La Expo Agroproductiva reafirma la identidad fueguina: Una fiesta del trabajo, la cultura y la soberanía alimentaria
Este fin de semana la Misión Salesiana volvió a convertirse en el corazón productivo de Río Grande. Miles de vecinos disfrutaron de la Expo Agroproductiva, un encuentro que une tradición, innovación y comunidad bajo una misma convicción, Tierra del Fuego puede producir, crecer y vivir de su propio trabajo.
La Misión Salesiana volvió a vibrar como en sus mejores tiempos. Entre aromas a chacinados, jineteadas, música folclórica y decenas de stands repletos de productos locales, la Expo Agroproductiva de Río Grande se consolidó como una de las celebraciones más esperadas del calendario fueguino.
Durante todo el fin de semana, miles de familias recorrieron los espacios de exposición, donde productores, emprendedores, instituciones y artistas mostraron el fruto de su trabajo: carnes, huevos, frutas, verduras, panificados y hasta productos derivados del cannabis medicinal. En cada rincón del predio se respiraba un mismo espíritu: el orgullo de producir en Tierra del Fuego.

“Logramos juntar lo mejor de la producción con la cultura popular y la destreza criolla. Esta expo fue entendida por la comunidad y crece año a año”, destacó Facundo Armas, secretario de Desarrollo Productivo del Municipio, visiblemente emocionado al recorrer el lugar donde cursó sus estudios de niño.
Más allá del color y la fiesta, la Expo Agroproductiva expresa una visión estratégica del desarrollo fueguino: la búsqueda de la soberanía alimentaria. Este concepto, promovido por el intendente Martín Pérez, se traduce en políticas concretas como el acompañamiento técnico a productores, la creación de espacios de comercialización directa y los programas de financiamiento que fortalecen la producción primaria y su cadena de valor.

“Fue una decisión política invertir parte del presupuesto municipal en fortalecer al sector productivo. Cuando empezamos, hace seis años, la producción local apenas abastecía el 1 o 2 por ciento del consumo de la provincia. Hoy superamos el 10% y seguimos creciendo”, subrayó Armas.
El desafío, señaló el funcionario, no es solo producir más, sino hacerlo mejor: con valor agregado, conciencia ambiental y trabajo local. Por eso, el Municipio impulsa experiencias asociativas, recupera saberes tradicionales e incorpora tecnologías que permitan ampliar la escala sin perder el sentido comunitario.
La Expo coincidió además con fechas significativas para la ciudad: el Día del Trabajador Municipal (8 de noviembre), el Día de la Tradición (10 de noviembre) y el aniversario de la Misión Salesiana (11 de noviembre), fundada en 1893. “Queremos que esta Expo sea parte de ese calendario, una fiesta popular que siga creciendo con el tiempo. Soñamos con sumar espectáculos nacionales, más productores y más familias, pero sin perder lo esencial: el espíritu de comunidad”, agregó Armas.
Mientras los visitantes degustaban productos locales o se detenían frente a exhibiciones de maquinaria y artesanías, el clima era de orgullo compartido. Río Grande, ciudad obrera y de inmigrantes, redescubre su vocación agrícola y ganadera original, aquella que dio origen a la colonia hace más de un siglo.
La Expo Agroproductiva rescata esa memoria, pero también la proyecta hacia el futuro: un futuro en el que Tierra del Fuego se piensa no solo como un polo industrial, sino también como una tierra que produce alimentos, saberes y cultura.
“Este es un municipio que cree que Tierra del Fuego puede producir —concluyó Armas—. Cada feria, cada productor y cada familia que se suma a esta propuesta demuestra que la soberanía alimentaria no es una utopía, sino un camino que ya empezó a hacerse realidad.”
Como cierre simbólico, el Municipio entregó plantines cultivados en el Vivero Municipal a los visitantes, mientras personal de Salud realizó controles de factores de riesgo. Gestos simples que, al igual que la Expo, refuerzan una idea poderosa: el desarrollo local empieza cuando la comunidad se organiza, produce y celebra junta.
