranceles, lo que se está haciendo es desfinanciar a la industria nacional”.

Intendente de Río Grande, Martín Pérez

La crítica apunta al núcleo del modelo económico que impulsa el Gobierno Nacional. La industria electrónica fueguina —uno de los principales motores económicos de la provincia— se consolidó a lo largo de décadas mediante inversiones sostenidas, desarrollo tecnológico y formación de trabajadores calificados. “En Tierra del Fuego hay plantas industriales, hay conocimiento, hay trabajadores capacitados. No se puede competir en igualdad de condiciones cuando el propio Estado decide favorecer productos importados por sobre lo que se produce en el país”, sostuvo Pérez.

Uno de los argumentos oficiales para justificar la medida es la supuesta baja en el precio de los celulares. Sin embargo, el intendente fue categórico al desarmar ese discurso: “Nos dicen desde Buenos Aires que esto es para bajar precios, pero ese argumento ya lo escuchamos y ya fracasó”. Y recordó un antecedente cercano: “Cuando se abrieron las importaciones de notebooks durante el gobierno de Macri, los trabajadores perdieron su empleo y los precios no bajaron. Se destruyó producción local y el beneficio para la gente nunca llegó”.

El impacto, remarcó, excede ampliamente a las fábricas. La decisión amenaza con generar un efecto dominó sobre toda la economía local. “Cuando se golpea la industria, no sólo se pierden puestos de trabajo en las plantas. Pierden los comerciantes porque cae el consumo, pierden los taxis y remises porque hay menos movimiento, pierden los emprendedores y los prestadores de servicios. Es toda la ciudad la que siente el golpe”, enumeró.

Pero el cuestionamiento no es solo económico. Pérez subrayó que la medida debe analizarse también desde una mirada estratégica y federal. “Tierra del Fuego no es una provincia más. Tiene un rol geopolítico clave y una industria que cumple una función estratégica para el país. Avanzar hoy con arancel cero es retroceder en soberanía productiva”, advirtió, poniendo en debate el rol del Estado en el desarrollo territorial y la defensa del trabajo argentino.

RIO GRANDE

En ese marco, el intendente de Río Grande volvió a reclamar una revisión urgente de la decisión. “Es imprescindible defender el trabajo argentino, la producción nacional y un modelo industrial que permita el desarrollo de esta provincia. Hoy el daño empieza a hacerse efectivo, y mirar para otro lado no es una opción”, concluyó.

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