Tensión en la costa de Venezuela: Estados Unidos incautó dos buques petroleros pese a la intervención de Rusia
Washington interceptó los navíos sancionados Marinera/Bella 1 y M/T Sophia en el Atlántico y el Caribe. Rusia había enviado un submarino para escoltar a uno de los buques y denunció la operación como ilegal.
Estados Unidos incautó este miércoles dos buques petroleros vinculados a la llamada “flota fantasma” que transporta crudo de manera ilícita, en una operación que elevó la tensión geopolítica en torno a Venezuela y sumó un nuevo capítulo al conflicto con Rusia.
El primero de los navíos, el Marinera/Bella 1, fue interceptado en el Atlántico Norte tras una persecución que se extendió por casi tres semanas. Según informó el Comando Europeo de Estados Unidos, el buque fue incautado por violar sanciones estadounidenses, en cumplimiento de una orden emitida por un tribunal federal, luego de ser rastreado de manera constante por la Guardia Costera.
El petrolero había intentado llegar a Venezuela para cargar crudo, pero huyó antes de arribar al país sudamericano. Si bien se encontraba vacío al momento de la incautación, las autoridades estadounidenses señalaron que la operación forma parte de una estrategia más amplia para combatir el transporte ilegal de petróleo a nivel global, en especial el proveniente de mercados negros asociados a Rusia.
De manera paralela, el Comando Sur de Estados Unidos anunció la intercepción de un segundo buque, el M/T Sophia, en aguas internacionales del Mar Caribe. De acuerdo a la información oficial, la embarcación realizaba actividades ilícitas y fue detenida sin incidentes en un operativo conjunto entre el Departamento de Guerra y el Departamento de Seguridad Nacional. Actualmente, la Guardia Costera escolta al buque hacia territorio estadounidense.
Desde Washington indicaron que ambas acciones se enmarcan en la Operación Lanza del Sur, cuyo objetivo es erradicar actividades ilícitas en el hemisferio occidental. En ese sentido, remarcaron que continuarán actuando contra redes que financian el narcotráfico y otras economías ilegales.
La situación escaló aún más por la participación de Rusia en el caso del Marinera/Bella 1. Según trascendió, Moscú habría enviado un submarino y otros medios navales para escoltar al petrolero mientras intentaba evadir el bloqueo estadounidense. Durante la persecución, la tripulación del buque cambió su nombre, modificó su matrícula y pintó una bandera rusa en el casco, en un intento de evitar la captura.
El Gobierno ruso solicitó formalmente a Estados Unidos que detuviera la persecución y manifestó su “preocupación” por lo sucedido, mientras que funcionarios estadounidenses confirmaron que la tripulación del buque había repelido un intento previo de abordaje en diciembre.
La incautación de ambos petroleros se da en un contexto de creciente presión de Estados Unidos sobre el comercio de crudo vinculado a Venezuela y sus aliados, y abre un nuevo foco de tensión diplomática entre Washington y Moscú, con posibles repercusiones en el escenario energético y político internacional.
