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El papa León XIV centró su homilía de Navidad en el sufrimiento de los más vulnerables

Durante la misa celebrada en la basílica de San Pedro, el pontífice destacó la situación de Gaza, los desplazados y las personas sin hogar, y subrayó que la verdadera paz surge del encuentro con el dolor ajeno.

Este jueves 25 de diciembre, la basílica de San Pedro fue testigo de una histórica misa de Navidad presidida por el papa León XIV, quien volvió a celebrar la homilía en este templo tras más de tres décadas, desde 1994.

En su mensaje, el pontífice puso el foco en el dolor de los habitantes de Gaza, los desplazados y refugiados de todos los continentes, y las miles de personas sin hogar en diversas ciudades del mundo. “Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás”, afirmó León XIV, recordando a los más frágiles y vulnerables.

Durante la ceremonia, el papa se refirió a las tiendas y refugios improvisados de Gaza, expuestas al frío, la lluvia y el viento, así como a otros desplazados en distintos continentes. “Frágil es la carne de las poblaciones indefensas, probadas por guerras en curso o finalizadas, dejando escombros y heridas abiertas”, agregó. También mencionó a los jóvenes obligados a tomar las armas, “quienes advierten la insensatez de lo que se les pide y la mentira de los discursos que los envían al frente”.

León XIV sostuvo que la paz comienza cuando la fragilidad del otro atraviesa nuestro corazón y el dolor ajeno desarma nuestras certezas. “La paz de Dios nace de un sollozo acogido, de un llanto escuchado; nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad, nace de sueños y visiones que, como profecías, invierten el curso de la historia”.

El pontífice también remarcó el papel de la Iglesia: “La Navidad vuelve a motivar a una Iglesia misionera, impulsándola sobre vías que la Palabra de Dios le ha trazado”. Y añadió: “No estamos al servicio de una palabra prepotente, estas ya resuenan por todas partes, sino de una presencia que suscita el bien, que conoce su eficacia, que no se atribuye el monopolio”. Finalmente, aseguró: “Habrá paz cuando nuestros monólogos se interrumpan y, fecundados por la escucha, caigamos de rodillas ante la carne desnuda de los demás”.

Tras la misa, el papa se asomó a la fachada de la basílica de San Pedro para el mensaje de Navidad y la bendición “Urbi et Orbi”, que tradicionalmente se transmite a fieles de todo el mundo.

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