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Chile ratificó su respaldo a Malvinas, pero Punta Arenas avanza como polo logístico para las islas

El embajador Gonzalo Uriarte Herrera afirmó que Chile reconoce la importancia que tiene para la Argentina el reclamo de soberanía sobre Malvinas y pidió profundizar la integración bilateral. Sin embargo, mientras Santiago sostiene esa posición en los foros internacionales, sectores políticos y empresarios de Punta Arenas buscan convertir a la ciudad en un centro de abastecimiento para la actividad petrolera que avanza en las islas.

La relación entre Argentina y Chile volvió a quedar atravesada por una cuestión particularmente sensible: las Islas Malvinas. El embajador chileno en Buenos Aires, Gonzalo Uriarte Herrera, ratificó el respaldo de su país al reclamo argentino de soberanía y planteó que ambos países deberían asumir como propias las prioridades estratégicas del otro para profundizar la integración regional.

Durante una exposición ante el Rotary Club de Buenos Aires, el diplomático sintetizó esa idea con una frase contundente: “Si los chilenos entendemos que para Argentina Malvinas es importante, hagámoslo propio”.

De acuerdo a lo publicado por el medio Ambito.com. Uriarte recordó que Chile mantiene históricamente su respaldo a la posición argentina en distintos organismos multilaterales y señaló que, del mismo modo, espera que Argentina reconozca como propia la importancia que tiene para Chile la soberanía sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes.

“Sabemos que para Argentina es muy importante”, sostuvo al referirse a Malvinas, y agregó: “Si para Argentina es recíproco, esperamos lo mismo, como es con el Estrecho”.

El embajador llamó además a “no exacerbar nacionalismos” y puso como ejemplo el proceso de integración europeo, donde países que durante décadas estuvieron enfrentados terminaron construyendo puentes, túneles y espacios de libre circulación. La apuesta, según planteó, es transformar antiguas disputas en una agenda común de cooperación.

La otra cara de la relación bilateral

Pero mientras la diplomacia chilena sostiene públicamente el respaldo a la soberanía argentina sobre Malvinas, en el extremo sur del país existe un movimiento que genera preocupación en Buenos Aires.

RIO GRANDE

Sectores políticos y empresariales de Punta Arenas impulsan una ronda de negocios prevista para el 28 y 29 de septiembre, orientada a desarrollar una cadena de suministros destinada a las islas. La iniciativa contempla el abastecimiento de alimentos, gas licuado, repuestos, materiales de construcción y otros insumos vinculados con la infraestructura petrolera.

El interés adquiere una dimensión estratégica por el avance del proyecto Sea Lion, desarrollado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration en aguas cuya soberanía reclama la Argentina.

La ubicación geográfica de Punta Arenas constituye, en este escenario, una ventaja logística considerable: la distancia marítima hasta las islas es aproximadamente la mitad de la que existe desde Montevideo. Una conexión regular podría transformar a la ciudad chilena en un punto de apoyo para las operaciones vinculadas con la explotación de hidrocarburos.

Así, mientras desde Santiago se reafirma el respaldo diplomático al reclamo argentino y se reclama reciprocidad en materia de soberanía, desde Punta Arenas comienzan a aparecer intereses económicos vinculados con la actividad petrolera de las islas.

La situación expone una contradicción dentro de la relación bilateral que difícilmente pueda ser ignorada: el respaldo político de Chile a la Argentina convive con iniciativas comerciales que podrían terminar fortaleciendo la infraestructura y la explotación de recursos en un territorio cuya soberanía Buenos Aires continúa reclamando.

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