Crisis energética impacta en la aviación: Italia restringe combustible y crece la preocupación en Europa
Cuatro aeropuertos del norte italiano aplican límites al suministro de parafina ante la caída de reservas. La tensión en Medio Oriente y el bloqueo del Estrecho de Ormuz amenazan la normalidad de los vuelos en plena temporada alta.
La crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente comienza a impactar de lleno en el transporte aéreo europeo. Cuatro aeropuertos clave del norte de Italia —Aeropuerto de Milán Linate, Aeropuerto de Bolonia, Aeropuerto de Venecia y Aeropuerto de Treviso— implementaron restricciones en el suministro de combustible aeronáutico ante la fuerte caída de reservas.
La medida, confirmada por Air BP, responde a la necesidad de preservar el recurso disponible en un contexto de incertidumbre global, agravado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo a nivel mundial.
Según los avisos oficiales distribuidos a las compañías aéreas, se estableció una prioridad clara: el abastecimiento estará garantizado para vuelos sanitarios, operaciones de Estado y trayectos de larga distancia, superiores a tres horas. En cambio, para los vuelos de corta distancia se impuso un límite máximo de 2.000 litros por aeronave.
Aunque a primera vista la cifra podría parecer suficiente, especialistas del sector advierten que ese volumen apenas asegura menos de una hora de autonomía en aviones de uso frecuente como el Boeing 737 o el Airbus A320. Esto obliga a rediseñar rutas y planificar escalas técnicas para reabastecimiento, incluso en trayectos nacionales.
La situación genera especial preocupación de cara a la temporada alta. La aerolínea Ryanair ya advirtió que, si el conflicto con Irán se prolonga, los vuelos de verano en toda Europa podrían verse seriamente afectados.
Sin embargo, desde el grupo SAVE, que administra los aeropuertos de Venecia y Treviso, intentaron llevar calma. Aseguraron que las restricciones están vinculadas a un proveedor específico y que existen alternativas para abastecer a la mayoría de las compañías. Además, remarcaron que no hay limitaciones para vuelos intercontinentales ni dentro del espacio Schengen.
En la misma línea, desde el aeropuerto Aeropuerto de San Francesco d’Assisi indicaron que cuentan con reservas suficientes para sostener las operaciones durante tres o cuatro semanas más.
Pese a estos intentos de tranquilizar al sector, persiste la incertidumbre. Según reportes periodísticos, el último cargamento de combustible proveniente del Golfo Pérsico arribará a Europa el próximo 9 de abril, lo que podría marcar un punto crítico si no se normaliza el flujo energético.
Mientras tanto, el impacto del conflicto geopolítico continúa expandiéndose más allá del campo militar, afectando directamente a sectores estratégicos como el transporte aéreo y encendiendo alertas sobre posibles disrupciones en la conectividad europea.
