Península Mitre: El desafío de proteger uno de los últimos territorios intactos del planeta
A más de tres años de la creación del Área Protegida Provincial, organismos públicos, universidades, comunidades originarias y organizaciones civiles trabajan en la elaboración del documento que definirá cómo conservar uno de los territorios más valiosos y sensibles de Tierra del Fuego.
Ushuaia: Con la elaboración del Plan de Manejo, Tierra del Fuego comienza una nueva etapa para garantizar la conservación efectiva de un área única por su riqueza natural, marina, histórica y cultural. El objetivo es que la protección deje de ser una declaración y se convierta en una presencia concreta sobre el territorio.
Cuando en diciembre de 2022 se sancionó la ley que creó el Área Protegida Provincial Península Mitre, Tierra del Fuego dio un paso histórico. Después de décadas de debates, proyectos y reclamos de organizaciones ambientales y científicas, finalmente quedó bajo protección uno de los territorios más valiosos y mejor conservados del extremo sur del planeta.
Turberas milenarias, bosques australes, costas prácticamente vírgenes, vestigios de los pueblos originarios y una de las regiones marinas con mayor biodiversidad del Atlántico Sur conviven en un paisaje que parece haber permanecido ajeno al paso del tiempo. Pero con la ley aprobada comenzó una etapa aún más compleja: transformar esa protección jurídica en una conservación efectiva.

Ese es precisamente el desafío que comenzó a abordarse en Ushuaia durante el primer taller participativo para la elaboración del Plan de Manejo de Península Mitre. La convocatoria reunió a organismos públicos, universidades, comunidades originarias, organizaciones de la sociedad civil y representantes del sector turístico, con el objetivo de construir consensos sobre cómo ordenar los usos y preservar las zonas más sensibles del área.
Para Eduardo Bauducco, director de Conservación de la provincia, el proceso participativo permitirá identificar cuáles son los valores prioritarios que deben resguardarse y de qué manera pueden articularse entre sí.
“El objetivo es proteger aquellos aspectos de Península Mitre que queremos preservar para las futuras generaciones”, señaló en declaraciones a El Rompehielos.
Sin embargo, las normas por sí solas no alcanzan. La inmensidad y las características extremas del territorio exigen presencia permanente y capacidad de control. En ese sentido, Bauducco destacó el papel fundamental que tendrán los guardaparques y los equipos técnicos.
Península Mitre se ha convertido en una suerte de imán para aventureros y amantes de la naturaleza. Su aislamiento y sus condiciones inhóspitas forman parte de un atractivo singular que, paradójicamente, puede transformarse en una amenaza si no existen pautas claras para regular las actividades humanas.

“Sin presencia en terreno es muy difícil fiscalizar lo que se hace y educar a la gente que visita las áreas protegidas”, advirtió el funcionario, quien definió a la región como “un polo magnético” para quienes buscan experiencias extremas.
La tarea de los guardaparques, explicó, irá mucho más allá del control. También deberán orientar a los visitantes y transmitir el valor de ecosistemas cuya fragilidad muchas veces pasa inadvertida, promoviendo prácticas que permitan disfrutar del lugar sin comprometer su conservación.
Un mar donde florece la biodiversidad
Uno de los mayores tesoros de Península Mitre se encuentra bajo las aguas que rodean sus costas. Allí confluyen la corriente antártica y la corriente de Malvinas, una combinación que convierte a la región en uno de los ambientes más ricos en biodiversidad del sur del continente.

“Es una zona que tiene gran riqueza marina, mucha biodiversidad, porque es una zona de confluencia de corrientes, una corriente antártica y la corriente de Malvinas, donde explota la biodiversidad”, explicó Bauducco.
El Plan de Manejo deberá establecer qué actividades podrán desarrollarse y en qué sectores. Habrá áreas destinadas exclusivamente a la conservación y otras donde podrían permitirse actividades turísticas o emprendimientos de pequeña escala. En definitiva, la discusión de fondo gira en torno a una pregunta clave: cómo utilizar el territorio sin alterar aquello que justamente lo hace excepcional.
Un patrimonio que también cuenta historias
Pero el valor de Península Mitre no se limita a su extraordinaria biodiversidad. La historia también habita esas tierras y esas aguas.
“Uno de los ejes importantes de conservación es el valor del patrimonio histórico y cultural que tiene”, remarcó Bauducco.
Las costas del extremo oriental fueguino guardan los restos de numerosos naufragios, muchos de ellos aún poco estudiados, que testimonian siglos de navegación en uno de los mares más desafiantes del mundo. Cada hallazgo permite reconstruir episodios desconocidos y recuperar fragmentos de una historia que todavía conserva innumerables misterios.
A ello se suman los sitios vinculados a los pueblos originarios, cuya preservación adquiere una importancia creciente a medida que aumenta el interés por visitar la zona.
“Nos preocupa y nos ocupa tratar de encontrar las formas de cuidar y evitar que con el uso de Península Mitre se vayan destruyendo esos sitios que tienen un valor histórico importante”, sostuvo.
Invertir en el futuro
Península Mitre se incorporó al Sistema Provincial de Áreas Protegidas, junto con espacios emblemáticos como Vinciguerra y Valle del Arroyo Chico, Corazón de la Isla, Isla de los Estados, Costa Atlántica, Laguna Negra y Playa Larga, entre otros. En conjunto, representan la diversidad biológica y paisajística que caracteriza a Tierra del Fuego.
En las primeras instancias participativas surgió un reclamo compartido por distintos sectores: la necesidad de que la protección se traduzca en una gestión real y sostenida en el tiempo.
“El cuidado de las áreas protegidas no es un gasto, es una inversión en el futuro. Y no solamente en el futuro del área protegida, es una inversión en el futuro de la provincia y de toda la ciudadanía”, afirmó Bauducco.
La hoja de ruta ya está en marcha. Los próximos 24 y 25 de junio se realizará un nuevo taller propositivo, mientras que los equipos técnicos de la Secretaría de Ambiente, junto con especialistas contratados a través del Consejo Federal de Inversiones, guardaparques y personal de campo, avanzarán en la zonificación interna del área.
La expectativa es que el Plan de Manejo esté finalizado antes de fin de año y cuente con la aprobación de las autoridades provinciales.
Entonces, Península Mitre tendrá mucho más que una ley. Contará con un documento que servirá de guía para cada decisión y cada acción sobre el territorio.
Porque proteger uno de los últimos grandes refugios naturales del planeta no depende únicamente de una declaración. Depende, sobre todo, de lo que ocurra cada día sobre sus mares, sus turberas y su historia.
