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Colombia declaró el desastre nacional tras un terremoto de magnitud 7,4 que dejó al menos 111 muertos

El fuerte sismo sacudió al país durante la mañana del lunes y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a 103 kilómetros de profundidad. El movimiento fue percibido en unos 900 centros poblados, también se sintió en Panamá y Venezuela y es considerado por el Servicio Geológico Colombiano como el terremoto de mayor magnitud registrado en el país durante el siglo XXI.

Colombia comenzó ayer lunes una jornada marcada por la emergencia y la conmoción. Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió distintas regiones del país y provocó importantes daños materiales y víctimas fatales. Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno colombiano declaró el desastre nacional, mientras los equipos de emergencia avanzaban con las tareas de búsqueda, asistencia y evaluación de las zonas afectadas.

El movimiento sísmico se produjo a las 7:34 de la mañana hora local —9:34 en Argentina— y tuvo su epicentro en inmediaciones del municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, según informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC).

El organismo ubicó el foco del terremoto a unos 103 kilómetros de profundidad, aunque la enorme energía liberada permitió que el movimiento fuera percibido a cientos de kilómetros de distancia.

Hasta la última actualización disponible, más de 12.000 personas habían informado haber sentido el terremoto a través del formulario “Sismo sentido” del SGC. El movimiento fue percibido en al menos 900 centros poblados y también se registraron reportes en países vecinos como Panamá y Venezuela.

La dimensión de la tragedia quedó reflejada en el número de víctimas: al menos 111 personas murieron, mientras los organismos de emergencia continúan relevando daños y asistiendo a las comunidades afectadas.

El terremoto más fuerte del siglo XXI en Colombia

La magnitud del fenómeno convirtió al terremoto en un acontecimiento excepcional dentro de la historia sísmica reciente de Colombia.

RIO GRANDE

El Servicio Geológico Colombiano señaló que se trata del sismo de mayor magnitud registrado en el país durante el siglo XXI.

La región donde se produjo el terremoto cuenta, además, con antecedentes de fuertes movimientos sísmicos. Entre ellos se encuentra el ocurrido el 23 de noviembre de 1979, que alcanzó una magnitud de 7,2.

Colombia es un territorio con una intensa actividad sísmica debido a la interacción de diferentes placas tectónicas. En particular, frente a las costas del Pacífico se desarrolla un proceso conocido como subducción, mediante el cual la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana.

Ese movimiento permanente genera acumulación de energía en el interior de la Tierra. Cuando la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas, la energía se libera de manera repentina y provoca la ruptura que da origen a las ondas sísmicas.

El fenómeno no es excepcional en el país. Según el SGC, en Colombia se registran aproximadamente 2.500 sismos por mes, aunque la enorme mayoría son de baja magnitud y no llegan a ser percibidos por la población.

¿Por qué se sintió con tanta fuerza si ocurrió a gran profundidad?

Uno de los interrogantes que surgieron tras el terremoto fue cómo un movimiento cuyo foco se ubicó a 103 kilómetros de profundidad pudo sentirse con tanta intensidad en amplias zonas del territorio.

La explicación está principalmente relacionada con la magnitud del terremoto. Un movimiento de 7,4 libera una enorme cantidad de energía, parte de la cual puede propagarse hasta la superficie y ser percibida a grandes distancias.

El SGC reportó una intensidad máxima de 7, un nivel asociado con daños importantes.

En este punto, los especialistas remarcan una diferencia fundamental entre dos conceptos que suelen confundirse: magnitud e intensidad.

La magnitud representa la energía liberada en el lugar donde se produce el terremoto y constituye un valor único para ese fenómeno. La intensidad, en cambio, mide los efectos que el movimiento provoca en un determinado lugar.

Por eso, un mismo terremoto puede tener una única magnitud pero generar diferentes niveles de intensidad dependiendo de la distancia al epicentro, las características del suelo, la profundidad y las condiciones de las construcciones.

Las réplicas mantienen en alerta a las autoridades

Después del terremoto principal, la actividad sísmica continuó.

Hasta el mediodía del lunes, el Servicio Geológico Colombiano había registrado 18 réplicas, con magnitudes de entre 1,4 y 4,8, principalmente en los municipios de San José del Palmar y Sipí, en el departamento de Chocó.

Las réplicas son movimientos de menor magnitud que se producen después del terremoto principal y en zonas próximas al área donde se produjo la ruptura.

Aunque generalmente presentan una intensidad inferior al movimiento inicial, pueden continuar durante días, semanas o incluso meses, mientras las estructuras geológicas de la zona afectada se reajustan y liberan parte de la energía acumulada.

En medio de la emergencia, el SGC recordó que actualmente no existe un método científicamente comprobado que permita anticipar cuándo ocurrirá un terremoto ni cuándo se producirán sus réplicas.

Por ese motivo, el monitoreo permanente constituye una de las principales herramientas disponibles para las autoridades.

El organismo cuenta con una red de más de 200 estaciones de monitoreo distribuidas en todo el territorio colombiano, desde donde se sigue en tiempo real la actividad sísmica del país.

Una emergencia que golpea al Pacífico colombiano

Mientras continúan las tareas de evaluación y asistencia, Colombia enfrenta ahora el desafío de dimensionar completamente las consecuencias del terremoto.

La declaración de desastre nacional permite concentrar recursos y esfuerzos en las zonas afectadas, mientras los equipos de emergencia trabajan para determinar el alcance de los daños y atender a las familias que quedaron en una situación crítica.

El terremoto volvió a recordar, una vez más, la condición sísmica de Colombia y la fuerza imprevisible de los fenómenos naturales.

Con al menos 111 víctimas fatales, miles de personas que sintieron el movimiento y comunidades enteras afectadas, el país atraviesa una de las emergencias sísmicas más importantes de las últimas décadas.

Ahora, mientras continúan las réplicas y las tareas de rescate y asistencia, la prioridad está puesta en encontrar sobrevivientes, asistir a las familias afectadas y evaluar los daños, mientras los especialistas mantienen bajo vigilancia permanente la actividad sísmica de la región.

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